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Montoro vende como "contención" la extinción de gasto extraordinario

El ahorro previsto en el pago de intereses y prestaciones de paro se destinará a elevar el resto de los gastos.

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Economía: Explicación de la "contención presupuestaria" En Casa de Herrero

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El ahorro previsto en el pago de intereses y prestaciones de paro se destinará a elevar el resto de los gastos.
Cristóbal Montoro, en la presentación este martes de los PGE en el Congreso | Efe

El Gobierno ya no habla de recortes para 2015, sino de "contención presupuestaria". Éste es uno de los principales argumentos que ha empleado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para vender a la opinión pública las bondades de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del próximo año, presentados este martes en el Congreso. Su idea consiste, básicamente, en que el gasto crezca, pero menos que el PIB, de modo que su peso sobre el conjunto de la economía irá bajando con el paso del tiempo.

Para sostener dicha estrategia de "contención", el Ejecutivo del PP se agarra a dos datos clave: por un lado, el PIB avanzará un 2% en 2015, según el nuevo cuadro macroeconómico; y, por otro, el gasto público no financiero -excluyendo las operaciones de deuda- tan sólo subirá un 0,4% el próximo ejercicio, hasta situarse en 315.503 millones de euros.

El problema es que dicha exposición es una verdad a medias por varias razones. En primer lugar, el Gobierno opta por centrarse en el gasto no financiero, dejando a un lado importantes partidas que también contabilizan como gasto. Así, el gasto total del Estado (Gobierno central, organismos autónomos, Seguridad Social y otras agencias) crecerá, en realidad, hasta los 440.074 millones de euros en 2015, un 4% más y casi 17.000 millones extra respecto al Presupuesto inicial del presente año, tal y como refleja el siguiente cuadro.

Sin embargo, a esta rúbrica es preciso restarle la partida destinada a refinanciar deuda pública (los "pasivos financieros" que componen el capítulo IX), cuyo volumen superará los 92.230 millones en 2015, un 34,4% más que el actual ejercicio.

Esta cifra es deuda que se emite con el único fin de devolver vencimientos, es decir, refinanciación de deuda -se emite nueva deuda para pagar deudas pasadas, retrasando así su amortización definitiva-. Por ello, para aproximarse lo máximo posible al gasto público real que contienen los PGE es necesario restar dichos "pasivos financieros" para, de este modo, mostrar el coste de las principales políticas de gasto (capítulos I-VIII).

El gasto consolidado real asciende a 347.839 millones en 2015, lo que supone un descenso interanual del 1,5%, unos 5.400 millones menos que en 2014. Ésta es, precisamente, otra de las cifras que el Gobierno más ha querido destacar en su presentación para argumentar la supuesta "contención presupuestaria".

Es decir, una vez eliminadas las operaciones de refinanciación de deuda, el gasto no financiero se mantiene casi intacto (315.503 millones, un 0,4% más) y el gasto público real incluso desciende ligeramente (347.839 millones, un 1,5% menos). Visto así, efectivamente, podría parecer que el Gobierno pretende contener el gasto en 2015.

La 'trampa' de Montoro

El problema, sin embargo, es que tal afirmación no se sostiene a la luz de un análisis algo más detallado. No en vano, tal y como muestra el anterior cuadro, de las 27 grandes políticas de gasto que lleva a cabo el Estado, sólo bajarán seis partidas el próximo año: "Otras prestaciones económicas", "desempleo", "servicios de carácter general", "administración financiera y tributaria", "deuda pública" y "aportación MEDE y Fondo de proveedores".

La suma de estos ahorros rondará los 15.200 millones de euros en 2015, aunque el grueso se concentra en cuatro partidas: el Gobierno espera ahorrarse unos 4.400 millones de euros en prestaciones de desempleo, otros 1.500 millones en servicios de carácter general, 1.100 millones en intereses de la deuda y, sobre todo, 7.800 millones en aportaciones al Fondo de rescate europeo (MEDE) y el Fondo de Proveedores.

Como se puede observar, no son recortes de gasto propiamente dichos, a excepción de la reducción en la partida de Servicios de Carácter General, sino ahorros previstos como consecuencia del descenso del paro, el bajo interés de la deuda pública y el hecho de no tener que aportar más dinero al MEDE ni al Fondo de Proveedores -a diferencia de lo que sí sucedió en 2014-.

Así pues, lo que hace el Gobierno, en el fondo, es aprovechar parte de dichos ahorros para elevar el resto de partidas de gasto, especialmente el "gasto social", que crece en casi 6.000 millones (las pensiones suman 4.200 millones extra, el Fomento del empleo otros 700 y la gestión de la Seguridad Social sube otros 1.000), las "actuaciones de carácter económico", cuya partida -básicamente, subvenciones de todo tipo- aumenta en 2.300 millones respecto a 2014, y las "transferencias a otras Administraciones Públicas", que crecen en más de 1.100 millones.

Es decir, en realidad, ni siquiera hay "contención presupuestaria", ya que el dinero que pretende ahorrarse el Estado en prestaciones de paro, el pago de la deuda y otros servicios se aprovecha para incrementar el resto de las políticas de gasto.

Y el mayor truco, además, consiste en que la supuesta reducción del 1,5% en el gasto consolidado real proviene de la desaparición de una partida extraordinaria presente tan sólo en 2014: los 7.800 millones de euros destinados al MEDE y al Fondo de Proveedores que ya no tendrán que ser abonados en 2015.

Así, otra forma de verlo es que, si se eliminara esa aportación extraordinaria de los Presupuestos de 2014, el gasto real ascendería a 345.400 millones este año. Así pues, el gasto previsto para 2015, de 347.839 millones de euros, lejos de bajar un 1,5% (ahorro de 5.400 millones), crecería en unos 2.500 millones (+0,7%).

La diferencia aún es más significativa si se compara con el proyecto inicial de PGE para 2013, donde el gasto consolidado real rozaba los 320.000 millones, unos 27.000 millones menos que el proyecto de Presupuestos para 2015.

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