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Grecia se burla de Europa: maquilla la quita de deuda con "eufemismos"

El ministro de Finanzas emplea un "eufemismo" para reducir la deuda de Grecia sin aludir a la "quita" que tanto indigna a Berlín.

El ministro de Finanzas emplea un "eufemismo" para reducir la deuda de Grecia sin aludir a la "quita" que tanto indigna a Berlín.

¿Marcha atrás de Atenas? Por el momento, no. Grecia mantiene intacta su principal exigencia de aplicar una quita a la deuda helena, solo que ha empezado a emplear "eufemismos", según ha dicho textualmente el ministro griego, para maquillar su demanda con el fin de contentar o, al menos, suavizar la postura de Berlín.

En concreto, el Gobierno griego propone intercambiar su deuda exterior por un nuevo tipo de bonos ligados al crecimiento, según el plan expuesto al diario Financial Times por el ministro griego de Finanzas, Yannis Varufakis, durante su visita a Londres. Este plan, según lo expuesto por el ministro griego, se basa también en un permanente superávit presupuestario y en la lucha contra la evasión fiscal.

Varufakis dijo al Financial Times que el Gobierno griego no va a pedir una quita de la deuda del país, que asciende a 315.000 millones de euros, sino que va a proponer una fórmula para reducirla, a través de dos tipos de nuevos bonos. El primer tipo sería un bono indexado al crecimiento económico nominal, que reemplazaría a los préstamos de rescate europeos; y el segundo tipo sería un denominado "bono perpetuo", que reemplazaría a los bonos griegos en manos del Banco Central Europeo (BCE), informa Efe.

A cambio de esa reestructuración, Syriza estaría dispuesto a alcanzar un superávit primario presupuestario -sin contar el pago de los intereses de la deuda- del 1 ó del 1,5 por ciento del PIB, incluso si eso supone que su gobierno no pueda completar las promesas de gasto realizadas durante la campaña electoral.

"Lo que le decimos a nuestros socios es que queremos combinar un superávit presupuestario primario y nuestra agenda de reformas", dijo el ministro Vanufakis. "Ayúdennos a reformar nuestro país, pero con espacio fiscal para hacerlo", dijo Varufakis. "De lo contrario continuaremos ahogando a los griegos y construiremos una Grecia deformada, más que una Grecia reformada".

Estas palabras han sido muy bien acogidas por los mercados. La Bolsa griega reaccionó con fuertes subidas este martes, impulsando al resto de índices europeos.

"Eufemismos" para suavizar la realidad

Sin embargo, en el fondo, poco o nada ha cambiado en la postura de Atenas, más allá de los términos usados. En primer lugar, el canje de los préstamos del rescate a cambio de deuda ligada a determinados objetivos de crecimiento no es una idea nueva, ya que está incluida en el programa electoral de Syriza.

Pero es que, además, el propio Gobierno griego admite que se trata, simplemente, de un truco para no llamar a las cosas por su nombre. Según admitió Varufakis, su propuesta de bonos evitaría términos como el "recorte de deuda" (quita), inaceptable políticamente en Alemania y otros países y que sería visto como una "pérdida" por los prestamistas. Desde este punto de vista, los canjes propuestos serían "una inteligente ingeniería financiera" para evitar el término quita, según el ministro.

De hecho, y dado que este anuncio ha generado ciertas críticas en Grecia, Varufakis aclaraba esta cuestión de forma mucho más explícita hace escasas horas a través de Twitter.

Atenas mantiene su "promesa" de reestructurar la deuda hasta reducirla a un nivel "sostenible", "incluso si reemplazamos quita con eufemismos". Es decir, no hay cambios ni vuelta atrás. Tanto es así que el portavoz del Gobierno griego, Gavriil Sakelaridis, insistió este martes en que no se ha cambiado de opinión en cuanto a la necesidad de una quita de la deuda y afirmó que existen muchas fórmulas "técnicas" para aplicar esa reducción.

"No estamos dando tumbos. Quizás estén enfadados ustedes porque precisamente no estamos dando tumbos", afirmó, en alusión a que algunos medios han interpretado las declaraciones de Varufakis como un cambio de rumbo. La deuda pública griega es insostenible y, por tanto, requiere una quita, sentenció. Sin embargo, el portavoz precisó que esa cancelación de la deuda se puede hacer de muchas maneras técnicas y uno de ellas fue la descrita el lunes por Varufakis en una reunión con inversores británicos.

"Existen también otras maneras", añadió, para destacar que lo que le interesa al Gobierno en este momento es que "la deuda se convierta en sostenible, que la sociedad griega tenga un respiro y que se pueda fortalecer el crecimiento real de la economía". El propio Varufakis había señalado poco antes que "si es necesario utilizar eufemismos y herramientas de ingeniería financiera para sacar a la Grecia de la colonia de esclavos de la deuda se hará".

Una fórmula fracasada

La idea básica del canje que plantea Syriza es lograr una moratoria del pago de la deuda, con intereses nulos y un plazo de devolución que se prolongaría durante unas cuatro décadas, hasta que el ratio de la deuda respectiva haya bajado al 20% del PIB. El BCE canjearía el servicio de la deuda (los intereses) por bonos cupón cero, de modo que que no se abonarían intereses hasta su devolución.

La aplicación de este tipo de canjes, por mucho que se use uno u otro término, es calificada como un "evento de crédito" por las agencias de calificación, y los inversores coinciden en que este tipo de bonos -emitidos, entre otros estados, por Argentina- nunca han funcionado ni funcionarán. Se trata, simplemente, de un impago (default) soberano "edulcorado".

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