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Llaollao, la revelación del yogurt helado que triunfa en España

Llaollao es una empresa española pionera en comercializar yogurt helado. La enseña ha logrado abrir más de 100 establecimientos en menos de 4 años.

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Llaollao es una empresa española pionera en comercializar yogurt helado. La enseña ha logrado abrir más de 100 establecimientos en menos de 4 años.
Eduardo Adrian Perretti, franquiciado de Llaollao

El frozen yogurt o, lo que es lo mismo, el yogurt helado, está de moda. Un alimento sano y natural que, además, puede combinarse a la perfección con todo tipo de toppings (frutas, cereales, chocolates, galletas...) y que ha ganado muchos adeptos. En España, en el último año y medio, se ha producido una apertura masiva de este tipo de establecimientos y mucha gente se pregunta: ¿ha llegado la alternativa al helado tradicional?

Uno de los que más éxito está teniendo es una enseña española, Llaollao. La historia de Llaollao se remonta a 2009, cuando abrió su primer local en Denia (Alicante), y tan sólo un año después ya contaba con su primera unidad franquiciada. El despegue de esta empresa ha sido de tal envergadura que a día de hoy ya supera los 100 establecimientos y tiene presencia en 13 países.

En abril de 2012, Eduardo Adrian Perretti abrió su primer Llaollao en el Centro Comercial Gran Plaza 2 de Majadahonda (Madrid) y sólo tardo 6 meses en abrir otro segundo establecimiento en el Centro Comercial Xanadú de Arrollomolinos. En una entrevista con Libre Mercado, este franquiciado de 34 años analiza la buena acogida que ha tenido su negocio en el mercado.

Pregunta: ¿Por qué eliges la franquicia como modelo de negocio?

Respuesta : Soy venezolano y viendo lo difícil que se me estaba haciendo vivir allí, en 2008 tomé con mi mujer la decisión de venirnos a vivir a España. Tuve la suerte de encontrar trabajo en una consultoría de Madrid y decidimos quedarnos.

En España tenía claro que quería invertir en un negocio propio para obtener ingresos adicionales. Tuve que tomar una decisión: tener tu propia idea u optar por el modelo de franquicia, el cual te facilita el empezar con una idea probada y con un know-how desarrollado.

Claro está que es más atractivo partir con una idea propia, en parte porque lo sentirás como más "tuyo" y porque los beneficios deberían ser mayores. Pero para eso se tienen que dar una serie de condiciones: tener una idea lo suficientemente buena como para que pueda ser exitosa y el tiempo suficiente para desarrollarla. Yo no tenía ninguna de las dos.

¿Y por qué Llaollao?

Empecé a mirar franquicias que estuviesen en el sector de ocio o de la restauración, a mi entender eran los que menos se habían resentido con la crisis. Así llegue a Llaollao, primero como consumidor y después con un pequeño análisis que consistió en seleccionar una tienda y analizar los productos que se vendían en diferentes días y franjas horarias. Esto me sirvió para sacar algunos números y a partir de ahí tomar la decisión de invertir.

Llaollao, ¿autoempleo o inversión?

Llaollao para mí ha sido una inversión que ha requerido cierta dedicación. En un principio yo iba a seguir trabajando y mi mujer se iba a dedicar al Llaollao, lo que pasa es que con una niña de 1 año a mi mujer se le hacía muy difícil poder atender las necesidades del negocio y tomamos la decisión de que yo dejaría mi trabajo y me dedicaría a Llaollao.

¿Cuántas personas tienes a tu cargo? ¿Tienes previsto abrir un tercer local?

De momento no tengo previsto abrir ningún otro porque entiendo que el riesgo hay que saber diversificarlo. En ambas tiendas tengo una plantilla fija de 5 personas todo el año con un encargado en cada tienda. En verano, la plantilla llega a las 14 personas.

¿Qué balance haces de tus negocios hasta ahora?

El balance del primer año fue muy positivo, pues supero las expectativas que había previsto en el análisis inicial. El segundo año está siendo incluso mejor, pues ha aumentado el número de clientes con respecto al anterior.

¿En qué se diferencia Llaollao del resto de enseñas de yogurt helado?

Llaollao fue pionera con el yogurt helado en España y en parte por esto se ha convertido en la principal referencia en el sector. Sin embargo, creo que la diferencia fundamental está en que Llaollao se centra en el yogurt mientras que la competencia se ha ido diversificando, algunas enseñas venden hasta hot dogs.

¿A qué crees que se debe su éxito?

Los esfuerzos de Llaollao se han enfocado en el yogurt, por lo que se ha conseguido, a mI entender, el mejor yogurt helado de España. A esto hay que sumarle que el producto que se vende es natural, bajo en calorías y que los toppings que le acompañan son todos de primerísima calidad.

Otro factor de éxito es la imagen. Está muy cuidada, por lo que desde la central se hace mucho hincapié en la importancia de tener las tiendas limpias, con abundante fruta fresca y con dependientes agradables.

¿Cuál es la fórmula para sacarle partido al invierno en el sector de la heladería?

Lo primordial es tener una buena ubicación. En mi caso, al estar las dos tiendas en centros comerciales el invierno se nota menos porque al cliente no le importa meterse en un sitio cerrado con calefacción cuando fuera hace frío. A parte de esto, es importante ofrecer productos que al cliente le apetezca comer a pesar del tiempo, por eso en Llaollao ofrecemos una carta de invierno (de octubre a abril) en que incluye crepes, gofres o chocolate caliente, pero siempre con el yogurt como estrella.

¿Cuánto le cuesta a un franquiciado montar una tienda Llaollao y cuál es su retorno?

La inversión necesaria para montar una tienda Llaollao depende de muchos factores como el tamaño, la ubicación... En mi caso, la tienda de Gran Plaza 2 requirió una inversión de unos 150.000 euros (incluyendo la obra civil). El retorno real de la inversión lo desconozco, pero estimo que está entre 2 años y medio y 3 años.

¿De dónde obtuviste la financiación para ambos proyectos?

Ambas inversiones las he realizado con fondos propios y sin necesidad de financiación.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor en esta experiencia?

Lo más duro fue tomar la decisión de dejar mi trabajo en la consultoría porque pierdes la estabilidad que te da el saber que todos los finales de mes tendrás un ingreso fijo. Ahora bien, esta decisión me ha permitido ganar calidad de vida, pudiendo pasar más tiempo con mi familia (el trabajo en consultoría requiere muchas horas y muchos viajes) y desarrollar mi experiencia profesional desde otra perspectiva.

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