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Berlín no se fía de Grecia y exige controlar sus cuentas públicas

Más allá de los recortes de la troika, Alemania pretende monitorizar las cuentas griegas para garantizar que cumple.

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Más allá de los recortes de la troika, Alemania pretende monitorizar las cuentas griegas para garantizar que cumple.

Jornada de confusión y contradicciones. Bruselas aclaró este miércoles que la troika (Comisión Europea (CE), BCE y FMI) está muy próxima a alcanzar un acuerdo con Atenas sobre el nuevo programa de ajustes y reformas que tendrá que aplicar el Gobierno heleno para alcanzar los objetivos de estabilidad presupuestaria que exige su rescate internacional. "Se ha logrado un progreso sustancial en las negociaciones con Grecia, pero quedan varios asuntos pendientes para poder alcanzar un acuerdo", dijo el portavoz económico de la CE, Simon O'Connor, en su cuenta en Twitter.

Pocas horas antes, el ministro griego de Finanzas, Yanis Sturnaras, aseguró que Atenas y la troika habían alcanzado un acuerdo, en el que se incluía la posibilidad de retrasar dos años el cumplimiento de los objetivos de reducción del déficit, tal y como venía reclamando Grecia en las últimas semanas.

El plan inicial acordado con la troika exige un ajuste fiscal de 13.500 millones para reducir el déficit al 3% en 2014, pero si se acepta dicha prórroga ese objetivo se retrasaría a 2016, con lo que el ajuste exigido se recortaría a la mitad (unos 6.300 millones) entre 2013 y 2014. Pero, al menos de momento, el citado retraso sigue en el aire. Uno de los problemas es que en caso de aprobarse supondrá un coste extra para los países que participan en el segundo rescate heleno.

La firma del nuevo Memorando de Entendimiento, en donde se recogen las reformas, ajustes y plazos que tendrá que cumplir Atenas, es clave para evitar, una vez más, la amenaza de la suspensión de pagos, ya que es el requisito previo que exige la troika para desembolsar el siguiente tramo del rescate, próximo a los 31.500 millones de euros, el próximo noviembre.

El borrador del Memorando establece todo un listado de reformas estructurales, liberalización de servicios y profesiones, privatización de empresas y activos públicos, así como recortes de gasto y nuevas subidas fiscales. El recetario impuesto es muy similar al exigido en 2010, cuando Grecia fue rescatada por primera vez. Sin embargo, el incumplimiento reiterado de estos compromisos por parte de Atenas ha obligado a un segundo plan de rescate -con quita de deuda pública incluida- y a la firma de un nuevo Memorando, que es justo lo que se está negociando en estos momentos.

Entre otras medidas de ajuste, destacan las siguientes: recortes de todas las pensiones de más de 1.000 euros al mes; rebajas progresivas de salarios públicos; retrasar la edad obligatoria de jubilación hasta los 67 años a partir de 2013; despido de unos 25.000 funcionarios en los dos próximos ejercicios y reducción de personal laboral; venta de activos públicos por valor del 50.000 millones de euros hasta 2020; aumento de las tarifas energéticas; recorte de subsidios; reforma laboral y del salario mínimo; supresión de exenciones fiscales; nuevas subidas tributarias; más copago farmacéutico; etc.

Menor soberanía fiscal

Pero más allá de los ajustes que contempla el borrador del acuerdo, una de las medidas sorpresa es la exigencia por parte de Alemania de que Grecia ceda más soberanía fiscal a la troika. Berlín no se fía de los políticos griegos y pretende que las autoridades internacionales controlen directamente tanto el dinero del rescate como los ingresos fiscales del Gobierno heleno destinados a devolver el crédito de la troika.

En concreto, pretende acelerar la creación de una cuenta de fideicomiso en donde se ingresaría los desembolsos del rescate y que estaría bajo el control del BCE, y en donde Atenas también ingresaría de forma automática los recursos fiscales precisos para afrontar la devolución del rescate. Según el documento, filtrado este miércoles, Grecia estaría obligada a transferir a dicho fondo externo todo su futuro superávit fiscal primario (excluyendo el pago de intereses) para tal fin, mes a mes.

Este mecanismo de control también obligaría a realizar recortes de gasto automáticos si las cuentas presentaran algún tipo de desviación con respecto a los objetivos. Además, la Comisión Europea sería la encargada de autorizar nuevas emisiones de deuda o préstamos adicionales al Gobierno griego. Por último, Berlín exige situar a funcionarios y gestores externos en cargos y puestos clave de la Hacienda y Administración helena, que serían los encargados de de ejecutar los ajustes que exige la troika (gastos e ingresos), en sustitución de los cargos griegos.

Todo ello se traduciría, básicamente, en monitorizar la Administración helena desde el exterior. A cambio de esta sustancial cesión de soberanía fiscal Alemania estaría dispuesta a desbloquear fondos estructurales para 181 proyectos de inversión pública en Grecia, e incluso la puesta en marcha de un banco público de inversión para financiar a las pymes del país y la construcción de infraestructuras.

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