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"Confiscar YPF no es de izquierdas ni de derechas, es populismo"

Julián Martín Obiglio, uno de los escasos diputados que votó en contra de la expropiación de YPF, explica para Libre Mercado la política de Kirchner.

Julián Martín Obiglio, uno de los escasos diputados que votó en contra de la expropiación de YPF, explica para Libre Mercado la política de Kirchner.

A principios del pasado abril, el Parlamento argentino aprobó el proyecto de ley que expropiaba a Repsol el 51% de sus acciones en YPF. Y ello, con una mayoría absoluta de 207 votos a favor, tan sólo 32 en contra y 6 abstenciones. Julián Martín Obiglio, diputado nacional del partido Propuesta Republicana (PRO), fue uno de los pocos que rechazó tal iniciativa. La luz verde del Congreso a la expropiación decretada por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, originó una auténtica fiesta entre los miembros y simpatizantes del oficialismo, que celebraron la decisión con cánticos peronistas y fuegos artificiales.

Obiglio, sin embargo, tiene una opinión muy distinta sobre la "confiscación" de YPF a Repsol. En una entrevista con Libre Mercado, explica su postura al respecto.

Pregunta (P): ¿Por qué votó en contra de la expropiación de YPF?

Respuesta (R): Por motivos legales y políticos. En primer lugar, no se hizo una expropiación como corresponde, ya que no se pagó el justiprecio ni se respetó el tratado bilateral de protección de inversiones. Argentina y España firmaron un tratado para proteger tanto las inversiones que hacemos los argentinos en España como las inversiones de los españoles en Argentina. Ese tratado prevé que se pueda expropiar una empresa, pero debe pagarse el precio justo y tampoco puede ser discriminatoria (no se pueden expropiar tan sólo unas acciones). Por eso, desde el punto de vista técnico, la expropiación, a nuestro entender, estuvo mal hecha.

Por otro lado, desde el punto de vista político, por tres motivos centrales: el primero, porque no tenemos información respecto a los incumplimientos en los que, teóricamente, ha incurrido Repsol; en segundo lugar, porque no queremos avalar los negocios que haya habido entre Repsol, el Gobierno nacional y los accionistas argentinos (la familia Eskenazi), ya que desconocemos qué tipo de negocios hubo ahí; y en tercer lugar, por lo que esta expropiación produce a la Argentina, ya que la coloca como un país riesgoso, en el grupo de países que incumplen los contratos y expulsan la inversión.

Mi función como legislador, como diputado nacional, es buscar lo mejor para la Argentina y creo que esto no es bueno. Lo mejor para la Argentina es respetar los contratos y cumplir correctamente las leyes -inclusive las de expropiación- para ser un país fiable para todas las inversiones.

P: ¿Cree que Kirchner adoptó esta decisión para mejorar una popularidad que comenzaba a estar en declive?

R: El Gobierno argentino está en una deriva populista muy complicada, y es muy probable que lo haya hecho por eso. La presidenta venía bajando en los niveles de aceptación popular y esta medida la ha hecho subir un poco.

De todas formas, creo que la mayoría de los argentinos tiene otro punto de vista. Podemos estar a favor o en contra de que el petróleo sea explotado por el Estado, pero, sin duda, estamos en contra de que se rompan los contratos firmados y de que se incumplan las leyes.

P: Pero, entonces, ¿cómo es posible que la nacionalización de YPF haya tenido tanto respaldo político y social?

R: Bueno, el Gobierno nacional tiene mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, con lo cual tenían todos los votos necesarios para aprobar esta ley. Pero, además, han recibido el apoyo de todo el centro izquierda y partidos tradicionales de centro, que han votado en complicidad ideológica absoluta con el Gobierno.

Sin embargo, en cuanto al apoyo social, no es tanto. El apoyo social es mayoritario, sí, para que ciertos recursos naturales sean administrados por el Estado, pero no es tanto para estas medidas violadoras de leyes. La mayoría de los argentinos tenemos otros parámetros de legalidad... Respetamos las leyes, creemos que la Argentina tiene que ser parte del mundo, y estas cuestiones nos alejan del resto del mundo civilizado.

P: Kirchner se ha excusado en el déficit energético que sufre el país para justificar la expropiación, pero los datos muestran que la necesidad de importar petróleo deriva de las políticas de subvenciones y fijación de precios que aplica su Gobierno. ¿Qué opina?

R: Estoy de acuerdo. Los sistemas con subsidios poco transparentes, precios regulados, corrupción y sin libre competencia siempre, en todo el mundo, han terminado provocando escasez de suministro. En la Argentina falta energía y otro tipo de productos debido a la regulación.

P: ¿Qué futuro cree que le espera a YPF en manos de Kirchner? ¿Tendrá un final similar al de la petrolera venezolana PDVSA nacionalizada por Hugo Chávez?

R: Espero que no. Todo depende de lo que se decida hacer con la empresa. Si se convierte en un reducto de contrataciones para los amigos del Gobierno, sin duda, vamos por el mismo camino que Venezuela. Si se le busca una gestión profesional, con criterios de mercado, podrá ser exitosa. Por más que ahora esté en manos del Estado, quisiera que YPF sea manejada con criterios de eficiencia propias del sector privado, que persiga la rentabilidad, la eficiencia energética... Que no se convierta en un lugar donde vayan a parar todos los amigos del Gobierno que precisan de un contrato para subsistir.

Sin embargo, la presidenta ha dicho que YPF va a estar dirigida políticamente por ella misma, con lo que ya tenemos un problema. Hay que dejarla en manos de profesionales no de políticos.

P: Kirchner está buscando nuevos socios para poder explotar el yacimiento de Vaca Muerta. ¿Cree que conseguirá su objetivo?

R: El Gobierno no tiene dinero para hacer la exploración por sí solo, con lo que va a tener que permitir el ingreso de socios extranjeros, pero le va a resultar muy complicado conseguir capital. Tras la expropiación, se han disparado los índices de riesgo país [prima de riesgo], con lo que cualquier inversor va a exigir una tasa de rentabilidad muy importante.

Seguramente, entrarán algunos capitales especulativos y, posiblemente, de algunos países que no sean los más democráticos... Lo mismo sucedió en Venezuela. Cuando Chávez expropió el sector petrolero tuvo que asociarse con empresas rusas e iraníes, que eran las únicas que, finalmente, querían invertir allí. Así que habrá que esperar.

P: ¿Le parece correcta la reacción que ha tenido el Gobierno español tras la toma de YPF, limitando la importación de biocombustible argentino?

R: Sobre esto no puedo opinar porque son decisiones soberanas de un país y tienen todo su derecho a tomar las medidas que correspondan. Lo que sí creo es que mi función, la del político, la del líder opositor, es venir a transmitir a España que hay una alternativa en la Argentina, que hay fuerzas políticas que quieren mantener una excelente relación de largo plazo con España, y que hay muchas cuestiones que nos vinculan (a nivel económico, cultural, social, familiar...), y que todo eso no puede perderse por la mala decisión de un Gobierno que está ahora en la Argentina.

Más allá de lo que decida hacer España, nuestra función es consolidar los lazos y no dejar que este bache nos lleve por un mal camino.

P: ¿Pero cree que eso posible con Kirchner en el poder?

R: Posiblemente no, pero lo importante es saber que las relaciones de los países duran cientos de años y no tres o cuatro, que es lo que dura un gobierno. Nuestra apuesta es a largo plazo, y los españoles deben saber que en la Argentina hay otras fuerzas políticas, con otros valores, y que, en algún momento, llegarán al gobierno para encargarse de que la Argentina tenga un rol importante en el mundo.

P: ¿Es posible que lo de YPF sea tan sólo el comienzo? ¿Existe el riesgo de que Kirchner nacionalice otras empresas españolas?

R: Desearía que no, pero las pruebas indican que el Gobierno de Argentina ha tomado un camino populista, que no es positivo para el país. Se persiguen opositores, hay problemas con la libre prensa y en el sector privado, sobre todo con las empresas de capital extranjero. Las fuerzas que estamos en la oposición vamos a tratar de limitar ese avance populista y defender lo que dice la Constitución argentina: la defensa de las libertades, de la libertad de expresión y de la propiedad privada.

P: ¿Podría desencadenarse una guerra comercial entre España y Argentina?

R: Ni creo ni deseo que esto vaya a terminar en una guerra comercial. No creo que haya vocación ni de Argentina ni España de terminar en una guerra comercial. Hay muchos intereses involucrados y mucho afecto de por medio, afecto humano, familiar, comercial...

Lo que sí está claro es que las medidas proteccionistas que ha adoptado el Gobierno argentino son equivocadas. La historia del mundo y de la economía global demuestra que sus resultados son exactamente contrarios a los que se buscan, a medio y largo plazo son fatales para el país y, por ello, tarde o temprano, se modificarán.

P: ¿Está Argentina bajo la órbita chavista?

R: Yo creo que la presidenta y su fuerza política tienen una muy buena relación con el chavismo y están de acuerdo con muchas de las políticas impulsadas Chávez. Pero los que somos opositores y creemos en la democracia y en las libertades esenciales del hombre vamos a estar en contra de cualquier avance del populismo en Argentina.

P: ¿Hay futuro para Argentina? ¿Confía en que se produzca un cambio de gobierno a medio plazo?

R: Estoy convencido de que será así. Los opositores somos hoy minoría, pero los cambios políticos se producen en todos los países. La sociedad argentina terminará apoyando a quienes les muestren un futuro de seguridades y certezas y no un futuro de incógnitas.

La confiscación de YPF no es propia ni de derechas ni de izquierdas, es algo típico de un gobierno populista. Creo que la Argentina elegirá en las próximas elecciones a gente que pueda asegurarle que el país vuelve al mundo, que se respetan las reglas y que, a fin de cuentas, se crea riqueza y se mejora el bienestar. Medidas como la expropiación de YPF reducen la riqueza del país, y eso termina afectando al ciudadano en su vida diaria.

La prima de riesgo de Argentina es hoy incluso mayor que la de Venezuela. En países como Uruguay, Brasil, Perú o Colombia, que atraen inversión, apenas superan los 100 puntos básicos. Es decir, Argentina, debido a las medidas populistas de Kirchner, presenta un riesgo 10 veces mayor que estos países, y eso no es positivo para los argentinos.

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