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Rajoy y Zapatero asestan un sablazo fiscal de 51.000 millones a empresas y familias

El Gobierno del PSOE elevó la presión fiscal en 20.000 millones en 2010 y 2011, mientras que el PP la ha disparado en 31.000 entre 2012 y 2014.

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La cifra asciende a un total de 50.948 millones de euros entre 2010 y 2014. | Archivo

Ya existe una estimación oficial sobre el impacto que han tenido las subidas de impuestos aplicadas por PP y PSOE durante la crisis. La cifra asciende a un total de 50.948 millones de euros entre 2010 y 2014, según revela el propio Ministerio de Hacienda. Esta cuantía equivale al 5% del PIB, un aumento medio de la presión fiscal próximo a 10.000 millones de euros al año. Nunca antes en la reciente historia de la democracia española se había producido un incremento tan sustancial de tributos en un período tan corto de tiempo.

El siguiente gráfico recoge el volumen total de ingresos y gastos no financieros del conjunto de las Administraciones Públicas (Gobierno, Seguridad Social, CCAA y ayuntamientos) desde 2006, poco antes del inicio de la crisis, hasta 2012 -último dato disponible-, así como el superávit/déficit público registrado durante este período, en términos de Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), la metodología que emplea Eurostat.

La evolución de las cuentas públicas presenta dos etapas claramente diferenciadas en términos de ingresos. Así, en 2007, año en el que la burbuja inmobiliaria alcanzó su punto más álgido, el sector público recaudó algo más de 433.000 millones de euros, un récord histórico. Sin embargo, el estallido de la crisis hundió los ingresos no financieros hasta el umbral de los 367.000 millones en 2009, unos 65.500 millones menos (-15%). Pero, a partir de ese momento, se han recuperado ligeramente, alcanzando los 382.000 millones a cierre de 2012, unos 14.000 millones extra, un 3,9% más respecto a 2009.

El gasto público total, por el contrario, no ha dejado de crecer durante toda la crisis económica, desde los 413.000 millones en 2007 hasta rozar los 494.000 millones en 2012. De este modo, el conjunto del sector público gasta un 20% más que en el pico de la burbuja (81.000 millones extra) pese a recaudar un 12% menos (-50.000 millones), como consecuencia del desplome de la actividad económica (menos recaudación), el aumento de las prestaciones sociales (desempleo, pensiones), el incremento de los intereses de la deuda y el rescate público de cajas de ahorros.

Esta divergencia entre ingresos y gastos demuestra que la famosa austeridad pública es un mito, ya que el gasto público total ha seguido creciendo de forma muy sustancial durante la crisis, a diferencia de lo que han hecho familias y empresas (sector privado), obligados a apretarse el cinturón con el fin de recomponer sus balances y empezar a amortizar su elevada deuda.

El sector público gasta un 20% más

Además, las Administraciones Públicas han optado por disparar la fiscalidad para hacer frente a este mayor incremento de gastos. Eso es, precisamente, lo que explica el ligero aumento de la recaudación total experimentado desde 2009. En este ámbito destaca, muy especialmente, la política fiscal aplicada por los gobiernos de PSOE y PP durante la crisis.

No en vano, cabe tener en cuenta que el Estado (Gobierno central) es el principal agente recaudador en España y los impuestos constituyen el grueso de sus recursos. Los tributos estatales y las cotizaciones sociales (Seguridad Social) explican casi el 80% de los ingresos públicos totales. En concreto, los impuestos que recauda el Estado -antes de su reparto entre CCAA y entes locales- suponen más del 40% de los ingresos del sector público. El siguiente gráfico recoge su particular evolución durante la crisis:

Nota: los datos de 2013 y 2014 son las previsiones que recogen los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014.

Una vez más, se observan dos fases: un claro desplome de la recaudación fiscal entre 2007 (pico de la burbuja) y 2009, con un descenso próximo a 57.000 millones de euros (-28%), tanto en impuestos directos (-27,7%) como indirectos (-29,6%); y una fuerte recuperación que se consolidará el próximo año, según las estimaciones que incluyen los Presupuestos de 2014 recién presentados. En concreto, el Estado prevé recaudar en impuestos casi 179.000 millones en 2014, lo cual supone un aumento de 35.400 millones respecto a 2009 (+24,7%) y una cifra muy similar a la de 2006, en pleno auge económico.

El Estado recauda 35.400 millones extra

El siguiente gráfico incluye la evolución concreta de los grandes impuestos estatales:

Nota: los datos de 2013 y 2014 son las previsiones que recogen los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014.

En IRPF, el Estado recaudará el próximo año casi 10.000 millones más que en 2009 (+15%); en Impuesto de Sociedades, unos 6.000 millones extra respecto a 2010 (+37%); en IVA, 21.000 millones más frente a 2009 (+63%); mientras que los Impuestos Especiales ingresarán unos 2.000 millones extra respecto a 2012, año en el que alcanzaron su nivel más bajo durante la crisis. Todas ellas son cifras similares e incluso superiores a las de 2007, a excepción del Impuesto de Sociedades, cuya recaudación se ha desplomado a la mitad de la época de burbuja.

Las subidas fiscales de PP y PSOE: 51.000 millones

Este aumento de la recaudación se explica, casi exclusivamente, por la masiva y constante subida de impuestos aplicada por PP y PSOE desde 2009. A mediados de ese ejercicio, y ante la evidencia de que el déficit público estaba totalmente desbocado, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció una subida de impuestos "limitada y temporal", cuyo principal impacto recaudatorio se reflejó en 2010 y 2011.

Entre otras medidas, Zapatero elevó los Impuestos Especiales; eliminó la deducción de 400 euros aplicada al IRPF al inicio de la crisis; aumentó los tipos máximos del IRPF a las rentas más altas; incrementó la tributación sobre el ahorro y las retenciones a los profesionales; subió el IVA, -el tipo general pasó del 16% al 18% y el reducido del 7% al 8%-; amplió el pago fraccionado de Sociedades a las grandes empresas, etc.

Según Hacienda, el impacto fiscal de todos estos cambios normativos supuso un incremento de la presión fiscal de 12.113 millones en 2010 y otros 7.984 en 2011, lo que hace un total de 20.097 millones de euros.

Posteriormente, nada más llegar al poder, a finales de 2011, el Gobierno de Mariano Rajoy anunció otra subida "temporal" de impuestos, que, sumada a las medidas extraordinarias aprobadas en julio de 2012, se tradujo en un nuevo incremento generalizado del IRPF, eliminación de deducciones, más IVA (el tipo general pasó del 18% al 21% y el reducido del 8% al 10%), mayor tributación sobre el ahorro y actividades profesionales; elevación de los Impuestos Especiales; limitación de deducciones empresariales y nueva ampliación de pagos fraccionados en Sociedades, etc.

Todas estas medidas (más de 30) generaron un impacto en la recaudación tributaria de 11.237 millones de euros extra en 2012, y Hacienda estima que aportarán otros 15.956 millones en 2013. Su impacto será muy inferior el próximo año, pero sumadas a otras medidas previstas en los PGE, se espera que recauden 3.658 adicionales en 2014. Es decir, las subidas fiscales del PP habrían elevado la presión fiscal en un total de 30.851 millones ente 2012 y 2014.

Así pues, los aumentos tributarios de PP y PSOE se traducen en el pago de 50.948 millones extra por parte de familias y empresas desde 2010, lo cual explica, en gran medida, el incremento de la recaudación observada desde entonces.

Otro dato relevante es que el PP ha elevado la presión fiscal un 50% más que el PSOE (30.000 millones extra frente a 20.000). De hecho, cabe tener en cuenta que en los primeros compases de la crisis, Zapatero bajó algunos impuestos (deducción de 400 euros en el IRPF) si bien disparó el gasto público. Esas primeras medidas, destinadas a aumentar la liquidez disponible de empresas y familias, tuvieron un impacto negativo en la recaudación de 19.540 millones en 2008 y otros 3.556 en 2009, aunque, posteriormente, se contrarrestó mediante las citadas subidas de impuestos.

El siguiente cuadro resume los principales cambios normativos en materia fiscal acontecidos desde el comienzo de la crisis hasta 2012 -último ejercicio con datos fiscales cerrados-.

A pesar de la crisis

Este inédito incremento de impuestos es aún más relevante si se tiene en cuenta el desplome de la actividad económica y, por tanto, la destrucción de empleo, el cierre de empresas y el descenso de rentas (sueldos y beneficios empresariales) acontecido durante la crisis. El PIB ha caído más de 5 puntos respecto a 2008, han desaparecido 3 millones de puestos de trabajo y han cerrado miles de empresas, con lo que el número de declarantes y, sobre todo, las bases imponibles se han reducido de forma sustancial. Es decir, los contribuyentes españoles pagan muchos más impuestos a pesar de que su capacidad económica ha bajado bruscamente.

Según los últimos datos de Hacienda, la base imponible total, que engloba las rentas de hogares y empresas y el gasto final, ha descendido un 11,5% entre 2008 y 2012. Además, el volumen de asalariados del sector privado y autónomos sujetos a IRPF se ha desplomado en casi 2 millones de personas, mientras que el beneficio conjunto de las empresas ha caído un 38% durante este período... Sin embargo, los impuestos no han dejado de subir.

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