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Doña Manolita,110 años de ilusión, tradición y suerte

Manolita, una lotera "con gran belleza y don de gentes", consiguió que la administración adquiriese la fama actual.

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Largas colas en los aledaños de Doña Manolita | Flickr/CC/Marina Rigby

Por tradición, porque que iban sus padres y abuelos, por fama o porque pasaban por allí. Las explicaciones que justifican las largas colas en los aledaños de la administración Doña Manolita son muchas. La calle del Carmen lleva ya varios meses con mucha más afluencia de gente de lo habitual. Hace unos años, esta histórica Administración de Loterías se trasladó hasta aquí desde Gran Vía.

Sin embargo, el cambio no ha hecho que se pierda la ilusión, la base de este negocio. De hecho, es tal la afluencia de público que la propia administración contrata para estos meses del año personal de seguridad que controle y vigile las filas. Pero no solo Doña Manolita, los comercios de su misma calle también contratan personal en estas fechas para que el acceso a sus establecimientos quede libre.

Esta afamada administración nació hace 110 años, tal y como cuenta a Libre Mercado la que desde hace veinte años es su encargada. Concha Corona asegura que siempre ha habido mucha clientela desde que abrió la administración en la calle San Bernardo. El nombre le viene de su creadora, Doña Manolita, que con 25 años y "una gran belleza y don de gentes" consiguió abrir en 1904 su primera administración de loterías. Los inicios, en esa época y en un mundo laboral casi exclusivo para hombres, no fueron nada fácil.

En poco tiempo, esta lotera se convierte en una gran empresaria y musa para escritores y pintores. Manolita era ejemplo trabajo teniendo en cuenta la época que le tocó vivir.

Corona nos cuenta que el carisma y la belleza de Manolita hicieron que los estudiantes de la universidad que estaba situada muy cerca de la administración acudieran casi a diario a buscar suerte. Además, Doña Manolita empieza a repartir premios con bastante frecuencia, lo que supondrá el despegue definitivo de su negocio, que mantiene esa suerte y tradición hasta nuestros días.

La encargada se muestra reacia a hablar del dinero repartido en premios porque "da mala suerte, y en un negocio como este eso no puede ser", comenta entre risas. De lo que sí nos hablan es de números, "es la casa de los números y de la ilusión", asegura. Los décimos que primero se agotan son los acabados en 13. "De hecho esos casi ni salen porque se agotan en reservas de un año para otro. De que mi bisabuelo jugaba el 13 y lo sigue jugando, por lo que es muy difícil conseguir".

Además del trece, otros números impares son también la estrella de estos días. "Los acabados en 5, 7 o 9. Este año también el 14. Son números afortunados en la lotería". Por el contrario, los números que nadie quiere son los repetidos o los que tienen cero "porque creen que no toca, aunque por mi experiencia son los que salen luego".

Cada año, a esta administración llegan muchísimos clientes de todos los rincones de España y de todo el mundo a buscar suerte en Doña Manolita. "De México, Francia... digo México porque tenemos clientes que se cogen las vacaciones para venir a comprar a doña Manolita todos los años, ya son amigos, bueno, aquí todos los que vienen son amigos", dice Corona.

Y es que hablar de Doña Manolita es hacerlo del Sorteo de Navidad, y de la gran cantidad de premios gordos que ha repartido, lo que le ha dado fama mundial. Esta administración es ya un símbolo de la navidad, de la suerte y de Madrid.

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