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El FMI exige al Gobierno una segunda reforma laboral

El organismo pide a Rajoy que eleve "el esfuerzo reformista a la altura de los retos" de la economía española.

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El Gobierno "ha hecho mucho", pero tiene aún "mucho trabajo por delante". Éste es el principal mensaje que podría extraerse de la declaración sobre la situación económica española que la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Madrid ha publicado este miércoles. Ranjit Teja, subdirector del departamento de Europa, y James Daniel, jefe de la misión para España, han sido los responsables de presentarlo. Y el veredicto de los se han llamado hombres de negro no deja lugar a dudas: sí, estamos mejor que hace un par de años, pero el camino de salida de la crisis siguen siendo muy largo.

Consolidación fiscal, reforma financiera, reformas en la administración… Prácticamente todos los grandes temas que dominan la economía española están presentes en las cinco páginas del documento. Y en todos ellos el FMI pide que se acelere el ritmo. Pero si hay algo en lo que el organismo incide es en el apartado laboral. Precisamente aquél que el Gobierno ha descartado retocar. Tras la reforma del año pasado, Fátima Báñez y Mariano Rajoy han asegurado en numerosas ocasiones que, aunque puedan producirse pequeños ajustes, no habrá grandes cambios. Este martes, el FMI le ha dicho al Gobierno que no es suficiente. Horas después, la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, respondía que la reforma "ya está hecha" y no hacen faltas nuevos cambios en profundidad en la legislación.

La segunda reforma

Ya desde el primer apartado, los autores dejan claro que "la reforma laboral debe ir más allá para generar empleo". Admiten que los cambios aprobados en 2012 supusieron una "mejora sustancial" y están "teniendo impacto", pero eso no es óbice para que sea necesario dar un paso más allá. En esta cuestión, lo que proponen es casi una segunda reforma, de más calado y con más impacto que la aprobada hace un año:

  • Negociación colectiva: el informe pide "reformas más profundas en la negociación colectiva", especialmente en "la simplificación de los procedimientos de descuelgue".
  • Coste del despido: hay que alinear "los costes de despido para los contratos indefinidos" con los habituales en la UE y permitir que "se incrementen de forma más gradual".
  • Menos modalidades: la situación requiere "reducir el número de contratos y ampliar el uso del nuevo contrato permanente".
  • Menos judicialización: uno de los problemas que los empresarios han detectado desde la última reforma es que los jueces siguen interpretando de forma muy amplia las causas de despido, limitando así el impacto de los cambios legislativos. Por eso, el FMI pide "reducir el margen de interpretación judicial de los despidos objetivos".
  • Formación y agencias de empleo: en lo que hace referencia a las políticas activa de empleo, el informe reclama "mejores servicios de colocación y formación".
  • Reducir el coste: para impulsar el empleo de los jóvenes y otros colectivos de baja cualificación, la recomendación es "reducir el coste (incluido el fiscal) de su contratación.
  • Menos salarios a cambio de más empleo: en esta cuestión, el FMI pide "el compromiso de los empresarios de generar incrementos significativos en el empleo a cambio de la aceptación por los sindicatos de una significativa moderación salarial". Eso sí, Daniel ha dejado claro que este tipo de acuerdos "no pueden sustituir" a las reformas anteriormente descritas.
  • Rebaja de cotizaciones: por último, en una de las novedades más significativas, el informe pide "una reducción inmediata de las cotizaciones" que podría compensarse con el "incremento en la recaudación de los impuestos indirectos" (vamos, una subida del IVA).

Banca e impuestos

Daniel y Teja no se han quedado en el aspecto laboral. También han pedido cambios en el sistema fiscal, en el sector financiero y en las administraciones públicas. En concreto, se han mostrado muy preocupados por la restricción del crédito de la banca y el impacto que esto podría estar teniendo en la economía real.

En este sentido, han admitido que puede haber problemas "de oferta" (es decir, por parte de las entidades) que requerirían "acciones proactivas por parte del Gobierno y el Banco de España", para conseguir un "ajuste más gradual" en la restricción del crédito que beneficie a la economía en su conjunto. En su opinión, el sistema es "significativamente más sólido", pero "persisten riesgos", lo que exige una "vigilancia proactiva" que garantice la "solvencia" del sector.

En lo que hace referencia a la consolidación fiscal, el FMI se muestra contento del "sustancial ajuste" abordado en el último año; pero pide que se mantenga esta tendencia, que asegure las cuentas públicas en el medio plazo intentando que el impacto en el crecimiento sea el menor posible.

Cuando se habla de "consolidación fiscal" se mezclan dos cuestiones que no tienen mucho que ver: recorte de gastos y subida de impuestos. En este caso, los hombres de negro apuestan por un mix, pero su discurso es más proclive a las subidas de impuestos que el que maneja la UE. De esta manera, Daniel ha asegurado que apoyan "cualquier intento por identificar cualquier gesto ineficiente".

Sin embargo, en su opinión, el verdadero reto está en incrementar una recaudación que "sigue siendo baja" en comparación con la de los países de su entorno. ¿Cómo? Pues el FMI apunta en dos direcciones: ampliar las bases y mejorar la eficiencia del sistema impositivo.

Su apuesta se centra en los tributos indirectos (IVA y especiales). Eso sí, en lo que hace referencia al IVA, aseguran que no piden un incremento en los tipos, pero sí un cambio en cómo están repartidos los productos (vamos, llevarse algunos del reducido o el híper-reducido al general). En IRPF y Sociedades han sido más parcos, aunque han apuntado a que en algunos de estos tributos directos se podría ir por el camino de reducir los tipos eliminando el gasto fiscal (deducciones).

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