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¿Cómo echar a un 'okupa' de tu propia casa?

Si han okupado tu casa, lo primero que hay que hacer es presentar rápidamente una denuncia en comisaría.

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Una 'okupa' abandona la Corrala La Utopía en Sevilla | Efe.

La exaltación del fenómeno okupa está viviendo una época dorada en España. El drama de los desahucios, la demonización de los banqueros y la glorificación de sucesos como el de la Corrala Utopía de Sevilla han convertido a un movimiento cuyos principios están basados en la violación de la propiedad privada en un modelo idílico de solidaridad social.

Pero publicitar los casos de edificios okupados, ponerle rostro a los okupas, ahondar en su situación personal y, como decía la portavoz de la Corrala, Irma Blanco, "generar esperanza en el sí se puede", le está pasando factura al propio movimiento.

Y es que no sólo salen a la luz las historias humanas más conmovedoras, sino que también se destapan situaciones bochornosas, donde se pone de manifiesto que la necesidad de una vivienda no es el leitmotiv del asunto. Una de ellas es la de la antes mencionada Irma Blanco, que ha tenido que renunciar al realojo, después del desmantelamiento de Utopía, tras descubrirse que trabajaba en el Ayuntamiento de Villaverde del Río gobernado por IU, formación de la que es militante.

O cuando el Ayuntamiento de Sevilla envía un informe técnico en el que explica que sólo dos de las familias desalojadas de la Corrala Utopía propiedad de Ibercaja cumplen los requisitos de baremación social para entrar en una lista para acceder a una vivienda pública, las sospechas de que este caso se corresponde con un fenómeno politizado se confirman.

Otro de los asuntos que contradicen los principios okupas es la propia definición del concepto. El movimiento parte de la premisa de que sus miembros se adueñan sólo de las propiedades que están desocupadas y/o abandonadas. Pero, ¿cuántos casos han salido a la palestra de personas que se han apoderado de la vivienda de un particular?

Y, sobre todo, ¿qué hacer si un okupa ha entrado en tu casa? Aunque, en teoría, la legislación vela por el propietario, lo cierto es que el dueño de la vivienda tiene poco margen de actuación en estos casos. A continuación, algunas claves sobre cómo actuar para solucionar el problema.

1- La denuncia: si han okupado su casa, lo primero que hay que hacer es presentar rápidamente una denuncia en comisaría. Esto permitirá a la policía personarse en su vivienda y si los okupas no han cambiado la cerradura todavía, echarles de allí.

Para ello, no es necesario acudir con un abogado ni presentar en ese instante las escrituras de la vivienda que prueben que es el propietario del piso. "Los agentes creerán en tu palabra porque luego comprobarán la verdad y es sabido por todos que presentar una denuncia falsa es un delito", explica a Libre Mercado José Antonio Sánchez, miembro del departamento jurídico de Alquiler Protegido. La otra opción, menos recomendable porque alargará el proceso, es presentar la denuncia en el Juzgado de Guardia.

2- Si no han cambiado la cerradura: hay esperanza para el propietario. La policía podrá entrar y devolverle su casa. Si les pillan forzando la puerta y el destrozo no supera los 400 euros, no se les podrá acusar de ningún delito y sólo se les aplicará una falta. "Estamos viendo muchos casos de okupas que contratan a mafias organizadas para que les abran el piso que ellos han elegido, les cambien la cerradura y les entreguen las llaves en mano. Ahí es donde empieza el calvario para los dueños", comenta el experto.

3- El resquicio legal, ¿y si no denuncio? Hecha la Ley, hecha la trampa. Desoyendo los consejos de los expertos, circulan por numerosos foros de la red algunas sugerencias que ponen en valor la picaresca del propietario. Llegado el caso de que se encuentre a un inquilino no deseado dentro de su casa, no haga constar esta situación a la policía.

Lo ideal es esperar con un cerrajero a que los okupas salgan de su propiedad (lo harán), cambiar otra vez la cerradura, quedarse en la casa y cuando estas personas intenten volver a entrar, denuncie. Algunos okupas ya se saben este "truco", por eso, en cuanto entran a las viviendas, son ellos mismos los que llaman a la policía haciéndose pasar por un vecino denunciando que hay okupas en el piso.

4 - Es esencial poder identificar a los okupas: si existe denuncia, se alargará el proceso y la opción más recomendable para el propietario es interponer una demanda judicial por un delito de usurpación de su propiedad y esperar a que el juez emita una orden judicial de desalojo. Para ello, el juez llamará a declarar al dueño y a los impostores, pero en muchos casos estos se niegan a identificarse, lo que dilata todavía más el problema.

Que el propietario utilice todas las tácticas que tenga en su mano para identificar a sus okupas es fundamental. La policía también lo hará, pero dentro de la vivienda no están obligados a identificarse, así que tendrán que esperar a que salgan a la calle.

5- Si se trata de una primera residencia: el delito de usurpación se le aplica a los okupas que invaden segundas residencias o edificios vacíos y la pena se reduce a una multa. Si los okupas entran en la vivienda habitual del particular, estamos hablando de un delito de allanamiento de morada y se castiga con penas de prisión de hasta dos años.

En el caso de que el piso sea la residencia del propietario, la Justicia va mucho más rápida e incluso la policía ha llegado a entrar por la fuerza en las casas si su propietario les avisaba de que le "estaban robando", no de que había okupas.

6- Cuánto dura el calvario y cuánto me va a costar: el proceso completo suele durar en torno a un año. "Pero depende de los casos y de en qué juzgado se esté tratando. Si hablamos, por ejemplo, de los juzgados de Julián Camarillo de Madrid, se alargará mucho más", comenta el experto de Alquiler Protegido.

"Normalmente, ellos no esperan a que se produzca el desalojo, se van antes por su propia voluntad cuando saben que va a llegar el día", añade. El coste dependerá del tipo de vivienda y del abogado y del procurador que se elija, pero va desde los 600 a los 3.000 euros.

7- ¿Y si les corto la luz y el agua? No es una opción que les incentive a irse. "Si el agua es de la comunidad el propietario no puede hacer nada y si tienen contador individual saben puentearlo. En el caso de la luz, lo que hacen es engancharse directamente al cable de la compañía eléctrica para evitar que se la cortes", comenta José Antonio Sánchez. El abogado tampoco considera útil cambiar la cerradura del portal, tras la autorización de la comunidad de vecinos, porque "no van a dudar en volver a reventar la puerta".

8- ¿Quién paga los desperfectos y las costas del proceso? Aunque el propietario gane el juicio, no se va a librar de correr con todos los gastos. Si, una vez desalojados los okupas, decide continuar con el proceso judicial y sus forzosos inquilinos son condenados a pagar las costas y los daños ocasionados, lo más probable es que esas personas se declaren insolventes. El experto recomienda que "una vez hayas echado a los okupas de tu casa, paralices el proceso".

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