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El pánico antinuclear de Fukushima se disipa tres años después

Japón reabrirá la inmensa mayoría de las 48 plantas que desactivó tras el accidente nuclear de Fukushima en marzo de 2011.

Japón reabrirá la inmensa mayoría de las 48 plantas que desactivó tras el accidente nuclear de Fukushima en marzo de 2011.

Japón volverá a abrir casi todas sus centrales nucleares, según anunció este lunes el primer ministro nipón, Shinzo Abe. La noticia surge justo tres años después del accidente nuclear de Fukushima acontecido a raíz del histórico terremoto y el posterior tsunami que arrasó parte de la costa del país.

Desde aquel fatídico desastre natural, Japón desactivó 48 de sus 50 reactores, al tiempo que se desataba una nueva oleada antinuclear a nivel mundial en contra de la utilización de este tipo de energía. De hecho, Fukushima provocó una especie de moratoria internacional que se tradujo en el cierre de algunas plantas y, sobre todo, la paralización de numerosos proyectos.

Sin embargo, el citado pánico nuclear se ha ido disipando con el paso del tiempo, al menos en Japón. El Gobierno de Abe confirmó su intención de reactivar las centrales que cumplan los nuevos requisitos de seguridad en la víspera del tercer aniversario del accidente de Fukushima. "Me gustaría reactivar [los reactores] cuya seguridad haya sido confirmada por los estrictos estándares de la Autoridad de Regulación Nuclear, ganando así el entendimiento de la gente", dijo Abe en una intervención ante el Parlamento recogida por la agencia Kyodo.

"Nuestra premisa básica es asegurar la seguridad nuclear teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de Fukushima", afirmó Abe, quien llamó a la oposición a entablar "discusiones constructivas" sobre el uso de este tipo de energía. El Ejecutivo nipón prevé que la mayoría de los 48 reactores desactivados desde marzo de 2011 se ajusten a las nuevas regulaciones y, por tanto, puedan volver a funcionar a finales de año.

Antes de la crisis de Fukushima, casi el 30% de la producción energética de Japón procedía de la nuclear, mientras que en años sucesivos esta fuente ha sido sustituida, principalmente, por centrales térmicas. En la actualidad, Japón sólo cuenta con dos reactores operativos (Ohi-3 y Ohi-4, pertenecientes a Kansai Electric Power Company) de los 50 existentes.

Tanto el Ministerio de Economía como el Foro Industrial Atómico Japonés (JAIF) consideran que la energía nuclear es una tecnología clave para la producción de electricidad en Japón y apoyan la reapertura de plantas tras la realización de los "ajustes" pertinentes para reforzar su seguridad en caso de emergencias inesperadas como el gran terremoto de hace tres años.

Se trata de un anuncio relevante, ya que Fukushima ha llegado a poner en duda el mantenimiento de la energía nuclear en Japón, pero su Gobierno confirma ahora que seguirá apostando por esta fuente debido a la estabilidad de suministro, su elevada eficiencia, el bajo coste y la no emisión de gases de efecto invernadero. Y ello, pese a ser el único país que ha sufrido las consecuencias del accidente.

Otros gobiernos, sin embargo, han decidido paralizar proyectos nucleares ante el pánico desatado. Alemania, por ejemplo, decretó el cierre de 8 centrales y redujo la vida últil del resto a un máximo de 32 años, según recoge un informe de Ecologistas en Acción publicado este lunes; Suiza se planteó prescindir de sus reactores al cumplir 40 años; en Francia se barajó cerrar el 10% de las centrales; y otras potencias, como es el caso de Brasil, India, Rusia, EEUU o China, han cancelado o retrasado la construcción de varios proyectos.

Hoy por hoy, existen 435 reactores en operación y 72 unidades en construcción, según datos de la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA).

El impacto de Fukushima

En cuanto a las víctimas mortales que ha provocado el accidente nuclear, un estudio de la Universidad de Stanford estimó en 2012 que el escape podría acabar causando unas 130 muertes por radiación y otros 180 casos de cáncer. Asimismo, los últimos estudios al respecto sugieren que el mayor riesgo de radiación habría quedado atrás, de modo que el aumento de los casos de cáncer como consecuencia de la exposición a la radiación a partir de 2012 sería algo marginal y casi indetectable.

Los miles de muertos que dejó tras de sí el desastre tienen su origen en el terremoto, el posterio tsunami y la evacuación de los afectados, no en el accidente nuclear de Fukushima.

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