Antal Fekete: "Lo peor de la crisis todavía está por llegar"

El prestigioso economista afirma que "vienen tiempos de gran dolor", pero ve "razones para el optimismo" en el futuro.

Libre Mercado

El profesor húngaro Antal Fekete, uno de los más brillantes economistas monetarios del siglo XX, ha estado en Madrid y Libre Mercado ha tenido la oportunidad de entrevistarle para conocer su impresión sobre la crisis actual, las medidas que se han estado adoptando y los temas de máxima actualidad.

Pregunta: ¿Qué ha causado la crisis actual?

Respuesta: El abandono del patrón oro. Si volviéramos a un patrón oro, al menos, y no siendo éste perfecto, como el del siglo XIX, situaciones como ésta no se repetirían. La culpa, en última instancia, es de Estados Unidos, por no haber seguido su Constitución original, donde se prohibía la emisión de monedas que no fueran de oro y de plata y se obligaba a pagar en oro y plata.

Probablemente, suene desmesurado decir que un suceso tan lejano en el tiempo es responsable de la situación actual. Empero, es un sistema crediticio enfermo el que ha causado esta crisis y para lograr un sistema crediticio sano es necesario que contemos con un buen dinero, y no hay mejor dinero que el oro.

¿Qué opina de las medidas de Bernanke?

No tomo en serio a Bernanke. No puedo, es una farsa. No pienso que Bernanke sea un economista serio. Él sugirió, con total seriedad, arrojar billetes desde un helicóptero. Las medidas que ha tomado la Reserva Federal bajo su mando son inocuas y no lograrán sus objetivos.

En 2009 predijo el fracaso total del plan de estímulo de Obama. ¿Sigue manteniendo esta postura?

Sí. El plan de estímulo tenía el objetivo de poner más dinero en circulación porque querían que los precios subieran y eso no lo consiguieron. Lo único que han conseguido es que se especule con activos mal llamados sin riesgo, es decir, que se especule con deuda pública. Las open market operations no se han traducido en inflación, sino que se han traducido en una brutal caída de la velocidad del dinero y en una especulación enorme en la deuda pública. Éste es el mayor fracaso de los planes de estímulo. Lo que dije entonces es lo que sigue sucediendo hoy en día.

Entonces, siguiendo su análisis, ¿es la deuda pública la que justifica que las bolsas americanas se encuentren en máximos?

Completamente. La especulación con activos libres de riesgo ha sido inmediatamente trasladada a las bolsas, cogiendo éstas sendas alcistas. Lo hemos visto en Estados Unidos, donde la bolsa se ha comportado al margen de cómo fluctuaba la economía real. Sólo importa lo que haga la FED. Cuando las actuaciones de la FED implican mayor especulación en el mercado bonista, la bolsa sube. Ésta es la única justificación.

Usted temía por aquel entonces una salida deflacionaria de la crisis actual seguida por un escenario de hiperinflación. ¿Sigue considerando que esto pueda ocurrir?

Sí. Además, el miedo es de guerra. Una guerra que nos cambie todo el panorama, que nos cambie toda la imagen que estamos viendo. No tiene por qué ser una gran guerra. Aún así, una guerra lo cambiaría todo, veríamos ya una gran deflación no controlable. Los activos que ha comprado la Reserva Federal ahora mismo valen muchísimo menos que el precio de compra. La Reserva Federal está luchando por mantener su valor sin conseguirlo. Una guerra desataría una colosal caída, que vendría después seguida de un escenario hiperinflacionista.

Sin embargo, podría parecer que cierto éxito sí que ha cosechado la FED. ¿Qué opina del aumento de los precios del sector inmobiliario americano y de la mejoría de la economía privada en Estados Unidos?

No comparto la afirmación de que lo peor ha pasado ya, tal y como aseguran Obama y Bernanke. Los precios han fluctuado ahora un poco al alza, pero lo peor todavía está por delante. Y ellos fallarán, créanme. No se puede realizar un análisis sesgado de la realidad en base a unas pocas variables. Eso sería demasiado krugmanita. Es el balance de los Bancos Centrales lo que debemos analizar.

Usted escribió una misiva a Paul Volcker respecto del patrón oro. ¿Cree que habrá repensado su postura a la vista de los acontecimientos?

Es ya demasiado viejo. Además, no tiene demasiada flexibilidad en su razonamiento como para admitir todos sus errores. Su peor error fue quitar el oro de la imagen monetaria internacional. Entonces, quitó el ancla de la deuda. Ya no hay nada que extinga la deuda. Y ésta sólo crece y crece sin ningún tipo de control, contagiando toda la economía.

Centrándonos un poco más en el panorama europeo, las últimas actuaciones del Banco Central Europeo parecen estar imitando a la Reserva Federal, ¿cuál es su diagnóstico?

El Banco Central Europeo no ha ido tan lejos aún como la Reserva Federal. Sí que es cierto que el euro ha obligado ligeramente a que los políticos en Europa, sobre todo en los países que crecieron endeudándose, cambiasen su actitud, pero sólo ligeramente. No creo que el euro sea una buena moneda, todo lo contrario. Al final, supongo que el BCE se verá forzado, bajo la presión política, a adoptar medidas como las de la FED, a cometer los mismos errores.

Ha estado usted hablando en Madrid sobre el desempleo en esta crisis, ¿qué opina de la situación de España?

Me provoca gran tristeza mirar las encuestas y observar cómo más del 50% de la población activa menor de 30 años en España está desempleada. En España, y en general en Europa, existe un desempleo estructural enorme, fruto de nuevo de un sistema crediticio fraudulento. Las medidas que se están tomando no atajan este problema y la situación no hará más que empeorar.

También se ha mostrado, en parte, optimista con el futuro en su visita a España. ¿Qué le ve de bueno al futuro que nos espera?

Los jóvenes. Estos mismos jóvenes que comentamos que están desempleados demuestran un espíritu inquieto que antaño no se observaba. Estudian y se esfuerzan por comprender la teoría monetaria, por entender cómo debe funcionar un buen dinero. Es cierto que lo peor aún no ha pasado, que vienen tiempos de gran dolor en el futuro más inmediato. Pero después, cuando se barran los desequilibrios sistémicos, hay razones para el optimismo. Estos jóvenes que se interesan por comprender el papel del oro me dan razones para mirar el futuro con otra perspectiva.

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