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El Gobierno pasa en un año de la extrema prudencia al optimismo

Ha pasado un año y el discurso y las cifras del Gobierno han cambiado, y mucho. 2014 supondrá "un antes y un después", proclaman.

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Hace un año, los nubarrones parecían todavía muy negros. El Gobierno ponía encima de la mesa un titular terrorífico: el paro, según los cuadros macro remitidos a Bruselas, no bajaría durante toda la legislatura. "Los datos que conocen los españoles no son buenos, ha habido un deterioro", se reconocía desde una mesa del Consejo de Ministros en la que se renunciaba al optimismo.

De entonces a ahora, únicamente se mantienen los actores -la vicepresidenta flanqueada por los ministros de Economía y Hacienda- y la promesa de que se ha sido "muy conservador" en la confección de las cifras. Pero la puesta en escena, el discurso y los propios cuadros son radicalmente distintos. "2014 marca un antes y un después", se ofreció como titular, frente al de hace un año.

El Gobierno dice que a base de decir la verdad se ha ganado la confianza de la UE. Y si hace meses se tenían que dar malas noticias, ahora la tendencia -gracias a las reformas- ha cambiado. "Es la consolidación de la recuperación", en palabras de Soraya Sáenz de Santamaría. La euforia es evidente: se prevé 800.000 parados menos al final de 2015, lo que significa cumplir con una de las promesas estrella del jefe del Ejecutivo, que dijo que habría menos parados que en 2011.

"Hemos superado las previsiones", se defendió. Luis de Guindos y Cristóbal Montoro sacaron pecho de que han tenido que ir revisando a mejor las propias cifras aportadas por la Moncloa. "En todo este tiempo hemos sido prudentes y responsables", y prometen que en esta ocasión no han tirado las campanas al vuelo. Más al contrario, creen que aún se puede ir a más.

Control del déficit público y reformas es la receta esgrimida por el Gobierno. En breve llegará el tan publicitado plan fiscal, de momento sin aportar novedades. Pero lo importante, a juicio de Sáenz de Santamaría y los ministros, es que España antes era ejemplo de lo malo y ahora de lo bueno. Que todo ha cambiado, y que ha sido para bien, según indicadores y organismos internacionales.

Incluso se permitieron alguna broma y hubo sonrisas. Nada que ver con hace un año. Entonces, las previsiones del Gobierno generaron un enorme incendio político y mediático. "Soy consciente de que pueden frustrar a mucha gente, pero el Gobierno sabe lo que hace. La situación es difícil y complicada", salía al paso el propio Mariano Rajoy, una lluviosa tarde de domingo desde la Alhambra (Granada). "Vamos en la buena dirección. El Gobierno sabe adónde va. Un poquito de paciencia", añadió, con titulares de la dureza de "Más paro, más impuestos, nada de reformas".

Sólo ha pasado un año, pero todo parece haber cambiado y se respira optimismo. Las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina y tras ellas llegan los comicios clave: municipales y autonómicas, primero, y nacionales, justo después. El equipo de Rajoy dice que lo expuesto son "datos", que han seguido siendo prudentes y que se cumplirá lo prometido. "Cuando tuvimos que dar malas noticias las dimos. Ahora tocan mejores, a pesar de que todavía queda mucho por hacer".

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