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El Gobierno se enreda con las cifras del ajuste

El presidente asegura que sólo una décima parte ha ido vía impuestos; el dato se vuelve contra la versión oficial.

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¿Quién está soportando la parte más importante del ajuste? ¿Las administraciones públicas vía recortes de gasto o los ciudadanos pagando más impuestos? Desde que llegó a La Moncloa, probablemente son éstas las dos preguntas que más quebraderos de cabeza han provocado a Mariano Rajoy. Apenas una semana después de formar Gobierno, el líder popular anunciaba una subida generalizada de los tributos que entraba en contradicción directa con su programa electoral. Por eso, su mensaje desde ese momento fue que aquella decisión era inevitable, que se lo habían exigido desde Bruselas y que iría unida a un fuerte ajuste en el gasto.

Esta semana, Mariano Rajoy sacaba pecho, primero el lunes en el Comité Ejecutivo del PP y luego el miércoles, en el Congreso, durante la sesión para presentar el nuevo Plan Nacional de Reformas. El déficit de las administraciones públicas españolas (sin contar el rescate a la banca) ha pasado del 9,1% al 7,1% en 2012. Son aproximadamente 22.800 millones de euros. El Gobierno defiende que es la reducción "más importante" de nuestra historia y "una de las mayores" entre los países desarrollados. Pues bien, según las cuentas del presidente, de esta cantidad apenas algo más de 2.000 millones (un 10%) son imputables a los cambios en la legislación tributaria; el resto, se debería a los esfuerzos en el capítulo de gastos.

El Gobierno cree que estas cifras demuestran que se ha hecho un fuerte ajuste en la administración pública y que las subidas de los impuestos eran sólo un mal necesario. El presidente ha llegado a decir que si tomó aquellas decisiones fue porque eran necesarias para "evitar el rescate". De hecho, los datos son tan contundentes que se han convertido en un mantra del Ejecutivo y del partido, y serán parte fundamental de su argumentario para los próximos meses.

El bumerán

El problema es que también se les pueden volver en contra como un bumerán. Por ejemplo, 2.000 millones son apenas dos décimas del PIB español, una diferencia mínima teniendo en cuenta la cifra final. Por eso, Esperanza Aguirre, el lunes, en su polémica intervención ante los líderes populares, le preguntó al presidente si, a la vista de este dato, había merecido la pena subir casi todos los impuestos (IRPF, IVA, Sociedades, Especiales,…) para un resultado tan magro.

Es más, siguiendo la argumentación del propio Rajoy de que se subieron impuestos para evitar el rescate, es lícito preguntarse si es posible que apenas dos décimas de déficit, en un país que ha rondado el 10% en los últimos cuatro años, hayan sido suficientes como para convencer a los socios europeos de que merecíamos otra oportunidad.

Claro, ante esta evidencia, ha comenzado la marcha atrás. Para empezar, se dice, no es cierto que las cuentas del Gobierno digan que las subidas de impuesto sólo han aportado 2.000 millones. Según los datos de la AEAT, en su informe de diciembre de 2012 sobre ingresos tributarios, el impacto de todas estas medidas fue en realidad de 11.237 millones de euros: 3.525 por IRPF, 4.607 por Sociedades, 1.505 por IVA, 301 por IIEE y 1.300 por la amnistía fiscal.

Esto ya es otra cosa. Supondría un punto del PIB y sí podría ser defendido por el Gobierno como un esfuerzo acorde al coste electoral que todas estas medidas le han supuesto. Y entonces, ¿de dónde salen los datos que el propio Rajoy comentó el lunes en su rueda de prensa junto al primer ministro italiano? ¿Son 2.000 o 11.200 millones? Según fuentes del Gobierno, la clave está en que hay unos 10.000 millones de gasto que se considera como no dispositivo (básicamente intereses de la deuda y prestaciones) que han incrementado la factura este año. Esas partidas se habrían comido parte de las subidas de recaudación. Pero incluso si admitimos esa explicación, resulta muy discutible que todo ese ajuste oculto (que en realidad no se produjo) se impute a las subidas de impuestos, para así hacer creer que en realidad han sido menores de lo que se piensa.

¿Alternativas?

Además, ni siquiera eso está meridianamente claro. Según publicaba John Müller en su columna de este martes en El Mundo, el dato que maneja Hacienda de Contabilidad Nacional es de 31.890 millones de ajuste, 29.500 vía ahorros y el resto vía subida de ingresos. Parecen cifras coincidentes con las del presidente. Lo que ocurre es que si los datos son ciertos, vuelve la pregunta de para qué tantos aumentos de impuestos, con el coste electoral y económico que implican, si al final la recaudación real sólo sube en poco más de 2.000 millones. E incluso ese dato es confuso, porque según los datos de la propia Agencia, el incremento por impuestos total en España alcanzó los 6.000 millones en 2012.

De hecho, admitiendo incluso la cifra más elevada de impacto de las medidas fiscales, 11.237 millones, es fácil preguntarse si no se podrían haber hecho más esfuerzos en cuanto al gasto. Como explicábamos la semana pasada, el gasto público total en España alcanzó los 493.685 millones de euros. Sin contar la Seguridad Social y el pago de la deuda estaríamos hablando de algo menos 300.000 millones de gasto público: 11.237 millones son un 3% de esa cantidad. ¿No había de dónde recortar esa cantidad? ¿Era necesario subir todos los impuestos?

Llegados a este punto parece claro que todo esto será complicado de explicar; además, muchos apuntan a que estas subidas de impuestos han provocado un parón en la actividad que no se habría producido de haber dejado a los ciudadanos con el dinero en su bolsillo. Y si el Gobierno sigue insistiendo en que sólo 2.000 millones del ajuste han venido del lado de los ingresos, la pregunta de para qué tantas subidas de impuestos perseguirá a Rajoy durante las próximas semanas. Cuadrar el mensaje de la extrema austeridad con el de la inevitabilidad de los incrementos tributarios no será tarea fácil.

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