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El Gobierno contratará a dos evaluadores independientes para hacer el trabajo de MAFO

Soraya confirma que habrá nuevo gobernador y desliza el malestar del Gobierno.

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El Gobierno dejó en entredicho la gestión de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente del Banco de España por la vía de los hechos. En el Consejo de Ministros de este viernes, aprobó contratar dos evaluadores independientes -tal y como solicitaba la Unión Europea- para que comprueben las carteras de las entidades -principalmente en lo relativo al ladrillo- y poner fin, de una vez por todas, a las "dudas e incertidumbres" sobre la solvencia de la banca española.

En su exposición, el Ejecutivo se cuidó muy mucho en torpedear al Banco de España como institución, habida cuenta de que -aseguran en Moncloa- un frente en este sentido no haría sino perjudicar más las cosas. De hecho, el propio Luis de Guindos, encargado de torear con los "marrones" surgidos consecuencia de las fusiones y absorciones a las que dio luz verde el órgano, elogió de forma encendida a los técnicos encargados de hacer los informes preceptivos.

Al que nadie salvó fue al responsable del órgano supervisor. Más al contrario, se le abrió la puerta de par en par para que concluya su mandato, que expira en el mes de julio. Soraya Sáenz de Santamaría no necesitó adjetivos: "Tiene un plazo legal de mandato que culmina en breves fechas. Y si me pregunta si continuará, le diré que el Gobierno procederá a los mecanismos para la designación, ajustado a la ley, de un nuevo gobernador del Banco de España".

Puesta la base, la vicepresidenta sí que deslizó el profundo malestar en el seno del gabinete con MAFO al destacar que, con el nuevo fichaje, el Gobierno buscará "reforzar su prestigio y su criterio como una de las instituciones más necesarias en España". En privado, los calificativos sobre su gestión son mucho más gruesos, llegando a acusar al aún gobernador de "falsificar documentos" para propiciar, por ejemplo, la unión de Caja Madrid con Bancaja. "Es el cura en un matrimonio entre entidades" y "el máximo responsable" de la unión, expuso un ministro, en conversación informal con este diario.

Tanto la portavoz como el ministro de Economía desecharon hacer sangre, para centrarse en lo importante: la meta es conseguir "la máxima transparencia" en los balances bancarios españoles, y de ahí que se recurra a ayuda externa una vez Bruselas había hecho públicas sus sospechas de que el Banco de España no actuaba de forma escrupulosa. Ahora habrá que ver a qué especialista "de prestigio" se le solicita la ardua tarea, evitando caer en conflicto de intereses.

Todo es una pescadilla que se muerde la cola, en opinión del Gobierno. Si no se aporta certidumbre -esto es, que no haya ninguna duda sobre la banca- será imposible que vuelva a fluir el crédito y haya venta de viviendas. "Y esas dos cuestiones son fundamentales" y, para ello, "es necesario transparencia", insistió De Guindos. "No puede existir la más mínima duda sobre los balances", apostilló contundente.

Sáenz de Santamaría ahondaba en la cuestión admitiendo que, en ocasiones, "la percepción de la realidad" no se ajusta "a lo que hay". En otras palabras: el Ejecutivo cree que existen dudas que son infundadas, en parte por el mal hacer de MAFO. Y de ahí que se conjurara a la "transparencia y la confianza" como únicas recetas, dejando al lado otro tipo de valoraciones que pudieran echar más leña al fuego.

Para reafirmar esta teoría, el titular de Economía se acogió a los informes del Fondo Monetario Internacional, según los cuales, tras la reforma financiera pertinente, se podrá confiar en ella sin dudarlo. "El FMI dice que tiene que hacer esfuerzos pero que si estos se realizan contribuirá al crecimiento económico", expuso.

Rodrigo Rato, "el mejor ministro económico"

Capítulo aparte se le dedicó al caso de Bankia, que durante toda la semana ocupó la primera página y que se convirtió en el banco intervenido número ocho desde la crisis. El mensaje fue de confianza: "Es una entidad absolutamente solvente y los ahorradores, los clientes, tienen que estar absolutamente tranquilos con respecto a esta solvencia", afirmó De Guindos, en línea con lo dicho por Mariano Rajoy el miércoles. De hecho, añadió, el plan del Ejecutivo es que, tras el bache, se inicie "un proceso de privatización".

También habló sobre Rodrigo Rato, el que un día fuera su jefe, y que tuvo que dejar las riendas del emporio. "Ha sido el mejor ministro de Economía de la historia de la democracia", zanjó, elogiando su papel en el Gobierno de José María Aznar. El PP salió en la víspera a defender su gestión, por lo que solo queda el presidente por pronunciarse. Según De Guindos, la decisión de dimitir fue "personal" y él lo único que hizo fue "respetarla".

Sobre las responsabilidades -cualquiera que éstas sean- de MAFO e, incluso, de Rato o algún otro presidente de entidad por la situación de la banca, el Ejecutivo anduvo con pies de plomo. "Habría que sopesar si debe atenerse a consecuencias por su gestión" se dice, en los pasillos, sobre el aún gobernador. En público, se recordaron los instrumentos de "transparencia y control" que ya ha puesto en marcha el Gobierno popular, pero el ministro de Economía recalcó que "en estos momentos" no se puede decir que se hayan cometido "irregularidades".

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