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El 'nuevo bolívar' golpea a venezolanos y empresas españolas

Este miércoles entra en vigor la última devaluación del bolívar decretada por el régimen de Hugo Chávez, de casi el 50% con respecto al dólar.

Libre mercado
Este miércoles entra en vigor la última devaluación del bolívar decretada por el régimen de Hugo Chávez, de casi el 50% con respecto al dólar.
El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro | Archivo

Venezuela anunció el pasado fin de semana una devaluación de su moneda frente al dólar del 46,5%, ya que pasará de 4,3 a 6,3 bolívares, con varias excepciones, así como la modificación de su política cambiaria en aspectos que incluyen algunos organismos de su sistema de control de cambio. El nuevo cambio entra en vigor este miércoles.

A diferencia de devaluaciones anteriores, el nuevo cambio de 6,3 se aplicará a todos los sectores sin tasas preferenciales para productos de necesidad básica y sólo con excepciones temporales para algunos sectores, como alimentos, comercio o salud, que ya habían solicitado divisas. "En este momento tenemos un brote inflacionario y especulativo y el Gobierno tiene que actuar con eficiencia, con la firmeza que nos exige el presidente", señaló entonces el ministro de Finanzas, Jorge Giordani.

Venezuela cerró 2012 con una inflación del 20,1% (por debajo del 27,6% de 2011) e inició 2013 con una tasa inflacionaria del 3,3% en enero, más del doble del 1,5% del mismo mes del año pasado, para colocar la tasa interanual en el 22,2%. "La inflación es un fenómeno complejo, difícil, lo hemos dicho y lo íbamos venciendo (...) y ya estamos en 22% otra vez y eso es un problema que tenemos que enfrentar, pero no solamente el Gobierno", argumentó Giordani, al acusar a "los especuladores jugando a la devaluación, jugando al mercadito negro".

En Venezuela existe un sistema de control de cambio desde 2003 que obliga a recurrir al Estado a través de varios organismos para acceder a las divisas, que son autorizadas de acuerdo a una serie de documentos acreditativos preceptivos. La elevada inflación y la restricción cambiaria dentro del país, que limita el acceso a divisas, ha provocado en los últimos meses que el dólar se cambie en el mercado negro a más de 18 bolívares, hasta tres veces su nuevo precio oficial. La devaluación supone, así, aproximar el tipo de cambio oficial al valor real que el mercado otorga a la moneda venezolana.

Desde la llegada al poder de Chávez en 1999, y tras la imposición del control cambiario hace una década, Venezuela ha sufrido una devaluación conjunta del 992%, tras devaluar el bolívar en cinco ocasiones, mientras que la inflación acumulada supera el 1.500%.

¿A quién beneficia?

La medida beneficia directamente al Gobierno venezolano. El efecto inmediato de una devaluación es el encarecimiento de las importaciones y el abaratamiento de las exportaciones. La petrolera pública PDVSA aporta casi 9 de cada 10 dólares que entran a la economía venezolana por exportaciones, y puesto que el crudo se cobra en dólares, ello supondrá el ingreso de más bolívares para el Estado, el gran beneficiado por la devaluación.

Por el contrario, Venezuela depende del exterior para la provisión de numerosos productos, incluidos bienes tan básicos como los alimentos (importa el 40% de los productos alimenticios), de modo que la devaluación afectará de forma muy negativa al conjunto de venezolanos, y muy especialmente a las rentas bajas, que son las que dedican una parte mayor de sus ingresos a la alimentación. La política de continuas nacionalizaciones e intervencionismo impuesto por el régimen chavista ha hundido la producción agrícola nacional, disparando el precio de los alimentos y la necesidad de importar productos básicos. También perjudicará a los perceptores de ingresos fijos, tales como rentistas y jubilados.

Por otro lado, golpeará a las empresas extranjeras que operan en el país, muchas de ellas grandes compañías españolas (más de 120), tales como BBVA, Mapfre y Telefónica, aunque los analistas consideran que la devaluación tendrá un efecto limitado sobre su capital.

Más inflación

Por último, es muy probable que la devaluación acabe generando más inflación en el país, encareciendo los bienes importados, tanto de consumo como de inversión. Así, los costes de producción de aquellas empresas cuyas materias primas son importadas aumentarán y, por tanto, para mantener su margen, tendrán que trasladar ese aumento a los costes y vía precios al comprador final (más inflación), tal y como advierte el profesor del Instituto de Empresa (IE), Rafael Pampillón.

Los gastos financieros de las empresas que tengan créditos en moneda extranjera se incrementarán, y este incremento se trasladará vía precio al consumidor, si es que la empresa quiere mantener su margen (más inflación), al tiempo que la devaluación también perjudicará a los venezolanos que tienen deudas en divisas, etc. "En términos generales, la devaluación para las familias y pequeñas empresas puede generar un efecto pobreza", aclara. "Lo más acertado sería romper con el sistema de tipo de cambio fijo y controlado y adoptar un sistema flotante", así como acometer reformas en profundidad, aclara.

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