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¿A dónde va el dinero de mi entrada de cine?

Entre el lunes y el miércoles acudieron a las salas españolas 1.578.000 espectadores, un 663% más que en los mismos días de la semana anterior.

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Entre el lunes y el miércoles acudieron a las salas españolas 1.578.000 espectadores, un 663% más que en los mismos días de la semana anterior.
Así se distribuye el precio de una entrada de cine.
Todavía no se ha pasado la resaca de la Fiesta del Cine. El rotundo éxito de esta convocatoria, organizada por la propia industria cinematográfica, ha avivado aún más el debate sobre si bajar los precios del cine seria la solución para garantizar su supervivencia.

Y es que a los españoles el precio actual del cine les parece caro, tan caro que año a año desciende vertiginosamente el número de espectadores. Si las entradas bajan, la cosa cambia, porque los españoles sí están dispuestos a pagar 2,90 euros por ver una película.

Los resultados históricos de la promoción han sido de tal magnitud que, entre los días 21 y 23 de octubre, un total de 1.578.000 espectadores acudieron a las más de 300 salas participantes. Esto supone un aumento de la clientela del 663% con respecto a los mismos 3 días de la semana anterior.

Otro de los datos que han sorprendido en este renacer de cinéfilos ha sido que el día con más afluencia de asistentes fue el miércoles, coincidiendo con el partido de Champions del Real Madrid-Juventus. Pero no sólo la sed de cine se antepuso a la del fútbol. Colas de varias horas, la web de la organización colapsada, taquilleras que no daban abasto, entradas agotadas para la película que tenían en mente, lluvias en buena parte de España... nada les impidió a los aficionados del séptimo arte hacerse notar el último día. En concreto, el lunes acudieron 362.000 espectadores, el martes 570.000 y el miércoles 646.000, según los datos de Rentrak.

Curiosamente el evento se producía pocos días después de las polémicas declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sobre la calidad del cine español. En la Fiesta del Cine tres películas americanas se hicieron con el título de las más vistas: Capitan Phillips, Gravity y Turbo. Eso sí, hay dos españolas que forman parte del top ten: Las Brujas de Zugarramurdi y Zipi y Zape.

¿Quién debe (o puede) bajar los precios?

En el precio final de una entrada de cine son diversos actores los que intervienen. Si tomamos como ejemplo una entrada de ocho euros, el Estado es el que obtiene las primeras ganancias aplicándole el 21% de IVA (1,38 euros). El Gobierno subió el año pasado la carga tributaria que soporta el sector cinematográfico 13 puntos porcentuales, del 8% al 21%.

Después de haber aplicado el IVA, el resultado neto es de 6,61 euros. De esta cuantía, el 55% lo ingresan la distribuidoras y productoras (3,63 euros). ¿Les es insostenible, de verdad, renunciar a sus márgenes de beneficios y "arriesgarse" a comprobar si los españoles acuden más al cine con las entradas más baratas?

La siguiente figura que más recauda con las entradas son las salas de cine. Se llevan el 42% del precios de las entradas (2,77 euros). Los exhibidores dicen que no pueden bajar el precio las entradas porque el gasto en alquiler y la luz para proyectar una película son muy caros. Precisamente este argumento hace referencia a sus gastos fijos, si las salas consiguieran que fuese más gente al cine, ¿no rentabilizarían más el coste de mantener su funcionamiento?

El 3% que queda de la entrada (0,19 céntimos) va para las entidades de gestión. Es decir, para la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). La SGAE ha sido una de las entidades que más ha arremetido contra la subida del IVA al cine, ¿no sería un buen ejemplo para todos empezar por rebajar ellos mismos sus tarifas a la gran pantalla?

Aunque no podamos señalar a un único culpable, lo cierto es que la industria del cine se desmorona y nadie hace nada por evitarlo. En los últimos 8 años, las salas españolas han perdido 50 millones de espectadores, un 34%, mientras que el precio medio de sus entradas ha subido un 48%. ¿Es un buen incentivo subir sistemáticamente el precio de un producto que cada vez tiene menos demandantes? Parece ser que no.

La 'elasticidad' del cine

La Fiesta del Cine no sólo ha servido para homenajear al séptimo arte, sino también a uno de los conceptos más básicos en economía: la elasticidad precio de la demanda. Este indicador mide cómo varía la cantidad demandada de un bien ante una variación de su precio.

En este sentido, parece que podría considerarse el cine como un producto más bien elástico, al menos a sus precios actuales. Una de las razones de esta circunstancia podría tener que ver con el alto número de productos sustitutivos del cine: televisión, cenas en casa, piratería, otras actividades de ocio.... Algunos de ellos han surgido en los últimos años y han podido agravar el efecto de la crisis. Además, hay que tener en cuenta que ir a ver una película no pertenece a la categoría de los bienes primera necesidad.

Por todo esto, lo normal es que si se produce un incremento del precio de las entradas, también habrá una disminución (incluso aún mayor) de su demanda. Y viceversa. La gran afluencia de asistentes a las salas de cine estos tres días es un buen ejemplo y parece demostrar esta elasticidad.

La industria

Que la Fiesta del Cine ha sido un acontecimiento que debe, por lo menos, hacer reflexionar a la industria cinematográfica es algo incuestionable. Aún así, las cifras no han conseguido hacer que exhibidores y distribuidores entonen el mea culpa y se planteen una rebaja generalizada de los precios de las entradas.

"La Fiesta del Cine es una muestra de que a los españoles les gusta el cine", ha declarado el portavoz de la Federación de Cines de España (FECE), Borja de Benito, a Libre Mercado. "Que el precio de las entradas de cine sea caro es una cuestión subjetiva. Si lo comparamos con descargarla y verla gratis, es caro", responde.

De Benito cree que el culpable de la crisis de la industria del cine "es la piratería, no los precios". El portavoz de FECE asegura que esa bajada de precios no podría ser sostenible durante todo el año "porque la afluencia no sería la misma que en estos tres días en los que hemos concentrado la oferta".

"Existe actualmente una amplia gama de ofertas para obtener las entradas más baratas en las salas españolas: pack para familias, tarjetas de fidelización, días de espectador...", explica De Benito. Preguntado por los motivos por los que muchos espectadores no conocen estas ofertas, de Benito reconoce que, en este sentido, la labor publicitaria "si se puede mejorar".

Por el contrario, son varios directores de cine los que sí han considerado el éxito de convocatoria como una lección, e incluso, se han atrevido a cuestionar la postura de la industria. En Twitter, Álex de la Iglesia (director de las Brujas de Zugarramurdi) afirmaba que "el éxito de la iniciativa no se debe a que sólo sean tres días. La inmensa mayoría del público quiere al cine, pero no puede pagarlo. Distribuidores y exhibidores deben apostar".

El director Montxo Armendariz plantea, también en Twitter, una revisión de precios. "Hay que revisar los precios de las entradas, la piratería no es la causa primordial de los males del cine". ¿No habíamos quedado en que la gente ya no iba a los cines porque se podía bajar las películas gratis? Quizás una agresiva política de precios populares podría devolver a las salas a unas cuantas almas descarriadas". Quizás son estas cuestiones las que hay que plantearse con urgencia.

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