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Miguel Marín: "Queremos desterrar la idea de que hay que castigar a los más ricos"

En una entrevista concedida a LD, el director de Economía y Políticas Públicas de FAES, Miguel Marín, avanza la propuesta de Reforma Fiscal de FAES.

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Miguel Marín, en su despacho | Luis F. Quintero

Quedan pocos días para que arranque el Campus Faes 2013 en el Centro de Congresos Fray Luis de León en Guadarrama, pero el director de Economía y Políticas Públicas de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), Miguel Marín, ha logrado sacar un hueco en su ocupada agenda para recibir a Libertad Digital.

Uno de los platos fuertes del Campus de este año será la presentación de un completo y sesudo informe sobre una propuesta de reforma fiscal que se presentará durante el Campus.

Tras los recientes pronunciamientos del expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, muy críticos con la política fiscal del Ejecutivo –en manos del ministro Montoro- hacen especialmente interesante el contenido de esta propuesta de FAES en materia impositiva. Más aún después de las nuevas subidas de impuestos aprobadas este mismo viernes por parte del Gobierno.

Libertad Digital ¿Cuándo tiene previsto FAES presentar su propuesta de reforma fiscal?

Miguel Marín: Lo vamos a presentar el próximo martes día 2 de julio en el Curso de Economía y de políticas públicas del Campus Faes. Es el trabajo de todo un año. En junio de 2012 reuní un grupo de economistas expertos en cuestiones impositivas con el cometido de aportar un sustrato técnico y teórico importante y marcar una serie de líneas que sean útiles para el gobierno. Ojalá así sea para el proceso de reforma que el Gobierno acaba de poner en marcha. Es una propuesta serena y extensa que afecta a todas las figuras importantes del sistema tributario, las que representan el 90% de la recaudación: IRPF, IVA, Sociedades, Patrimonio, Sucesiones, etc. Esperamos que pueda ser un documento de base de esa reflexión.

LD ¿Cuáles son los pilares básicos de este informe?

MM: Nosotros no podemos traicionar nuestros principios, por eso planteamos una reforma caracterizada por pocos impuestos, bajos y sencillos. Ese es nuestro mantra desde el punto de vista impositivo. Estudiamos de qué forma el sistema tributario puede contribuir al crecimiento económico y a la generación de empleo. El sistema tributario ha dejado de cumplir estas funciones debido a las sucesivas y pequeñas 'reformillas' en que se han ido haciendo desde 2002. Éstas lo han hecho complejo, distorsionando el comportamiento que tendrían los agentes económicos en ausencia de impuestos. Está más que estudiado: este sistema genera una merma de la recaudación.

Tenemos un sistema fiscal que es ineficaz, en el sentido que no recauda lo suficiente. Y no recauda lo suficiente porque tenemos un gasto público altísimo que hay que reducir. Esto es una condición sine qua non para poner en marcha una reforma fiscal que sea percibida como permanente por parte de los agentes económicos. Sabemos que ya se está reduciendo el gasto, pero esta reducción tiene que ser aún más agresiva.

Además, nuestro sistema fiscal es injusto porque recae esencialmente sobre las clases medias. Hemos tratado de plantear una reforma sin apriorismos ideológicos y uno de ellos ha sido intentar desterrar la idea de que hay que castigar a los ricos para obtener una mayor recaudación. El informe dedica recursos suficientes como para desechar esa idea. Realmente, ese argumento carga en exceso el peso del ingreso impositivo sobre clases medias que están ya suficientemente maltrechas por el proceso de desapalancamiento que tienen que llevar, porque sus viviendas han perdido valor, porque se les ha subido el IVA, porque ven con preocupación que el sistema de pensiones del que se pensaban beneficiar está un poco en tela de juicio, etc. También es injusto por la gran cantidad de fraude que existe en la recaudación impositiva.

Es profundamente ineficiente porque genera una serie de distorsiones sobre todo en lo que se refiere a la inversión privada y a la creación de empleo que en un país que tiene un 27% de paro y una escasez de inversión privada palmaria nos obligaba a aportar soluciones.

Con la reforma que proponemos buscamos, a trazo grueso, aumentar las bases imponibles para que cada vez más gente pague cada vez menos impuestos, más bajos y más sencillos. Ese es el lei motiv de la reforma.

LD: ¿Es la perspectiva de reducción de gasto público del CORA suficiente?

MM: En esta propuesta de reforma fiscal no entramos en la política de gasto, simplemente apuntamos la necesidad de acompañar cualquier reforma del sistema tributario con un programa de reducción del gasto público para que sea percibida la vocación de permanencia de la reforma y no afecte al comportamiento de los agentes en sentido negativo.

Es evidente que hay que reducir el gasto público. Yo, personalmente –no en nombre de FAES ni en nombre del Gobierno- pienso que la reducción del gasto público que necesita España necesariamente tiene que pasar por las grandes rúbricas de gasto que tenemos. Eso, nos guste o no, pasa por reconsiderar si el volumen y la dimensión del estado del bienestar que tenemos es el que necesitamos o la que podemos permitirnos. Yo creo que ésta es la reflexión pendiente. Esto no tiene que sonar a una crítica al gobierno. Creo que el Ejecutivo está manteniendo un impulso reformista ordenado y capaz, de alguna forma, de contener el desencanto social, pero es cierto que más pronto que tarde tendríamos que abordar ese debate que va por las grandes rúbricas de gasto que son sanidad, educación, pensiones o desempleo.

Digamos que hemos terminado una época en la que fue posible financiar nuestro bienestar con deuda, aunque eso sea una aberración, pero esa época se ha acabado y tenemos que dimensionar el estado de bienestar a nuestras necesidades. Creo firmemente que eso es deseable. Es deseable que haya una mayor responsabilidad individual en la provisión de servicios de bienestar, Que haya más competencia, que sean operadores privados los que, con su mayor eficiencia, provean servicios de mayor calidad. Y creo que este país necesita que este debate se produzca y se produzca de verdad. Tenemos que llevar el peso del gasto público al 40% lo que entraña una reducción del orden de 7 puntos de gasto público. Esto es necesario y tendrá que salir de donde salga.

LD: ¿Qué impacto cree que tendrá esta propuesta en la reforma del Gobierno?

MM: Yo creo que el informe aparece en un momento óptimo. No es un informe improvisado, y por eso estoy muy contento con que nos hayamos anticipado. El informe aparece en el mejor de los momentos, se abre un proceso de reflexión dentro del Gobierno apoyado por un comité de expertos y qué mejor elemento de base que un informe razonado, pensado, con un fundamento técnico que ocupa el 90% del informe y que lo ponemos a disposición del Gobierno, que en definitiva es nuestro papel como Think Tank.

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