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Los sabios alertan: sin reformas las pensiones bajarán "significativamente"

El factor de sostenibilidad sólo servirá para equilibrar el sistema, pero el diseño de éste sigue en manos de los políticos.

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Grupo de sabios con Fátima Báñez | EFE

Dentro de 30 años, o cambian mucho las cosas o las pensiones públicas de los españoles serán más bajas que las actuales, al menos en términos relativos. Y de esto no tienen la culpa los doce sabios que este viernes presentaron el Informe sobre el factor de sostenibilidad que les encargó el Ministerio de Empleo.

En realidad, es una mera cuestión matemática. En estos momentos, España cuenta con dos cotizantes por pensionista. Ya es una cifra baja, mucho menor que la que había cuando se puso en marcha el sistema. Pero es que sabemos que va a ir empeorando. En 2040 y 2050, habrá muchos más viejecitos, cuando los trabajadores actuales nos jubilemos; y no habrá recambio, porque llevamos unas décadas sin tener niños.

Por lo tanto, la tarta será menor (menos cotizantes) y el número de comensales mayor (más pensionistas). Quizás pueda mitigarse un poco este efecto mejorando la economía del país. Si en vez de un 25% de paro tenemos un 5% y conseguimos mejorar nuestra productividad, el drama será menos grave. Pero eso no significa que no tengamos un problema. La demografía es así de dura.

Las dos fórmulas

En este sentido, con las informaciones de los últimos días, parecería que los expertos están pidiendo al Gobierno que rebaje las pensiones de los españoles. Leyendo algunos periódicos casi se puede concluir que es una conspiración maligna de un grupo de oscuros economistas contra los jubilados. En realidad, lo que este grupo de sabios ha hecho ha sido algo puramente matemático. Y hay que valorar el trabajo presentado el viernes, un extraño caso en la sociedad española de un grupo de profesionales de prestigio que, sin cobrar un duro, se arriesgan a las críticas por el mero deseo de ayudar a su país.

El factor de sostenibilidad no implica ni más ni menos que un par de fórmulas matemáticas, los ya famosos FRA y FEI, Factor de Revalorización anual y Factor de Equidad Intergeneracional (pinchar en el enlace para ver cómo funcionan).

Si se aprueba el informe, que por ahora es sólo una recomendación, servirán para determinar las pensiones año a año. Cada diciembre, la decisión incremento-congelación-recorte ya no será política, sino que vendrá determinada por los ingresos y costes del sistema a medio plazo.

La decisión política

Eso sí, que el factor de sostenibilidad sea una cuestión técnica no quiere decir que no haya cuestiones políticas de las que dependen, y mucho, las futuras pensiones. Para que una persona tenga derecho a una prestación contributiva, tiene que cumplir determinados requisitos. Y el montante de su paga dependerá fundamentalmente de otros factores: años cotizados, período de cálculo, edad de jubilación o relación entre la pensión máxima y la mínima.

Todo esto lo fijan los políticos. Serán los partidos los que tendrán que decidir todos estos factores en las Cortes. Luego, en función de lo que decidan, entrará en juego el factor de sostenibilidad. Éste funciona con una opción u otra, ajustando ingresos y gastos. Sólo es una fórmula, pero la clave está en la estructura del sistema.

Ejemplo 1: se mantienen las actuales condiciones (bueno, las que se están poniendo en marcha gradualmente desde la última reforma): 67 años de edad de jubilación general, 25 años de período de cálculo y 37 años de cotización para cobrar la máxima. En este caso, si se cumplen las previsiones demográficas y no se toca nada, el factor de sostenibilidad servirá para empujar a la baja las prestaciones. Como decíamos, la bolsa no crecer y los receptores aumentan. Los autores del informe lo reconocen en varias ocasiones:

Pag. 41: "Las previsiones actuales apuntan a que la tasa de dependencia aumentará de forma considerable en los próximos años, como consecuencia del baby boom, a no ser que se lleven a cabo reformas estructurales que den lugar a un aumento importante del número de cotizantes. De no ser ese el caso, la aplicación del Factor de Sostenibilidad (tanto por la aplicación del FEI como del FRA) dará lugar a una disminución significativa de la pensión media sobre el salario medio".

Ejemplo 2: se endurecen las condiciones de acceso a las pensiones. Por ejemplo: 70 años de jubilación como norma general, toda la vida laboral para el cálculo de la prestación y 45 años de cotización para cobrar la máxima. En este caso, la bolsa se hace más grande (hay más cotizantes) y la parte que toca a cada uno más pequeña (es más difícil cobrar la máxima). Por lo tanto, el factor de sostenibilidad puede jugar al alza. Si hay margen, podría implicar incluso subidas sustanciales en el año a año, pero teniendo en cuenta que el tajo llegó antes.

Como vemos, no hay escapatoria. Las pensiones bajarán sí o sí. O lo hacen de forma política, como en el ejemplo 2. O se hará de forma matemática, como en el ejemplo 1. Pero el modelo da para lo que da y la demografía no se puede cambiar.

Cotizaciones y pensiones medias

Eso sí, no hay que olvidar que existe otra opción: suplementar las cotizaciones con dinero de los impuestos. Con el actual modelo tributario y de cotizaciones, la Seguridad Social tendrá siempre unos ingresos de entre el 9,5 y el 10,5% del PIB. No hay más. Si sube la productividad lo harán también los salarios y el PIB, por lo que mayores cotizaciones no supondrán un porcentaje mayor de la riqueza nacional.

En este sentido, si se toma una decisión política de llevar la carga de pensiones más allá (al 13 o 14% del PIB) habrá que asumir el coste. Porque tendrá que hacerse o subiendo impuestos o recortando gastos de otras partidas. No hay más alternativas.

Por otro lado, hay que hacer un apunte sobre una cuestión que los expertos han repetido en la rueda de prensa que han ofrecido este viernes: que las pensiones medias reales podrían incluso incrementarse a medio plazo. En primer lugar, esto es difícil que ocurra, por las tensiones demográficas a las que ya hemos hecho referencia.

Pero además, esta afirmación incluye un pequeño truco. Los españoles cada vez cotizamos más, básicamente porque nuestros sueldos son más altos. Por eso, que suba la pensión media (incluso en términos reales) no quiere decir que vayamos a estar mejor que los actuales retirados si comparamos últimos sueldos y prestación de jubilación. Ahora mismo, el factor de sustitución es muy elevado. Esto quiere decir que se cobra un porcentaje muy alto del último sueldo (cerca del 80%). Y esto no sucederá en 20 años. Quizás la pensión media sea algo más alta (algo que habrá que ver), pero seguro que no será el 80% del sueldo medio de una persona de 65 años.

En este sentido, hay que apuntar, como hacíamos hace unas semanas, que en las últimas décadas se está llevando a cabo una reforma oculta de las pensiones, consistente en reducir las pensiones máximas y acercarlas a las mínimas. Así, la prestación más elevada que paga el sistema público sube por debajo de lo que crece la base de cotización. Pagamos más para recibir menos y, poco a poco, se pierde el carácter contributivo del sistema y pasamos a uno asistencial. No es una cuestión menor. El factor de sostenibilidad no tiene que ver directamente con esto, pero los políticos usarán esta herramienta para que su aplicación sea, sólo aparentemente, menos dolorosa.

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