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Blesa declara que el juez Silva tenía la "decidida intención" de encarcelarlo

El expresidente de Caja Madrid ha declarado este miércoles en el juicio a Elpidio José Silva en el TSJM.

LD/ Agencias
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Miguel Blesa. Archivo

El ex presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, ha declarado que el juez Elpidio José Silva tenía la "decidida intención" de enviarle a prisión y actuó con "animadversión y alevosía" en el procedimiento que abrió contra él, al tiempo que ha denunciado que su "proceder prevaricador" le causó a él y su familia un "perjuicio moral difícilmente reparable".

"Daño a mí, a mi familia, un daño difícilmente reparable y espero que esa deuda se salde como en justicia se saldan las deudas", ha añadido.

Así se ha pronunciado el exbanquero durante el juicio abierto contra Silva por supuesta prevaricación y otros presuntos delitos cometidos durante la investigación de un crédito de 26,6 millones que la caja madrileña concedió al exjefe de la patronal Gerardo Díaz Ferrán y sobre la compra del City National Bank de Florida.

Según Blesa, el acusado le provocó un perjuicio económico que puede ser "graduable", pero hubo "uno mayor, que es el moral que ha causado con su proceder prevaricador". Según ha dicho, de nada servían los informes que avalaban las operaciones investigadas, puesto que el juez pensaba que era un responsable "presidencialista que hacía lo que quería" en la caja.

En concreto, ha precisado que quiso aportar al juez un expediente del Consejo de Administración decidiendo por unanimidad otorgar el préstamo al entonces consejero Díaz Ferrán con los informes favorables de los órganos de la caja, así como un informe del regulador americano sobre la adquisición del banco con sede en Miami.

"No tramitó las recusaciones"

Blesa ha manifestado que todas las predicciones de la acusación popular, ejercida por Manos Limpias, se cumplían y, por ello, tenía "pleno conocimiento" de que ingresaría en prisión el 16 de mayo. "Solo una predicción nunca se cumplió. Decían que estaban a punto de descubrir el gran patrimonio que yo tenía en Miami y nunca lo encontraron porque no lo había", ha mencionado, para comparar este hecho con el viejo proverbio chino que dice que "es muy difícil ver un gato negro en una habitación oscura, sobre todo si no hay gato".

El testigo, que pide hasta 40 años de inhabilitación para Silva, le ha acusado de no dar trámite a las recusaciones que presentaba en el proceso y ha dicho sentirse "extrañado" porque el juez diera instrucciones a la Guardia Civil para que todas las citaciones les fueran entregadas en "la puerta de su casa", en lugar de trasladarlas a su procurador, si por ejemplo se encontraba de viaje.

Ha añadido que se enteró "por la prensa" de la intención del magistrado de pedir prisión bajo fianza. Según ha precisado, el secretario general de Manos Limpias lo avanzó en un medio de comunicación, Silva acordó in voce prisión incondicional y luego cambió su criterio, para decretar el 16 de mayo la prisión bajo una caución de 2,5 millones de euros. Sin embargo, la abonó un día después y volvió a ser encarcelado el 5 de junio, sin que se le devolviera antes el dinero.

Gritos de golfo

Por otra parte, Blesa ha expresado que un auto que firmaba el juez Silva le hacía saber que sus comunicaciones estaban intervenidas, mientras que ha señalado que Caja Madrid le "colocó" en su domicilio un ordenador portátil, como hacía con otros consejeros y directivos. La entidad "nunca" lo reclamó y fue la Guardia Civil la que se lo pidió por orden del juez.

Al inicio de su comparecencia, Blesa ha explicado que es abogado de profesión, que conoce pero no guarda amistad con Silva, su abogado ni Gerardo Díaz Ferrán y, al ser preguntado por su situación jurídica, ha respondido que está "querellado" en la causa sobre el banco de Florida que investiga un juzgado de Madrid y en la emisión de preferentes abierta en la Audiencia Nacional.

En este contexto, Blesa ha negado haber "cazado en una finca o conocer la casa" de Díaz Ferrán y ha agregado que denunció a Silva por las manifestaciones que hizo mientras estaba en el ejercicio de sus funciones y que el juez "nunca" preguntó a la caja de ahorros si el préstamos estaba pagado o no.

Cuando ha accedido a la sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, una señora a la que Caja Madrid vendió preferentes y que se encontraba presente entre el público ha tenido que abandonar brevemente la sesión por la conmoción que le causaba la presencia de Blesa. Cuando el testigo ha salido, un hombre le ha gritado "golfo".

El interrogatorio se ha celebrado, por lo demás, sin incidentes y el público ha guardado silencio para que la sesión se desarrollara con normalidad. Algunos de los presentes han indicado que en caso contrario podían ser multados con sanciones de hasta 300 euros, por lo que han evitado las muestras de indignación que mostraron en el anterior juicio a Silva que fue suspendido tras la recusación de la magistrada María Tardón.

El juez Silva, en excedencia y ahora ejerciendo como abogado, está acusado de presuntos delitos de prevaricación continuada y retraso en la Administración de Justicia.

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