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Pablo Molina

¿Quién dijo miedo?

Sólo ante una pregunta el ministro ha flojeado de remos reconociendo la inquietud que pretendía disimular con sus afirmaciones anteriores. Ha sido cuando le han pedido que asegurara que España no iba a ser rescatada.

Pablo Molina
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Si un nacional residente en el extranjero hubiera regresado este viernes a España a tiempo de ver en televisión la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros pensaría, con razón, que la situación de nuestro país no es tan grave como la pinta la prensa internacional. De hecho, la intervención de Cristóbal Montoro ante los periodistas ha sido un ejemplo de mesura y optimismo que podría contagiar también a los que vivimos aquí, si no hubiéramos asistido a las turbulencias de los últimos días que dibujan un panorama mucho más sombrío de lo que el ministro de Hacienda pretende aparentar.

Sin embargo ha quedado claro que Montoro no tiene miedo. A nada; pero menos aún al rescate de nuestras finanzas públicas, ahora que parece que el Banco Central Europeo y la Comisión han dado luz verde al salvamento selectivo de nuestro sistema bancario, bendito sea Dios.

"Más euro y más Europa", no se ha cansado de repetir el ministro, lo que traducido al lenguaje común quiere decir "que Alemania siga financiando la paraeta", porque nuestra clase política no tiene intención de desmontar el chiringuito del que viven tan ricamente decenas de miles de sus miembros más destacados.

Montoro se ha encargado también de aclarar que las autoridades internacionales no han dicho en realidad lo que destacan los titulares de los grandes medios, y en un ejercicio de pedagogía deontológica ha aconsejado a los periodistas presentes que lean las notas de prensa hasta el final para evitar tales patinazos. O sea, olvídense de los negros presagios aventados por los especuladores antipatriotas porque todo el mundo confía en España y su gobierno también, faltaría más.

Sólo ante una pregunta el ministro ha flojeado de remos reconociendo la inquietud que pretendía disimular con sus afirmaciones anteriores. Ha sido cuando le han pedido que asegurara que España no iba a ser rescatada y Montoro, ser humano al fin y al cabo, se ha mostrado incapaz de formular al respecto un juramento solemne. Pero han sido sólo unos segundos de flaqueza, porque inmediatamente ha sacado el Cañón Berta del argumentario al uso para asegurar que España no va a ser rescatada, no porque falten motivos, sino sencillamente porque su tamaño haría tambalearse a la zona euro en su conjunto y los acreedores, en efecto, lo que quieren es cobrar.

Sea como fuere lo cierto es que el gobierno no tiene miedo, eso ha quedado claro, pero ¿Debemos estar preocupados los contribuyentes? Por supuesto que sí, por un elemental sentido de la prudencia y porque lo único cierto de toda esta crisis, como ya ha quedado de manifiesto, es que nos va a seguir tocando pagar a los de siempre. Por si acaso, menos Krugman y más Gracián.

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