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La banca alerta sobre los riesgos de reformar la ley de desahucios

La patronal del sector pide "estudiar y sopesar cuidadosamente cualquier modificación que se haga en este terreno".

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La actual ley hipotecaria, en lo que a los desahucios se refiere, tiene los días contados. El PP y el PSOE ya han anunciado que tramitarán urgentemente una modificación en la legislación para detener el incremento en el número de casos de familias que son expulsadas de sus viviendas por no pagar el crédito.

Éste es un tema delicado, en el que es fácil ponerse de parte del desahuciado. La crisis ha sacado a la luz cientos de historias de familias que compraron un piso y que, con posterioridad, ven que no pueden pagar la cuota mensual que contrataron con el banco. Es sencillo dibujar la imagen de unas entidades financieras desalmadas, que no se detienen ante nada y que se aprovechan de la debilidad de las familias.

Este es un tema delicado para el sector bancario. Por un lado, no quieren aparecer como los malos de la película, puesto que eso dañaría su imagen. Por el otro, tienen un negocio que defender. Libre Mercado se ha puesto en contacto con la Asociación Española de Banca (AEB - la patronal que agrupa a las principales entidades). Su respuesta ha sido clara: "Conviene estudiar y sopesar cuidadosamente cualquier modificación que se haga en este terreno. Los cambios deberían plantearse desde una visión comprensiva y global del sistema hipotecario. Un goteo permanente de medidas genera incertidumbre y las entidades de crédito necesitan un marco regulatorio estable. Los problemas sociales no se pueden solucionar modificando aspectos técnicos del sistema hipotecario". Sus argumentos podrían resumirse en cuatro puntos:

- La defensa de sus depositantes: parece una obviedad, pero el negocio de un banco consiste en tomar prestado dinero de unos para dárselo a otros. Y su principal obligación consiste en devolver el ahorro que los clientes les han confiado. De esta manera, los depósitos de unos están respaldados por los pagos de otros.

En el caso de una hipoteca: cada vez que se paga una cuota, el depositante está más seguro de que cobrará tanto el dinero que prestó como los intereses que le prometieron. Si se generalizan los impagos, la entidad puede verse en problemas. Y si un banco quiebra, los que tienen allí guardado su dinero perderían el fruto de tantos años de ahorro.

No es extraño que desde la AEB se recuerde que "cuando se constata que el reembolso del préstamo es inviable, la entidad debe tratar de recuperar su importe a través de la ejecución de la garantía. En tales circunstancias, esta actuación no solo es legítima sino obligada para proteger la solvencia de la entidad y los intereses de sus depositantes y accionistas".

- La eficacia del sistema: en España existe un porcentaje enorme de vivienda en propiedad, en comparación con otros países europeos. Según la AEB, hasta "el 83% de las familias" ha podido comprarse una casa, lo que incluye a los cinco millones que lo hicieron entre 2003 y 2007. En su opinión, ésta es la mejor prueba de la "eficacia" del sistema actual. Si se cambian las condiciones de acceso a una hipoteca, podría provocarse la "exclusión de amplias capas de la población del acceso al crédito hipotecario o al menos restringir sus posibilidades de adquirir una vivienda".

- Interés mutuo: los bancos siempre han defendido que no tienen ningún interés en quedarse con las viviendas. Las entidades siempre han asegurado que un activo adjudicado es un problema, porque su negocio no es vender casas: "Los bancos intentan por todos los medios no llegar a esta situación. Antes de proceder a iniciar un procedimiento de ejecución de una vivienda, analizan todas las posibilidades de renegociar con el cliente las condiciones del préstamo y facilitar su continuidad mediante la introducción de periodos de carencia, alargamiento de plazos, concesión de moratoria temporal, mejoras en el tipo de interés,...".

Además, desde la AEB se insiste en que incluso en los casos de ejecuciones presupuestarias, "existe un interés conjunto de banco y cliente en que el procedimiento, y en particular la subasta, se desarrolle de la manera más rápida, eficaz y transparente, ya que cuanto mayor sea la recuperación del importe del préstamo menor es la responsabilidad patrimonial que subsiste para el deudor":

La patronal bancaria asegura que la mejor prueba de que el desahucio es siempre la última salida está en "el bajo nivel de morosidad que sigue presentando el crédito hipotecario a particulares y el proporcionalmente reducido número de casos de adjudicación de viviendas en relación con el número de préstamos". Tras cinco años de una profunda crisis, la morosidad hipotecaria en España apenas está en el 3%.

- ¿Soluciones?: no será sencillo encontrar soluciones para un problema tan complejo, pero desde la AEB apuestan por mejoras en el proceso de ejecución que contribuyan "a favorecer la existencia de postores en las subastas mediante una mayor publicidad de las mismas, la posibilidad de visita previa de los inmuebles y la flexibilización de las condiciones para concurrir a ellas así como del régimen de pago del inmueble adjudicado". En estos momentos, las condiciones para acudir a una subasta (hacen falta avales, no se puede ir a ver el piso con anterioridad,...) hacen más complicado que este proceso se realice de forma transparente y limitan las opciones de sacar una cantidad apreciable por la vivienda en cuestión.

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