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José García Domínguez

Un 26% de paro es lo normal

Nadie debería llamarse a asombro por esa tasa del 26% de paro que tan feliz parece hacer al Gobierno en las últimas horas.

José García Domínguez
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Nadie debería llamarse a asombro por esa tasa del 26% de paro que tan feliz parece hacer al Gobierno en las últimas horas.

Nadie debería llamarse a asombro por esa tasa del 26% de paro que tan feliz parece hacer al Gobierno en las últimas horas. Y ello por una razón bien simple, a saber, que España tenga al 26% de sus trabajadores con los brazos cruzados durante todo el día es lo normal. E interprétese la voz normal en su significado primigenio, el estadístico; esto es, lo normal como sinónimo de frecuente. Porque, contra lo que se predica a diario, no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la sexta, ni la séptima, ni la novena, ni la décima vez que la España contemporánea alcanza un porcentaje de desempleo por encima de los dos dígitos. Ocurre que ésta es nada menos que la undécima en los últimos treinta años. ¡La undécima! Antes, pues, de lanzarse a perorar lugares comunes sobre los impuestos, la rigidez del mercado laboral, la falta de estímulos estatales y los mantras de siempre, los expertos de guardia, igual los que se dicen liberales que sus pares socialdemócratas, debieran echar un vistazo a las estadísticas laborales de los últimos seis lustros.

Y ya de paso, también a las del reparto provincial del desempleo. Eso les ayudaría, además de a quitarse la venda ideológica de los ojos, a descubrir dos hechos en verdad sintomáticos. El primero, que nuestras tasas escandalosas de paro no nacieron allá en la noche de los tiempos, sino que su origen se remonta a un instante muy preciso, las vísperas del ingreso de España en la Unión Europea. Y segundo, que las provincias que presentan el menor nivel de paro son curiosamente Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra. Ergo, algo deben de estar haciendo bien los vascos, algo que todos los demás estaríamos haciendo rematadamente mal. ¿Cómo entender, si no, que con la misma moneda, la misma legislación laboral y el mismo marco regulatorio el País Vasco presente un desempleo de apenas el 14% frente al estratosférico 26% de la media nacional? La explicación, por cierto, es muy sencilla: se llama industria.

La gran paradoja de la economía hispana es que la Cornisa Cantábrica ha logrado reducir el paro hasta niveles homologables con Europa creando muchos menos empleos que otros territorios peninsulares; muchísimos menos. El País Vasco ha producido pocos puestos de trabajo, pero buenos. El resto de España produjo muchos, pero malos. Los unos eran turísticos y de la construcción, los otros industriales. Los unos conllevaban tanto bajas productividades como bajos sueldos, los otros no. Los unos atraían a inmigrantes de escasa cualificación, los otros no. A los primeros se los llevó por delante el inicio de la crisis; los segundos siguen ahí. Porque la cuestión, contra lo que creen los doctrinarios de todos los partidos, no es Estado o mercado, intervención o desregulación, liberalismo o socialdemocracia. El asunto es mucho más simple: o España recupera su vocación industrial en detrimento del turismo de masas y los servicios, o aquí no volverá a trabajar nadie.

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