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Los inversores están dispuestos a comprar deuda española a pérdida

Los bonos españoles con vencimiento a finales de abril han cotizado a tipos negativos. Los inversores han incurrido en pérdidas para comprarlos.

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El interés del bono español a 10 años ha cerrado este martes en el 3,09%, su nivel más bajo desde septiembre de 2005. Sin embargo, la jornada ha dejado tras de sí un dato mucho más curioso: los inversores han comprado deuda española en el mercado secundario a pérdida.

Se trata de un fenómeno anómalo, ya que tan sólo se produce en momentos de pánico o gran tensión en los mercados, cuando el capital busca refugio en activos muy seguros, como es el caso de deuda pública de EEUU, Alemania o Suiza. Es decir, están dispuestos incluso a pagar con tal de aparcar su dinero en ese tipo de activos.

La cuestión es que por un momento eso es, precisamente, lo que ha sucedido este martes con la deuda española en una referencia muy concreta. Un bono con vencimiento a finales de este mes de abril ha llegado a cotizar en negativo en el mercado secundario, tal y como refleja la siguiente tabla de Bloomberg.

En concreto, dicho bono llegó a registrar una rentabilidad negativa del -0,242%. Es algo muy inusual y casi anecdótico, pero no deja de ser una señal más del radical cambio de rumbo que ha experimentado la deuda española en el último año y medio.

Así, por ejemplo, que la deuda española a cinco años pague menos intereses que la de EEUU, como sucedió hace escasos días, es síntoma de burbuja si se tiene en cuenta que se trata de un país todavía muy endeudado, con un déficit público elevado, una tasa de paro del 26% y unas débiles previsiones de crecimiento.

No es un fenómeno aislado. La rentabilidad de todos los bonos periféricos se ha desplomado de forma muy sustancial desde que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, garantizó la supervivencia del euro tras pronunciar su ya célebre frase a mediados de 2012: "Haré todo lo necesario". Desde entonces, el interés que abonan los países más débiles de la zona euro ha caído desde máximos históricos hasta niveles precrisis, no sólo España, sino Grecia, Italia, Portugal, Irlanda o Chipre.

En el caso de España, la rentabilidad del bono a 10 años ha pasado de cotizar por encima del 7% a casi el 3% actual.

Mientras que en el caso de Grecia ha bajado del 30% a menos del 10%.

El interés del bono, en mínimos de 2005

Mientras la bolsa española lleva experimentando siete días de caídas, debido al aumento de las tensiones en Ucrania y a los débiles datos macroeconómicos publicados por algunos bancos centrales, el mercado de deuda lleva semanas encadenando éxitos. El interés exigido al bono español ha tocado mínimos de 2005 y la prima de riesgo ha bajado durante el día a niveles inéditos desde 2010.

La deuda soberana de los países periféricos, que tantos quebraderos de cabeza ha generado durante los años de crisis, parece ser ahora un gran atractivo para los inversores. La compra de deuda pública como valor refugio ha suavizado su rentabilidad. En el caso de la alemana, bono que se toma como referencia para calcular el resto de primas de riesgo, se ha situado incluso por debajo del 1,5% de interés por primera vez en los últimos diez meses.

En el caso de la rentabilidad del bono español, la caída de los últimos meses ha sido más acusada. En junio de 2012 llegó a superar el 7% de interés, lo que suponía elevar considerablemente nuestro coste de financiación a la vez que hacía saltar todas las alarmas del rescate. Hoy, el bono español a diez años ha caído hasta el 3,08%, en niveles mínimos de 2005. Además, la deuda española sigue teniendo el diferencial ligeramente favorable con respecto a otros periféricos como Italia. El interés del país transalpino marca nuevos mínimos históricos, en el 3,10%, pero aún así se sitúa por debajo del español.

Por su parte, la prima de riesgo española ha caído más de 40 puntos básicos en lo que llevamos de año y ha llegado a situarse este martes en niveles de 2010. Hay que recordar que en julio de 2012, la temida prima de riesgo alcanzó la insostenible cota de los 638 puntos básicos. Mientras, las subastas de deuda española se van cerrando con éxito mes a mes: una gran demanda que supera a la oferta en la mayoría de los casos y en muchas ocasiones tipos de interés históricamente bajos.

Y el caso no es sólo patrio. Grecia, el país europeo más castigado por la crisis, volvió a emitir deuda pública la semana pasada después de cuatro años de destierro y la respuesta de los inversores fue apabullante: las peticiones (20.000 millones de euros) multiplicaron por 6,6 el importe adjudicado (3.000 millones de euros), con un interés del 4,95%.

Los expertos descuentan que los temores a la corrección del rally alcista que experimentaron las bolsas del Viejo Continente en la primera parte del año y la difícil situación en Ucrania están lanzando a los inversores hacia posiciones más proteccionistas en deuda soberana. Además, las palabras del presidente del Banco Central Europeo en la última reunión del organismo abren la puerta a nuevos estímulos monetarios a semejanza de los que viene realizando la Reserva Federal estadounidense.

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