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Carlos Rodríguez Braun

Habla Beatriz Talegón

Habla mucho la joven socialista. Lo que no tiene es consideración con la realidad ni respeto por la libertad de las mujeres y los hombres.

Carlos Rodríguez Braun
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Habla mucho la joven socialista. Lo que no tiene es consideración con la realidad ni respeto por la libertad de las mujeres y los hombres.

Doña Beatriz Talegón, la joven estrella del PSOE, fue entrevistada por Begoña Marín de La Gaceta. Sus dislates llegaron a cotas interesantes, por ejemplo: "El informe PISA responde a un sistema capitalista, como el PIB, el FMI o el Banco Mundial". O esta otra joya: "Lo importante es que el Estado te permita desarrollarte para alcanzar tus sueños".

En fin, preguntada sobre qué haría si fuera presidenta del Gobierno, respondió:

Le preguntaría a la gente si quiere una República o prefiere seguir pagando a la Casa Real; si hay que seguir manteniendo a la Iglesia católica; hablaría de plantear referendos de manera más habitual; de trabajar muy duro contra los paraísos fiscales; de reducir la edad de jubilación; de respetar el medio ambiente; de un cambio en el sistema educativo; de la política como directora de la economía; (…) Hablaría mucho.

Hablaría mucho entonces y habla mucho ahora. Lo que no tiene es consideración con la realidad ni respeto por la libertad de las mujeres y los hombres. Quiere que puedan elegir si hay que pagar al Rey o a la Iglesia, pero nunca que elijan conservar lo que es suyo, nunca que elijan no pagar impuestos para todo lo demás, que es lo realmente oneroso. Para eso doña Beatriz no acepta que el pueblo tenga voz propia y libertad de elección.

Porque la enorme intervención política existente en la actualidad le parece insuficiente. Quiere más, mucho más; quiere que la política sea "directora de la economía". Oiga: ¿qué creerá que es ahora? Con la política usurpando la mitad de la riqueza nacional, la señora Talegón quiere más, para hacer toda clase de cosas bonitas… ¿Y cómo pagarlas?

No dice nada, no dice ni una palabra de qué haría con los impuestos que oprimen al pueblo. Sólo habla del camelo de los paraísos fiscales, como si extinguiéndolos se alcanzara el paraíso genuino. Porque para ella la coacción política es un paraíso, donde se obtienen innumerables beneficios sin coste alguno.

Eso sí, sostuvo: "No creo que la política sea una forma de ganarse la vida". Lógicamente, ella nunca se ha ganado la vida de otra forma.

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