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Cara y cruz de la EPA: la destrucción laboral toca fondo, pero la población activa se hunde

La destrucción de empleo toca fondo en el primer trimestre y el número de parados baja debido a la caída de la población activa.

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La destrucción de empleo toca fondo en el primer trimestre y el número de parados baja debido a la caída de la población activa.

El primer trimestre suele ser negativo en términos de empleo, y este 2014 no ha sido diferente, aunque cabe destacar que ha sido el menos malo desde el inicio de la crisis. Por un lado, España ha seguido destruyendo empleo entre enero y marzo, pero los datos indican que el ajuste laboral ha tocado fondo. Por otro, el número de parados se ha reducido, si bien buena parte de este descenso se debe al desplome de la población activa (gente en disposición de trabajar).

A continuación, las principales claves que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre que ha publicado este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La destrucción de empleo toca fondo

Los últimos datos de afiliación de la Seguridad Social apuntaban la posibilidad de que España registrara entre enero y marzo la primera creación neta de empleo desde el inicio de la crisis, pero este particular punto de inflexión se retrasa al segundo trimestre.

El número de ocupados baja en 184.600 personas respecto al cuarto trimestre de 2013 (-1,08%), hasta situarse en un total de 16.950.600. Se trata de la menor destrucción laboral en un primer trimestre desde 2008. Asimismo, a nivel interanual, han desaparecido un total de 79.600 puestos de trabajo (0,47%), la menos negativa desde el segundo trimestre de 2008.

Así pues, se trata del menor ritmo de destrucción de empleo de los últimos seis años. El dato más positivo, sin embargo, es que todo indica que España empezará a crear empleo neto en el segundo trimestre, lo cual significa que el histórico ajuste laboral habría tocado fondo.

En este sentido, la clave es que, una vez eliminado el efecto coyuntural propio de la época del año, el empleo desestacionalizado tan sólo bajó un 0,1% respecto a finales de 2013, el menor descenso en un primer trimestre desde 2008 y el tercer mejor dato desde el inicio de la crisis.

Pese a ello, cabe tener muy en cuenta el brutal deterioro laboral que ha experimentado España. Así, la crisis se ha llevado por delante unos 3,8 millones de empleos, ya que la ocupación ha bajado desde los 20,75 millones en el tercer trimestre de 2007 hasta los 16,95 actuales, el menor volumen desde 2002. Esto supone perder casi el 19% del empleo total, tal y como muestra el siguiente gráfico elaborado por el blog Nada es Gratis, la mayor destrucción laboral de la historia reciente de España, muy superior a la crisis de los años 90 y 70.

Sin embargo, dicha pérdida varía mucho en función del ámbito del que se trate. El grueso del ajuste se ha concentrado en el sector privado, ya que el empleo público tan sólo ha bajado en 69.800 personas desde el tercer trimestre de 2007.

En la actualidad, el sector público cuenta con un total de 2.920.500 asalariados. De hecho, el empleo público ha crecido por primera vez desde el segundo trimestre de 2011, tras subir en 11.100 ocupados. El sector privado, por el contrario, ha destruido 175.100 empleos en el primer trimestre de 2014.

Las malas noticias

Por otro lado, hay tres grandes retos que el mercado laboral sigue teniendo por delante. No es una tarea sencilla.

- Sin actividad: cuando se publica la EPA, la cifra estrella es la de la tasa de paro, pero hay que recordar que lo que determina la prosperidad de un país es su capacidad para generar empleo. Normalmente una y otra cosa van unidas, pero no siempre.

Por poner dos ejemplos extremos: si todos los desempleados se fueran mañana de España, habría una tasa de paro nula, pero el país no sería más rico. Del mismo modo, si todas las personas mayores de 16 años que ahora no forman parte de la población activa se inscribiesen en los servicios públicos de empleo, el paro se dispararía, pero no porque se estuviesen destruyendo puestos de trabajo.

Por eso es relevante que, aunque el número total de parados ha caído (en 344.900 personas en tasa interanual), siga sin crecer el número de ocupados, que de hecho ha caído en 79.600 personas. La conclusión es que el número de activos ha descendido en 424.500 personas. Toda esta gente ha dejado el mercado laboral. Unos cuantos porque se han ido de España (250.000 personas según el INE) y otros porque directamente han parado de buscar un empleo. Ya no creen que lo encontrarán. Quizás alguno haya vuelto a estudiar, para formarse y cambiar de sector o buscar un empleo mejor. Pero en cualquier caso, es una pésima noticia.

En este sentido, sigue cayendo la tasa de actividad (es el porcentaje de la población en el mercado laboral, tanto ocupados como parados). Ahora mismo es del 59,46% si tomamos a todos los mayores de 16 años y del 74,98% si sólo contamos a los que tienen entre 16 y 64 años. La misma tendencia sigue la tasa de empleo, que está en el 55,45% para la población entre 16 y 64 años.

Para hacerse una idea de lo pésimas que son estas cifras, quizás lo mejor sea compararlas con las de nuestros vecinos europeos. Eurostat publica las tasa de empleo entre 20 y 64 años. A finales de 2013, la de España era del 58%. Cuatro de cada 10 personas en edad de trabajar no lo hacen. La media de la Eurozona es casi diez puntos superior (67,7%). Francia, por ejemplo, está en el 69% y Alemania en el 77%, ¡casi veinte puntos más que España! Es muy difícil para un país competir en esta situación, por no hablar de la cada vez más insostenible situación de las cuentas públicas.

- Dos cifras dramáticas: de todas las cifras que salen en la EPA cada trimestre, las más dramáticas son las que recogen la situación de los parados de larga duración y la de aquellos hogares que tienen a todos sus miembros en situación de desempleo. Ambos datos son negativos también en esta ocasión.

De esta manera, el número de personas que perdieron su empleo hace más de un año cierra el primer trimestre en los 2.975.800. Son casi 50.000 más que doce meses antes. Estos casi tres millones de habitantes se pueden considerar parados de larga duración. No es sólo una cuestión estadística.

Todos los estudios demuestran que la recolocación de este contingente es muy complicada. Una vez superados los seis meses de desempleo las posibilidades de encontrar un trabajo disminuyen mucho. Incluso aunque llegue la recuperación, a estos tres millones de personas se les hará muy complicado volver a la rueda del mercado laboral.

Algo parecido puede decirse de los hogares con todos sus miembros en paro. Ya son 1.978.900 familias en esta situación, 53.100 más que en diciembre. Aquí hay un pequeño rayo de esperanza porque caen en 33.900 respecto al mismo trimestre del año anterior. Pero claro, teniendo en cuenta la caída de la población activa, puede que se deba más a las salidas del mercado laboral que a la creación de nuevos empleos.

De hecho, los hogares sin ningún miembro activo -en disposición de trabajar- suben hasta los 4.924.000, casi 150.000 más que hace un año. Es otra cifra preocupante. Casi cinco millones de familias no tienen a ninguno de sus miembros en el mercado.

- Peor empleo: por último, también hay que destacar que lo importante no es sólo encontrar un trabajo para aquellos que están parados. Ése es el primer paso, pero el objetivo debería ser que ese empleo fuera el que ellos desean (o lo más parecido posible). En este sentido, hay que destacar dos cifras más bastante negativas de la EPA: sube el empleo a tiempo parcial a costa del de jornada completa y sube la tasa de temporalidad.

Así, los ocupados a tiempo completo caen en 135.000 personas, mientras que suben en 55.700 los ocupados a tiempo parcial. En esta cuestión, lo importante es saber si los nuevos trabajadores a tiempo parcial lo son por decisión propia (por ejemplo, Holanda o Alemania tienen altos porcentajes de trabajo a tiempo parcial porque buena parte de su fuerza laboral busca empleos de este tipo) o si han tenido que coger un empleo de 4 horas porque no les quedaba otro remedio. La EPA no lo dice, pero todo apunta a esta segunda posibilidad. Todos los estudios siempre han recalcado que en España la tasa de parcialidad no buscada está entre las más altas de Europa.

Lo mismo ocurre con la tasa de temporalidad. Sube, debido a que en los últimos doce meses cae en 210.000 el número de asalariados con contrato indefinido, mientras crece en 152.000 el número de empleados con contrato temporal.

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