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Más de sesenta millones

El superávit de la balanza por cuenta corriente se debe al sector servicios al exterior, a los gastos de los turistas en nuestro país.

José T. Raga
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Parece ser legítimo que, cuando alguien tiene motivo para enorgullecerse del resultado de una acción, presuma de ello. Bien es verdad que esta afirmación no menosprecia ni margina la validez de la sentencia bíblica según la cual "el que se enaltece será humillado y el que se humilla, enaltecido". Simplemente que en el orden temporal de las cosas, y dadas las carencias de los humanos en virtudes, resulta normal que de aquello que sale bien gracias a nuestra acción se presuma hasta donde no ofenda el sentido común.

Es evidente que nuestra situación económica ha variado sensiblemente desde hace dos años. Es cierto que en la economía financiera, aunque queda mucho por hacer, se ha producido un saneamiento apreciable en las instituciones crediticias, que les permite afrontar el futuro inmediato con mayor sosiego que en los aciagos momentos en que no se podía asegurar la permanencia en el mercado siquiera de instituciones que gozaron en otro tiempo de la máxima credibilidad.

Es cierto también que, aunque a tasas muy tenues, es de apreciar un crecimiento económico que avala, en lenguaje de los políticos concernidos, el camino elegido como el mejor para asegurar la consecución del último objetivo. Ello sin embargo, también hay que reconocerlo, está lejos de resolver esa gran y ancestral lacra de nuestra economía que es el desempleo, o mejor, la creación o destrucción de empleo.

Más evidente aún es el cambio experimentado en el sector exterior, con un apreciable superávit en nuestra balanza por cuenta corriente de 1.714 millones de euros al pasado mes de octubre, frente al déficit que se produjo en el año 2007 de 100.000 millones de euros, equivalentes al diez por ciento de nuestro Producto Interior Bruto; el mayor, en términos porcentuales, de todos los países desarrollados. Lo dicho son, simplemente, datos evidentes, fuera de toda discusión.

Lo que no parece tan admisible, además porque no es necesario, es que repitamos los éxitos incluyéndolos en más de una referencia, porque, además de crear confusión, se aleja de la verdad que ya de por sí afirma la bondad de la gestión. Me refiero a que no es correcto presentar nuestro éxito en el sector exterior, tal como he indicado, para a continuación hablar del otro éxito que es haber tenido más de sesenta millones de turistas.

Los turistas, sobre todo los externos, califican su importancia por el volumen de gasto que hagan en nuestro país, que, como contraprestación, recibe una entrada de divisas, que entran a formar parte de ese saldo favorable de la balanza por cuenta corriente, que será, además, un ingreso neto si todo su consumo se produce en bienes y servicios producidos en España. Dicho de otro modo, que el superávit de la balanza por cuenta corriente se debe al sector servicios al exterior, a los gastos de los turistas en nuestro país, pues el saldo de la balanza de mercancías sigue siendo negativo, aunque haya mejorado sobre años precedentes.

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