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Las elecciones italianas vuelven a poner el euro a prueba

Mercados e instituciones respiran aliviados ante el candidato socialista, aunque temen a sus posibles aliados.

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Mercados e instituciones respiran aliviados ante el candidato socialista, aunque temen a sus posibles aliados.
El primer ministro italiano, Mario Monti.

Las elecciones italianas de este fin de semana han obligado a la zona euro a mirarse al espejo y reflexionar sobre si, efectivamente, como no se cansan de corear voces oficiales, lo peor ha pasado. Tras un año de Gobierno Monti teledirigido desde Bruselas y una campaña incendiada de retórica anti europea, el veredicto de las urnas, clave para la estabilidad del euro en su conjunto, podría despertar al monstruo, nunca del todo dormido, de la crisis de deuda.

Pese a los lógicos temores que sobrevuelan una cita crucial, la primera de un año en el que hasta la mismísima Merkel se verá las caras con sus electores, instituciones y mercados respiran aliviados ante el programa de Pier Luigi Bersani, el primer ministro socialista que, según las encuestas, tomaría el relevo de Monti, y al que la mayoría de analistas atribuye la capacidad de continuar con las políticas de rigor y austeridad.

Sin embargo, la calma que despierta el candidato Bersani en círculos europeos es matizable. Ni Bersani llegaría dispuesto a ser el alumno aventajado de Merkel y a militar en la ortodoxia comunitaria que practicó Monti en el último año, ni de todos modos, tendría las manos libres para hacerlo, flanqueado como está por un socio (Niki Vendola) que, desde la izquierda, es contrario a tocar el rígido mercado laboral y seguir aplicando la receta del ahorro.

Un eurodiputado cercano al probable futuro Primer ministro, Sergio Gaetano Cofferati, admite, de hecho, que Bersani está llamado "a cambiar la línea política del Consejo", desde el que, según este diputado, se ha impuesto "el rigor sin desarrollo que tanto sufrimiento ha causado a la población". En conversación con este diario, Cofferati acusa a Monti de "no haber sido capaz de impulsar el crecimiento" y de haber hecho pagar las consecuencias de sus errores "a los débiles".

Con todo, este eurodiputado teme a partes iguales las recetas de Merkel como las de quienes proponen darles la espalda descaradamente. "¡Problemas para quienes pienses que hay salida fuera de Europa!", vaticina.

Un cómico y un showman para liderar la rebelión 

Frente a la opción de centro izquierda y el conjunto de partidos en el centro derecha que, con Monti a la cabeza, proponen una agenda de ajustes y reformas, han hecho fortuna toda una serie de "outisders" que se disponen a pescar en río revuelto y sacar tajada del voto de protesta de una ciudadanía que se dice "harta de la política italiana". Cinco de los siete partidos que se presentan (suman el 50% de los votos) quieren poner fin a la austeridad recetada desde la UE. Dos, incluso, ponen en duda la propia pertenencia de Italia al club de 27.

Entre ellos, el más peligroso, puesto que le pisa los talones en las encuestas al centro-izquierda, es Silvio Berlusconi, un personaje que regresó a la política sin necesidad de presentarse y cuya especialidad son, sin duda, las sorpresas (ya lo consiguió en 2006, cuando la mayoría le daba por "cadáver político"). El Berlusconi reinventado, que ha hecho de las soflamas anti austeridad el centro de su discurso poniendo nerviosos en Europa a más de uno, se propone dejar al centro izquierda fuera de la mayoría en el Senado, lo cual obligaría a Bersani a buscar aliados. Si el apoyo a Berlusconi fuera tan pontente como para impedir a Bersani, ni siquiera con Monti, formar gobierno, entonces habría que pensar en una gran alianza de centro-izquierda y centro-derecha por la que, sin embargo, varios analistas no dan un duro. "No duraría", augura uno de ellos a Libertad Digital. "Es el peor escenario de cara a los inversores", comenta.

También ha hecho furor en la recta final de la campaña el Movimiento Cinco Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano), liderado por el excéntrico cómico Beppe Grillo, que se propone alcanzar hasta 100 diputados en el Parlamento. Aunque no se define antieuropeo, uno de los puntos de su programa, publicado en su conocidísimo blog, es la celebración de un referéndum sobre la pertenencia de Italia al euro para plantar a una Europa que define "ni democrática ni representativa que lideran los mercados".

Un tabú a voces

En Bruselas, las voces que más tendrían que decir en esta contienda electoral prefieren callar. Desde que, en un arranque de espontaneidad en pleno debate parlamentario, el comisario económico Olie Rehn criticara a Berlusconi por "incumplir sus compromisos" con sus socios europeos, cuesta encontrar en las instituciones alguien dispuesto a pronunciarse. La primera en callar, pese a la cantidad de veces en que periodistas o incluso los propios candidatos italianos han tratado de arrancarle su opinión sobre estas elecciones, ha sido la canciller Angela Merkel. En todo caso, no es ningún secreto la predilección de la alemana por Mario Monti. De hecho, Berlusconi ha centrado gran parte de su campaña en atacar al prémier acusándolo de haber convertido Italia en "una colonia alemana".

Escenarios para un Gobierno de "centro-sinistra"

Libre de los tabúes de Bruselas, donde hasta las familias políticas de los candidatos guardan un decoroso silencio pre electoral, desde la City londinense el analista especializado en deuda soberana Nicola Mai comenta a este diario que "con o sin Monti en coalición, Bersani es una opción que tranquiliza a los mercados, que lo ven como garantía de continuidad en las políticas".

En Bruselas, el think tank Open Europe discrepa de la suerte que correría un Bersani en solitario. Alerta de que, si Bersani cosechara la mayoría suficiente para gobernar sin necesidad de buscar alianzas fuera del centro izquierda, "tendría más fácil formar gobierno, pero más difícil gobernar", presionado como estaría por los socios más a la izquierda de su coalición. Éstos, por ejemplo, le pondrían muchos obstáculos para tocar el rígido mercado laboral italiano.

No comparte este parecer el eurodiputado de las filas socialistas. "El centro izquierda siempre ha tenido grandes condiciones para gobernar", asegura. "No entiendo los miedos ni las críticas del centro derecha si, también en los socios más escorados hacia la izquierda, para el centro-sinistra Europa siempre ha sido un punto de referencia".

En todo caso, el complicado mapa electoral italiano podría abocar al país a un largo periodo de formación de Gobierno, durante el cual la delicada estabilidad dependerá de la habilidad de los negociadores a la hora de tranquilizar a los que observan el proceso más allá de sus fronteras. 

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