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Así adjudicó Panamá el contrato del Canal a Sacyr

La Autoridad del Canal de Panamá explica en un documento cómo fue el proceso de adjudicación de las obras de ampliación a Sacyr.

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La Autoridad del Canal de Panamá explica en un documento cómo fue el proceso de adjudicación de las obras de ampliación a Sacyr.

La situación en la que se encuentra la ejecución de una de las obras de ingeniería más importantes del mundo, el Canal de Panamá, ha puesto en el disparadero a la constructora española Sacyr Vallehermoso. En el centro de la polémica se encuentra el sobrecoste en el que ha incurrido el consorcio que en 2009 se adjudicó las obras de ampliación del Canal de Panamá para la construcción de tres nuevas exclusas para permitir el paso de cargueros más grandes que los que actualmente atraviesan el istmo. El consorcio (Grupos Unidos por el Canal) está capitaneado por Sacyr, y además por la italiana Impregilo S.p.A., la belga Jan de Nul n.v. y la panameña Constructora Urbana S.A. (Cusa).

El otro grupo con presencia española que acudió al concurso fue el compuesto por ACS Servicios, Comunicaciones y Energía S.L., Acciona infraestructuras, FCC Hochtief Construcción AG y Constructores ICA S.A. de C.V. En cambio, el verdadero competidor de Sacyr a la hora de hacerse con el contrato fue el consorcio que lideraba la norteamericana Bechtel con Mitsubishi Corporation y Taisei Coporation.

"Así gana Sacyr"

Finalmente, la puntuación técnica obtenida por Sacyr unida al precio más competitivo de cuantos se presentaron al concurso inclinó la balanza a su favor el 9 de julio de 2009 cuando se proclamó que la vencedora del contrato sería la empresa de Del Rivero. Curiosamente, aquel mismo día, el empresario español estaba tan exultante que llegó a cantar para los medios de comunicación: "Podemos volver a utilizar la rima" del Real Madrid "y decir ¡así, así, así gana Sacyr!". Comparó su gesta con "el Wimbledon y el Roland Garros de la ingeniería". Todo eran felicitaciones. José Blanco, entonces ministro de Fomento, se apresuró a anunciar que aceleraría la inversión en obra pública y el presidente de la patronal de las constructoras SEOPAN, David Taguas -ex jefe de la oficina económica de Zapatero- dijo que se trataba de "la mejor noticia económica en bastante tiempo".

"Ni para poner el hormigón"

Pero no faltó quien advirtiera sobre el precio ofrecido por Sacyr (3.120 millones de dólares). Bechtel, la americana, que había ofertado 4.200 millones de dólares ya advirtió que la española intentaría renegociar al alza el contrato durante la ejecución. Dijo que el presupuesto de Sacyr "no daba ni para poner el hormigón".

La influencia de la corona

Bechtel fue el principal competidor de Sacyr. Remando a favor de la norteamericana estaba la embajadora del país en Panamá. Unos cables de Wikileaks descubrieron que Barbara Stephenson, embajadora de EEUU en Panamá, movió toda la influencia de la que fue capaz para que fuera Bechtel la encargada del proyecto. Tanto es así que al resultar perdedora Stephenson comunicó a su Gobierno -siempre según los cables de Wikileaks- que "la victoria de Sacyr complicaría las relaciones de EEUU con Panamá, tanto en el nivel político como en el económico" e insinuó que marcaba una mayor influencia española en el istmo por sus relaciones con la realeza.

El proceso de licitación

Pese a las voces de diferentes sectores que apuntan a Sacyr y su proyecto eran la crónica de un fracaso anunciado, las Autoridades del Canal presumieron en su día de la rigurosidad del proceso de adjudicación de las obras. Tanto es así que emitieron un documento en el que explicaban el proceso para la selección del contratista del proyecto. Un proceso definido como un "vasto esfuerzo de validar la solicitud de propuesta con los oponentes" para el que "se realizaron múltiples reuniones individuales con cada uno, además de sesiones plenarias con los cuatro".

Según su propia descripción, usó un proceso de licitación "de mejor valor no negociada para seleccionar al contratista" mediante la ponderación de un 55% para la propuesta técnica y el resto para el precio. De este modo, pretendía determinar la propuesta de mejor valor total.

En el proceso, las autoridades del Canal transfirieron las propuestas técnicas a un edificio seguro, donde el oficial de contrataciones y su equipo "las abrieron después en privado, en la presencia exclusiva del Fiscalizador General, los auditores externos (Deloitte) y el Notario Público". Mientras, "los abogados de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) realizaron revisiones legales de las propuestas, incluyendo la verificación de que cada una contenía una garantía apropiada para la oferta".

Las propuestas fueron evaluadas por una "Junta Técnica de Evaluación" de 15 miembros, formada por "experimentados ingenieros de la fuerza laboral permanente de la ACP" y se organizaron tres equipos, cada uno responsable de distintos elementos de evaluación. "Los equipos evaluaron de forma independiente cada propuesta según el enfoque asignado" y la puntuación final para cada proyecto fue establecido "mediante consenso".

Es más, las propias autoridades del canal destacaron que "debido a la magnitud de la tarea y su importancia", decidió buscar servicios profesionales de asesoría de "prominentes especialistas internacionales", a saber: Mayer Brown (servicios de asesoría legal para asuntos de contratos), Sherman & Sterling (asesoría legal para asuntos financieros) y CH2M Hill ("líder mundial en servicios de administración de programas").

La elección del precio

Según sus explicaciones, el propio canal había estimado el costo del proyecto en 5.250 millones de dólares. Una parte (2.950 millones de dólares) mediante financiación interna y el resto, (2.300 millones de dólares) mediante financiación externa a través del Banco Europeo de Inversiones, Banco de Cooperación Internacional de Japón, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Financiera Internacional y Corporación Andina de Fomento.

Las propuestas económicas de cada uno de los tres consorcios "precalificados" fueron entregados en una ceremonia oficial en sobres cerrados y sellados que se depositaron en una "bóveda de seguridad de una sucursal cercana del Banco Nacional de Panamá". En otro sobre se guardó "el monto de la partida asignada para cubrir el precio base del proyecto".

No fue hasta que se obtuvieron las calificaciones técnicas de los proyectos cuando se abrieron las propuestas de precios. Finalmente, el consorcio de Sacyr logró 4.088,5 puntos en la valoración técnica (sobre un máximo de 5.500), por 3.973,5 de sus rivales españoles y 3.789,5 de Bechtel. Además, ofreció el precio más ajustado: 3.118 millones de dólares (unos 2.243 millones de euros).

El otro grupo con presencia española hizo la propuesta más cara, 5.981 millones de dólares (3.991 millones de euros). El tercer grupo en discordia, formado por Bechtel (a la que Del Rivero definió como la mayor ingeniería del mundo y la gran rival en esta adjudicación) y las japonesas Mitsubishi y Tasei, planteó un presupuesto de 4.186 millones de dólares (3.010 millones de euros).

Fue entonces cuando algunos de los competidores de Sacyr por el proyecto dijeron que ese presupuesto no daba ni para el hormigón. Pero lo cierto es que la propia Autoridad del Canal se jactó de la transparencia, pulcritud y precisión quirúrgica en los controles técnicos y de solvencia para las obras de ampliación del canal.

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