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Cerámicas Sargadelos entra en concurso de acreedores

Con una deuda de 5 millones de euros, la empresa gallega que fuera propiedad de Isaac Díaz Pardo, presento el concurso el pasado jueves.

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Con una deuda de 5 millones de euros, la empresa gallega que fuera propiedad de Isaac Díaz Pardo, presento el concurso el pasado jueves.

Zinkia, Husa Hoteles, Codere… La lista de empresas españolas que se han visto abocadas al concurso de acreedores este año se amplía. La última ha sido Sargadelos, el emblemático grupo gallego dedicado a la fabricación de porcelana y cerámica.

La compañía anunció el pasado jueves, el mismo día que se cumplía la fecha legal, la decisión de presentar el concurso voluntario de acreedores. El pasado diciembre, un mes después de acudir al preconcurso, Sargadelos aprobó un ERE de extinción para 70 de sus 170 empleados. La empresa todavía no ha pagado a sus extrabajadores la indemnización de 20 días por año trabajado pactada.

El grupo no ha logrado encontrar en estos meses la financiación necesaria para hacer frente a una deuda de más de cinco millones de euros. Tal y como informa La Opinión de La Coruña, la compañía adeuda 2 millones a la banca y 800.000 euros a XesGalicia. El resto se lo debe a los 70 empleados despedidos, a la Agencia Tributaria y a sus actuales trabajadores en concepto de dos pagas extraordinarias.

Con 2013, ya son cuatro ejercicios los que cierra en pérdidas esta empresa. En el año 2010, la Xunta de Galicia le inyectó un millón de euros a Sargadelos para intentar reflotarla, pero fue en vano. El 40% de esta cuantía se prestó "a fondo perdido", mientras que los 600.000 euros restantes se darán en forma de crédito participativo que Sargadelos no ha logrado devolver.

En su comunicado oficial, la firma cerámica dice que "el importante deterioro de las ventas en los últimos años ha provocado que la empresa se encuentre en una delicada situación financiera". Esta situación, unida a "la deuda contraída como consecuencia del ERE que afectó a 70 trabajadores", son los motivos que da Sargadelos para entrar en concurso.

A pesar de la grave situación en la que se encuentra, la empresa de cerámicas asegura que sus accionistas apuestan "plenamente" por la viabilidad del negocio y que se muestran optimistas de cara al futuro porque "confían en las líneas de trabajo que se están poniendo en marcha y que están comenzando a dar sus primeros resultados".

Según la empresa, esas líneas de trabajo tienen como objetivos fundamentales mejorar la gestión comercial de los puntos de venta, la expansión del grupo tanto nacional como internacional, el "rejuvenecimiento de la marca" en base al lanzamiento de nuevos productos y potenciar el diseño y la comunicación.

El presidente de la junta de accionistas, José Luis Vázquez Montero, ha asegurado al diario el País que ahora lo que necesita la empresa es deshacerse de "edificios ociosos". Y es que, según los trabajadores, la venta de algunos inmuebles de su propiedad (como el Instituto Gallego de Información o la propia Galería Sargadelos), podría cubrir la deuda total de la empresa.

Dos siglos de historia

Es raro que algún gallego no tenga ninguna pieza de Sargadelos en su casa; ya sea la vajilla, una figurita o algún complemento de joyería. Pero esta empresa es algo más que la compañía de cerámicas de referencia en Galicia, es una de las compañías con la historia más antigua de España.

Su fundación se remonta al año 1806, cuando el asturiano Raimundo Ibáñez, inauguró un taller de cerámica en Lugo. Ibáñez, conocido como El Marqués de Sargadelos, fue una referencia del capitalismo industrial en España. Poco le duró al Marques su fábrica, ya que en 1809, durante la Guerra de Independencia de España, le acusaron de afrancesado y lo lincharon.

La empresa pasó a manos de sus descendientes y entre los años 1845 y 1862 viviría su época dorada. Con altas cuotas de producción y más de 1.000 empleados, el éxito del grupo se debía a la combinación del decorado a mano de las piezas con una producción a gran escala industrializada.

Los problemas internos de la familia Ibáñez desembocaron en el cierre de la fábrica en 1875. No fue hasta que el ceramista Isaac Díaz Pardo, referente del galleguismo, se asociara con otro galleguista, Luis Seoane, cuando recuperarían Sargadelos en 1968. La cultura y la lengua gallega serían los distintivos claves de las nuevas colecciones donde predominarían el color azul y los motivos geométricos en los diseños.

Las constantes diferencias entre los accionistas obligaron a Díaz Pardo, fallecido en 2012, a abandonar su cargo en el grupo hace 10 años. Ahora, el principal accionista es de la empresa es Segismundo García, con el 20% del capital.

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