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Rajoy: se utilizarán "todos los mecanismos" para poner fin a la crisis de deuda

Los grandes de la UE ponen las bases para el Consejo del día 28. Habrá unión bancaria e integración fiscal. Rajoy dice que no se dejará caer a España.

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España dio un paso de gigante en sus peticiones a la Unión Europea. En el umbral de las dos semanas más críticas para el futuro del euro, que concluirán con el Consejo que se celebrará los próximos 28 y 29 de junio, el presidente del Gobierno logró que las principales potencias comunitarias asumieran como propia su carta de salvación, remitida a Bruselas antes del rescate financiero, y en el utilizaba tintes muy dramáticos para exponer a las bravas que dejar caer al país supondría tal hemorragia que también se hundiría la moneda común.

Las negociaciones han sido muy tensas y complejas, y se han reproducido a todos los niveles en estos últimos días de infarto, en los que la situación del viejo continente llegó a monopolizar la cumbre del G-20 y cuantos foros internacionales se han celebrado. Mariano Rajoy regresa a Madrid con el convencimiento de que tendrá que acometer reformas mucho más profundas, y que le va a costar seguir demorando la subida del IVA o el recorte salarial de los funcionarios, pero pudo presumir de que los cuatro grandes de Europa, juntos en una misma conferencia en Roma, se comprometían a la "irreversibilidad del euro" y, con ello, a pelear porque España no sea devorada por los mercados.

En cinco folios, el jefe del Gobierno exponía hace pocas semanas su crudo diagnóstico, para a renglón seguido poner en conocimiento de Europa y el mundo su hoja de ruta para salir del agujero. Un catecismo compuesto por unos puntos que este viernes pudo blandir sin sonrojo ante Angela Merkel (Alemania), Mario Monti (Italia) y Fraçois Hollande (Francia) porque estuvieron encima de la mesa en todo momento, y que no son otros que sus grandes pilares de sujeción de la economía patria: control del déficit público, reformas y políticas de crecimiento a nivel nacional, reformas estructurales a nivel europeo, poner en marcha los mecanismos precisos para la estabilidad financiera y una apuesta clara por Europa a través de una unión bancaria e integración fiscal.

El presidente se detuvo en la penúltima de las patas, de especial relevancia para España. Tal vez la más decisiva en cuanto es la más inmediata, habida cuenta de que la prima de riesgo y el bono español a diez años han vuelto a cruzar esta semana barreras insostenibles, a pesar de un cierre de semana algo más tranquilo. Rajoy pudo decir satisfecho que "se pondrán en marcha todos los mecanismos necesarios para la estabilidad financiera en la zona euro", lo que hablando en plata significa que se trae a casa el teórico convencimiento de que, ya sea a través del Banco Central Europeo o el Fondo de Rescate, la UE acabará ayudando a España en caso de situación extrema.

Rajoy no logró ningún compromiso en firme -de hecho, Merkel se revolvió al ser preguntada expresamente por la prensa española por qué no cede y permite al BCE inyectar liquidez- pero la letra de la música gusta mucho a la delegación patria, una vez se confirmó que el Consejo Europeo aprobará un plan para alcanzar la unión bancaria y la integración fiscal así como para acabar con las trabas en el mercado interior, puntos todos ellos que formaban parte de la famosa carta del presidente.

Evidentemente, también se habló de crecimiento, una vez era el nombre de la cumbre. De hecho, se logró el único anuncio real en este sentido, ya que se acordó que el 1% del PIB del total -130.000 millones de euros- vayan a este tipo de políticas, lo que Francia podría vender como un triunfo frente a Alemania, que logra a su vez que se mantengan las políticas de austeridad. Se podría decir que, además de la fotografía, cada uno podrá vender en su tierra que ha ganado en algo, si bien partiendo de la base que Berlín será la que tenga la última palabra, y que todo salvo esos 130.000 millones son agua de borraja hasta el Consejo de la próxima semana.

"Hoy todo el mundo entiende hacia donde vamos todos, me voy enormemente contento de esta reunión", aseguró Rajoy, situado al lado de Hollande. Pero el jarro de agua fría le vino del lado alemán, que sobre la quietud del BCE expuso sus reservas porque son los Estados los que controlan los bancos nacionales, y no un organismo comunitario. Este extremo tiene visos de cambiar, una vez España apuesta por ceder soberanía a cambio de seguridad financiera.

Así pues, lo importante ahora es el calendario. Esto para Rajoy es esencial, a tenor de la debilidad demostrada en los mercados. El lunes, formalizará la petición de rescate financiero y espera que tras la cumbre en Bruselas haya fechas concretas para empezar a trabajar en la unión bancaria, que prevé para después de vacaciones de verano. "Lo hecho hasta ahora aún no es suficiente, es necesario un diseño claro de integración europea a medio y largo plazo", resumió el anfitrión, Mario Monti.

Las explicaciones a los ciudadanos vendrán más adelante. En concreto, el próximo día once de julio, en una comparecencia a petición propia del presidente en el Congreso de los Diputados para explicar la letra pequeña de lo que se vaya a acordar en Bruselas. "Se hablará largo y tendido de Europa, que no es ni más ni menos que hablar de España y de la economía española, como bien conocen", justificó Soraya Sáenz de Santamaría, confirmando de esta forma que no habrá Debate sobre el estado de la Nación.

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