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Hacienda se fija ahora en los afectados por las preferentes

Dice el Economista que los clientes afectados tendrán que tributar por la diferencia entre lo recuperado y el total invertido.

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La noticia que llegaba este lunes desde el Vaticano sólo se ha quedado con la portada de Expansión, que le dedica más de la mitad de su primera página con gran fotografía y despliegue de informaciones y análisis. "El Papa renuncia" es el titular. En cuanto a la información estrictamente económica destaca que "Ahorro Corporación pone en marcha un duro ajuste" y pierde 160 millones. Por este motivo "prepara un ERE para un tercio de sus 460 empleados".

Además, destaca un titular sobre Caja Madrid y Blesa. Resalta Expansión el siguiente textual del expresidente de Caja Madrid: "Yo no me llevé el ordenador de Caja Madrid". La caja puso a su disposición, según la información, tres ordenadores. Uno de ellos, el que es objeto de investigación por su posible vinculación con préstamos concedidos a Díaz Ferrán. Pues bien, dice Blesa que se quedó sólo con un ordenador, el que puso el Consejo a disposición de cada uno de los consejeros.

En el Economista llama la atención que "las devoluciones de preferentes por el banco tributa por IRPF", es decir, que la diferencia entre lo obtenido por la venta de la preferente a terceros y el importe que falte por satisfacer al cliente que solicitó la devolución de su inversión, será gravada y el importe retenido, satisfecho por el cliente. Vamos, que Montoro no va a dejar escapar las devoluciones de las participaciones preferentes que tendrán que hacer las compañías a los clientes que lo reclamen.

Seguimos en el Economista porque también nos cuentan hoy que "Prisa pide a diez clubes de fútbol reducir sus contratos o aplazar los pagos por falta de liquidez". Añade que la compañía de Cebrián "adquirió los derecho de diez clubes como el Atlético, la Real y el Celta por 259 millones al año". Ahora dice que tiene problemas de liquidez y pretende renegociar dichos contratos.

Si echamos un vistazo a Cinco Días leemos que "el Eurogrupo pasa por alto las quejas de Paris sobre la fortaleza del Euro" y añade que "Hollande está muy preocupado por la apreciación del euro. La mayoría de sus colegas, sin embargo, restó importancia y trasladó el debate a las próximas reuniones del G-20.

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