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El gasto total crecerá en 17.000 millones de euros en 2015

El gasto público consolidado (incluyendo activos y pasivos financieros) alcanzará los 440.074 millones, un 4% más que en 2014.

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Crecen los ingresos y crecen los gastos. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) presentados por Cristóbal Montoro este martes en el Congreso prevén un incremento en la mayoría de las partidas. De esta manera, si se cumplen las previsiones del Gobierno, los ingresos no financieros (fundamentalmente aquellos que llegan vía ingresos) ascenderán a los 279.740 millones de euros, un 5,1% más que en 2013. Mientras tanto, el total de gasto consolidado (incluyendo los activos y pasivos financieros) alcanzará los 440.074 millones de euros, un 4% más que en el ejercicio anterior.

El ministro de Hacienda ha asegurado que estas cuentas servirán para "impulsar el crecimiento, la creación de empleo y la mejora de la competitividad". En su opinión, el escenario ha cambiado por completo, por lo que "ya no estamos ante un PGE de recortes".

Su planteamiento es que ya se han hecho los ajustes necesarios y ahora hay que acomodarse a un escenario de recuperación, que el Gobierno tratará de impulsar con las cuentas presentadas este martes. Por eso, ha defendido que los PGE "no son consecuencia de un escenario macro", sino que, muy al contrario, influyen decisivamente en el mismo.

Los PGE incluyen tantos capítulos y categorías que la lectura final depende casi siempre del cristal con el que cada uno los mire. El Gobierno, por ejemplo, hace hincapié en el gasto disponible de los ministerios, que decrece un 0,2%. El problema es que esa partida apenas supone 34.526 millones de euros, menos de un 10% del total de gasto no financiero.

De hecho, en el turno de preguntas ha habido quien ha recordado al ministro el informe de la Autoridad Fiscal Independiente que alerta de la posibilidad de un incremento del gasto público por la cercanía de varias citas electorales; y al mismo tiempo, se le ha preguntado si no sería mejor presentar un Presupuesto más expansivo, en la línea de lo anunciado por los gobiernos francés e italiano.

Montoro ha asegurado que no hay un cambio de línea en el Gobierno, que mantiene su búsqueda de la "consolidación" de las cuentas públicas que ayude a corregir el que ha denominado como "el principal desequilibrio" de la economía española: su deuda exterior.

El ministro ha asegurado, además, que no ha tenido en cuenta el calendario político a la hora de diseñar las cuentas del Estado y ha rechazado que sean unos PGE electoralistas: "Es el Presupuesto que teníamos que hacer" para ayudar a la recuperación económica.

"Montoro ha defendido que su confianza en las cuentas es total y ha repetido en varias ocasiones en la rueda de prensa que las previsiones macroeconómicas del Gobierno son iguales a las que anticipa el consenso de los analistas nacionales. Es más, se ha mostrado confiado en que España mantendrá en la senda del crecimiento incluso a pesar de la desaceleración de la Eurozona y ha negado la existencia de ningún Plan B para el caso de que la situación de nuestros vecinos se complique: "Ya cuesta tener un plan A", ha afirmado entre risas, "si tienes un Plan B es que no te crees lo que estás haciendo como Gobierno".

Deuda y déficit

Por otro lado, el Gobierno presenta unos Presupuestos que mantienen un déficit público para el conjunto de las administraciones del 4,2% del PIB para 2015, por encima del objetivo del 3% que marca el Pacto de Estabilidad, aunque en línea con la reducción de estos números rojos pactada con Bruselas. Sólo en 2016 alcanzará España, si se cumplen las previsiones del Gobierno, ese límite del 3%.

Este desequilibrio ayudará a que la ratio de deuda pública sobre el PIB ronde el 102% a finales del próximo ejercicio. O lo que es lo mismo, las administraciones mantendrán una montaña de deuda superior al billón de euros, lo que seguirá pesando en próximos PGE, tanto en términos de déficit como de amortizaciones de deuda.

En lo que hace referencia únicamente a la administración central, las previsiones de Montoro apuntan a unos ingresos no financieros de 133.711 millones frente a unos gastos no financieros de 161.992 millones. Ambas cifras implican un descuadre de -31.255 millones, equivalente al 2,9% del PIB. Éste será el objetivo para el Gobierno central y sus organismos dependientes.

Gastos

En total, los PGE presentan un total de gastos consolidados de 440.074 millones de euros. De esta cantidad, 92.233 millones están incluidos en el capítulo IX-Pasivos financieros. Fundamentalmente hablamos de la deuda pública que se refinancia y se vuelve a emitir. Es cierto que este capítulo no cuenta para el déficit (no es gasto que se sustraiga de otras partidas, sino emisión de deuda para cubrir vencimientos), pero es deuda que se sigue acumulando. No se amortiza ni un euro, por lo que la montaña de dinero que los españoles deben a través de sus administraciones sigue creciendo.

Además, otros 32.338 millones van a los activos financieros, dinero que el Estado presta a diversos fondos y organismos públicos y que suma como deuda aunque no computa como déficit, porque es dinero que en teoría se recuperará. Esta partida (que incluye conceptos como el Fondo de Liquidez Autonómico) cae un 20% respecto al Ejercicio anterior (cerca de 8.000 millones). En total, entre el nuevo déficit y los activos financieros, el endeudamiento neto nuevo del Estado superará los 60.000 millones de euros.

Resumen por políticas de gasto

Si restamos ambos conceptos (pasivos y activos financieros), lo que nos queda es un gasto no financiero de 315.503 millones de euros, un 0,4% superior al del último ejercicio. Si sólo quitamos los pasivos financieros y contabilizamos los capítulos I-VIII, se pasa de un gasto de 353.218 millones a 347.839 millones (-1,5%), una de las cifras que el Gobierno más ha querido destacar en su presentación.

Por políticas, el 53,9% de estos 347.839 millones va destinado a lo que el Gobierno denomina "gasto social": 187.407 millones, un 0,7% más que en 2014. Básicamente hablamos de pensiones (131.000 millones), desempleo (30.000 millones entre políticas activas y pasivas), otras prestaciones económicas (10.000 millones), la gestión de la Seguridad Social (unos 5.300 millones) y los 7.000 millones dedicados por el Estado a Cultura, Educación y Sanidad, tras partidas en las que la parte del león se ejecuta directamente desde las Comunidades Autónomas.

Distribución por áreas de gasto.

La otra mitad de la tarta se la reparten los "servicios públicos básicos" (justicia, defensa, seguridad y política exterior) con 16.500 millones; las "actuaciones de carácter económico" (subvenciones y ayudas a sectores agrícolas, industriales e inversiones) 30.374 millones; y "actuaciones de carácter general" (servicios de la administración general del Estado, intereses de la deuda y transferencias a otras administraciones públicas) con 113.580 millones.

Ingresos

En cuanto a los ingresos, crecen un 5,1% respecto al Presupuesto de 2014. Incluso teniendo en cuenta la reforma tributaria, que el Gobierno cree que tendrá un impacto de unos 9.000 millones de euros en términos de menor recaudación entre 2015 y 2016, Montoro es optimista en esta cuestión.

Según sus cuentas, los impuestos ascenderán a 111.600 millones, un 6% más que en 2013. También se recuperarían las cotizaciones sociales, en línea con la mejora en las cifras del empleo, pasando de 125.000 a más de 132.500 millones. En total, el Gobierno confía en obtener unos ingresos no financieros para el conjunto de las administraciones públicas de 279.740 millones.

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