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Una nueva inyección monetaria de Bernanke no evitará la bajada del euro

El dólar ganará posiciones respecto al euro aunque la FED vuelva a imprimir billetes.

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El pasado viernes, una "decepcionante" cifra de creación de empleo no agrícola en EEUU elevaba la tasa de desempleo desde el 8,1% hasta el 8,2% y, con ello, las alarmas sobre nuevas políticas monetarias no convencionales saltaban, justo a pocos días de la conclusión de la operación twist. El dólar reaccionó a la baja por la noticia, aunque gran parte del impulso se debe a razones técnicas de sobrecompra y alto posicionamiento largo en los mercados.

Suele ser normal que el mercado del dólar sobrerreaccione ante la posibilidad de que la Reserva Federal adopte este tipo de medidas. De hecho, en los últimos meses, cada vez que surgía esta posibilidad el mercado parecía olvidarse del resto del mundo y corría a vender dólares como si su vida fuera en ello. Cayó con fuerza contra el yen japonés, aunque se frenó ante una más que probable intervención del Ministerio de Finanzas nipón y, mientras, el euro se recuperó por encima de 124 dólares.

En mi opinión, de nuevo no se valora el escenario de manera equilibrada. La economía mundial se contrae más de lo esperado y deseado. No sólo Estados Unidos deja de crecer al ritmo del año pasado y su tasa de paro "sube una terrible décima", los países emergentes caen con fuerza: Brasil un 0,2% PIB en el primer trimestre, los datos de PMI chinos y también del Reino Unido alertan de la poca vitalidad de sus economías y para qué hablar del paro en Europa.

Pero, además, en el caso europeo nos enfrentamos a una preocupante desintegración, cuyo principal exponente se manifiesta en una crisis bancaria que deja sin efectos uno de los principios fundamentales de la Unión Europea, como es la libre circulación de capitales.

La crisis bancaria europea (no sólo España, donde creo que se está sacando de quicio por una política informativa nefasta), que en gran parte proviene de los excesos en sectores como el inmobiliario, está poniendo en peligro la existencia del euro. Las similitudes con la crisis japonesa de los 90 son muchas. Entonces, y tras la caída de los principales bancos de este país y del desplome del sector inmobiliario, las políticas monetarias anti deflacionistas llevaron los tipos de interés a cero (que todavía mantienen) y la primera reacción del yen fue devaluarse un 80%, desde aproximadamente 81 hasta 146 contra el dólar como se ve en el gráfico.

Creo que el euro todavía no ha comenzado a sufrir las consecuencias. El BCE se verá obligado a bajar tipos de interés y, posiblemente, a incrementar su balance con activos de países con problemas. La corrección iniciada el viernes pasado podría alcanzar la zona de 1,25 o ligeramente por encima, pero ya sea con más Quantitative Easing (QE) o sin él en EEUU, el siguiente objetivo bajista de 1,1880 no tardaremos en verlo.

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