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La gran cuestión sobre el Banco de España

Mafo tampoco es el único responsable de semejante desastre. El gobernador del Banco de España no actúa aislado del Gobierno.

Emilio J. González
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Después de las informaciones recientes sobre lo que hizo, o, mejor dicho, sobre lo que no hizo el Banco de España para evitar la quiebra del sistema financiero español, uno no tiene más remedio que preguntarse cómo ha podido pasar esto y quiénes son los responsables de este monumental desastre, sobre todo si tenemos en cuenta que el Banco de España, hasta que llegó Miguel Ángel Fernández Ordóñez –o Mafo, como prefieran– a su frente, estaba considerado como el mejor supervisor bancario del mundo y, además, después de la crisis bancaria que sufrió nuestro país a finales de la década de los setenta, sabía más que de sobra cómo tratar este tipo de situaciones.

Evidentemente, Mafo tiene una gran responsabilidad en todo cuanto ha ocurrido con el sistema financiero español. Le guste o no, él, como gobernador del Banco de España, tenía que haber dado un puñetazo encima de la mesa cuando los bancos y cajas se negaron a cumplir los criterios sobre riesgos establecidos por la entidad y haber intervenido desde el primer momento a quien tuviera que haber sido intervenido, con el fin de enviar un mensaje muy claro a los demás acerca de cómo estaban las cosas. Mafo, sin embargo, no lo hizo y, como consecuencia de ello, la crisis del sistema financiero español empezó a crecer como una bola de nieve rodando cuesta abajo hasta que se convirtió en un problema imposible de manejar. Este individuo, por tanto, y diga lo que diga, tiene una gran parte de la responsabilidad de la grave crisis económica por la que estamos atravesando y de los más de seis millones de parados a que ha dado lugar.

Ahora bien, Mafo tampoco es el único responsable de semejante desastre. El gobernador del Banco de España no actúa aislado del Gobierno. Por el contrario, según la Ley de Autonomía del Banco de España, éste es independiente en todo lo que se refiere a la política monetaria mientras que, en materia de supervisión del sistema bancario, depende de las directrices emanadas del Gobierno a través del Ministerio de Economía. En consecuencia, el Ejecutivo tenía que saber lo que estaba pasando, máxime cuando el director, o directora, general del Tesoro es miembro nato del consejo de la institución. Y aquí es donde viene la gran cuestión: ¿Mafo hizo lo que hizo porque la vicepresidenta económica, e incluso Zapatero, le dejaron hacer y se desentendieron de todo o, por el contrario, porque el exgobernador del Banco de España recibió instrucciones concretas de actuar de esa manera? Una comisión parlamentaria debería arrojar luz sobre todo este asunto porque, por muy incompetente que sea Mafo, todo eso de esperar antes de intervenir una entidad en crisis a ver si la situación mejora y las cosas se arreglan por sí solas, huele más a órdenes directas de un presidente aún más incompetente que primero negó la crisis y después la agudizó por dedicarse a jugar a ser la versión española de Roosvelt mientras la vicepresidenta económica, Elena Salgado, se dedicaba, como estuvo haciendo constantemente desde que llegó al cargo, a hacer el don Tancredo. Hoy lo que tenemos que saber es hasta dónde llega la responsabilidad de cada uno, porque la de Mafo es muy grande, pero todo apunta a que no es la única. La cuestión es si el PP querrá mover el asunto y arriesgarse a que se sepa la verdad, y toda la verdad, sobre Bankia. Mucho me temo que los ‘populares’ van a optar por dejarlo estar.

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