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"España penaliza monstruosamente la creación de riqueza"

El director de Fedea pide una "reforma total" del modelo tributario: "El sistema entero está diseñado muy mal".

El director de Fedea pide una "reforma total" del modelo tributario: "El sistema entero está diseñado muy mal".

"Por cualquier lado que uno mira, el sistema fiscal está todo diseñado muy mal". Quien así se expresa es Michele Boldrin, doctor en Economía por la Universidad de Rochester (1987), profesor de la Washington University in St. Louis y director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Boldrin es un gran estudioso del sistema fiscal español y su diagnóstico es claro: no vale con hacer pequeños ajustes, "subir un impuesto un poco aquí y otro poco allá", lo que la situación actual requiere es cambiar por completo un modelo tributario que en la actualidad "penaliza monstruosamente el trabajo y la empresa". 

- ¿Por dónde empezaría usted esa reforma fiscal que necesita España?

- El sistema fiscal tiene varios defectos. En primer lugar, castiga demasiado la renta producida, sea laboral o de empresa, y esto incentiva el fraude y desincentiva la actividad económica. En segundo lugar es demasiado progresivo sobre la renta a niveles bajos. No se puede considerar, en el mundo de hoy, que 60.000 – 80.000 euros brutos son unos sueldos muy altos. Y sin embargo, este tipo de sueldos son los que los empleados reciben cuando tienen trabajo cualificado. España necesita trabajo cualificado e inversiones desde fuera para encontrarle trabajo a los parados. Los desempleados españoles son en su gran mayoría personas de calificación profesional relativamente bajas y para que encuentren trabajo necesitamos talleres y empresas que vengan y que les ofrezcan un empleo. Con este tipo de imposición no va a ser así y esto es muy grave. Posiblemente es uno de los efectos peores de este sistema fiscal.

- En este sentido, la suma de cotizaciones sociales que paga el trabajador y el empleado, más el IRPF, hace que en España contratar sea muy caro. La percepción entre algunos españoles es que pagan muchísimos impuestos mientras otros casi no pagan nada.

- Efectivamente, la presión fiscal es relativamente baja en comparación con otros países (no porque en absoluto sea baja, es bastante alta, sino porque es algo más reducida que en otros sitios) mientras que penalizamos monstruosamente el trabajo y la empresa. Es el peor de los dos mundos: no podemos financiar ciertos servicios y al mismo tiempo dañamos a los creadores de riqueza. Hay que hacer cambios, quizás subiendo los impuestos al consumo (IVA) y los inmuebles, pero siempre de manera apropiada.

- Una de las razones del desplome de la recaudación en los últimos años es el colapso en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

- Ahora tenemos un impuesto sobre transacciones que es una absoluta locura. Tasar las transacciones, de cualquier tipo, ya sea financieras o reales, es una idea horrenda. Las transacciones son la base de la actividad económica: más tasas sobre las transacciones hacen imposible que se creen mercados y que la gente compre y venda. Esto son más barreras a la actividad económica. Ésta es una de las causas del desastre fiscal en el que nos encontramos desde hace tres o cuatro años. Se recaudaba muchísimo con este impuesto; pero se cayó la burbuja inmobiliaria y nos encontramos con que teníamos muchos impuestos que tenían asociados gastos permanentes. Por esta razón aún con todos los recortes, seguimos con un déficit del 6% del PIB, si no más.

- Por lo que veo, su diagnóstico es muy negativo

- Es que está todo diseñado muy mal. Por cualquier lado, uno mira y el sistema entero está diseñado muy mal.

- Por eso, quizás más allá de subir o bajar un impuesto u otro, lo que hay que hacer es reformar todo el sistema.

- Exactamente, nosotros lo decimos desde hace mucho tiempo. No sé por qué los ministros, estos y los anteriores, no se sientan con los expertos y se ponen a pensar un poco. Hay muchos estudios hechos, con información que Hacienda tiene. En seis o nueves meses, se podría diseñar un proceso de reforma, que tendría que ser progresiva, porque no se puede cambiar todo el sistema fiscal de un país de la noche a la mañana. Pero si nunca lo empiezas, nunca llegas. No tienen que tocar un impuesto un poquito por allí y otro poco por allá. Hay que volver a pensar todo el sistema.

- En el Impuesto de Sociedades también parece que sería necesaria una reforma. El tipo general es muy elevado, pero luego el tipo medio real (el que se paga) es mucho más reducido, gracias a una maraña de deducciones, bonificaciones,... Esto provoca que haya empresas que pagan mucho y otras que se salvan.

- Sí, tiene razón. Cuando antes hablaba de que hay que cambiar la tributación de la renta de empresas me refería al Impuesto de Sociedades. Recauda relativamente poco, pero al margen, por las empresas nuevas y las que no pertenecen a los grupos protegidos. Hace mucho daño.

- Y este sistema ni siquiera sirve para evitar una cantidad importante de fraude fiscal

- La lucha contra el fraude fiscal es más fácil si se hace el sistema fiscal más eficiente y transparente. Por ejemplo, poner impuestos sobre el consumo ayuda en la lucha contra el fraude fiscal. Las casas son más difíciles de esconder que las pequeñas rentas que se ganan con servicios informales. También se puede evitar diseñando impuestos que sean mucho más fáciles de recaudar y pagar.

- Al margen de los impuestos, otra forma de recaudar serían las tasas. Pero en España, cuando se habla de copago, todo el mundo se lleva las manos a la cabeza, incluso aunque los países a los que estamos pidiendo ayuda lo tienen desde hace años...

- La afirmación de que la sanidad es un derecho es absurda. ¿Qué tipo de sanidad es un derecho? La tecnología ha evolucionado muchísimo en las últimas décadas y muchos de estos tratamientos son muy costosos. Son casi un lujo. La gente tiene que tener la percepción de que esto cuesta algo. Somos el único país de Europa que se niega a tener un copago sanitario. Países mucho más ricos ya lo tienen y, como usted dice, luego vamos a esos mismos países a pedirles que nos presten dinero. Algunos servicios básicos, como urgencias, tienen que ser gratuitos, pero en otras cuestiones tienen que establecerse un copago proporcional al coste y a la utilidad del servicio médico.

- ¿Hay más tasas que creen que podrían ser útiles? ¿autopistas, universidades...?

- La cuestión de las autopistas es complicada, porque muchas se han construido hace muchos años y su problema es de gestión. Sí creo que habría que cubrir estos costes de gestión con tarifas y cobrándoles a los que las utilizan.

En cuanto a la educación superior, la hemos desarrollado en cantidad, pero no en calidad. Seguimos con la equivocación de que todas las universidades y todos los títulos son iguales. Y esto no es así. Las universidades deberían tener autonomía en la gestión y deberían poder poner las tasas que quisieran: las buenas, podrían poner tasas más altas y usar estos recursos para ofrecer mejores servicios y pagar a los mejores profesores. Es elemental. Esto permitiría hacer distinciones entre universidades de alta calidad y otras con un servicio más sencillo.

- Desde el punto de vista de los ingresos, la última posibilidad son las privatizaciones y la venta de activos públicos, tanto por la necesidad que existe a corto plazo como para adelgazar la estructura del Estado.

- Sobre todo lo segundo. No comparto la idea de usar venta de capitales para pagar gasto corriente. Pero dado que nuestra deuda ha subido bastante y nos está haciendo daño, pues sería conveniente usar las privatizaciones para reducir la deuda, vendiendo Renfe o Aena por ejemplo. Además, se adelgazaría el Estado y se le quitaría de sectores económicos donde su presencia no tiene ninguna razón de ser. Estas empresas sirven simplemente para dejar en manos de los políticos puestos de trabajo, que otorgan en el entorno del partido al que pertenecen. Y les dan un poder económico y social que no deberían tener. En los próximos años un plan inteligente de privatizaciones podría ponerse en marcha, con el compromiso de que lo que se recaude se use sólo para retirar deuda y no para gasto corriente. Sería muy útil también para el crecimiento en muchos sectores. Pienso en Correos que no tiene ninguna razón de ser una empresa pública, podría abrirse el mercado de la mensajería.

- Pues nada más... creo que hemos dado un repaso a todos los temas fiscales en esta entrevista

- Sí, a ver si nos escucha Montoro. Estas cosas me parecen de sentido común.

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