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El descenso a los infiernos del Grupo Prisa

El hundimiento del Grupo Prisa en Bolsa demuestra que no se pueden hacer buenos negocios con malos gestores al frente.

El hundimiento del Grupo Prisa en Bolsa demuestra que no se pueden hacer buenos negocios con malos gestores al frente.

El pasado jueves leíamos que el Tribunal Supremo ha declarado nulos los contratos de 2006, por los cuales Prisa reclamaba más de 320 millones de euros a Mediapro en la llamada guerra del fútbol. El fallo del Supremo supone un nuevo varapalo para dicho grupo de comunicación. La sentencia ha tardado siete largos años en llegar y la situación de Prisa es radicalmente distinta a la de entonces.

Sin ir más lejos, tras la venta de Sogecable y Digital Plus a Telefónica, se encontró con un desequilibrio patrimonial cercano a 600 millones de euros y estuvo al borde de la quiebra. En el ojo del huracán, se encuentra Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Prisa, que es al que muchos apuntan como máximo responsable de este triste desenlace empresarial. Pero antes de analizar cómo se ha llegado a esta situación, repasemos la batalla judicial a la que se ha puesto fin esta semana.

¿Qué es la 'guerra del fútbol'?

El Grupo Prisa ha vuelto a copar titulares a raíz de la ya famosa guerra del fútbol, que enfrentaba desde hacía años a esta compañía con Mediapro. En agosto de 2007, Prisa acusó a Mediapro de incumplimiento contractual y dejó de ofrecerle la señal de los partidos de fútbol para sus clientes. Si bien es cierto que en una primera sentencia el Juzgado número 36 de Madrid falló a favor de Prisa, condenando a Mediapro al pago de más de 100 millones de euros, las resoluciones judiciales posteriores han sido negativas favorables a Mediapro.

Toda esta situación provocó el concurso de acreedores de Mediapro en junio de 2010. Prisa ha perdido esta semana esta batalla en los tribunales y ha perdido la posibilidad de cobrar los cerca de 320 millones de euros que reclamaba.

La familia Polanco pierde el control de Prisa

Si cuando se inició la famosa guerra del fútbol, en 2006, la familia Polanco controlaba cerca del 70% del emporio de comunicación, hoy esa cifra es menor a un 10%. Todo un cambio, teniendo en cuenta que se trataba de una compañía familiar fundada en 1972 por Jesús de Polanco, fallecido en 2007.

En los últimos seis años, la delicada situación financiera del grupo ha provocado que la participación de los Polanco en la sociedad haya ido cayendo, al tiempo que entraban a formar parte del accionariado distintas entidades financieras acreedoras como HSBC, La Caixa y Banco Santander, o empresas como Telefónica y el fondo Liberty.

En ese proceso de despolanquización del Grupo, hasta el mismo cargo de presidente que ejercía Ignacio Polanco ha sido cedido a Juan Luis Cebrián. La culpa de este ocaso la tienen ni más ni menos que 4.850 millones de euros de deuda. Pero, ¿cómo llegó Grupo Prisa a deber una cifra tan cuantiosa de dinero?

OPA a Sogecable, el principio del fin

A finales de 2007, con la burbuja de las subprime a punto de estallar en Estados Unidos y la prensa tradicional empezando a sufrir la irrupción de internet, se decidió que Prisa lanzara una OPA sobre el 100% del capital de Sogecable, cuando la acción cotizaba en máximos históricos.

Esta decisión catapultó la deuda del grupo por encima de los 5.000 millones de euros, poniendo en peligro (como luego ha terminado pasando) de manera completamente innecesaria la sostenibilidad de la compañía. Los 28 euros por acción que, finalmente, ofreció Prisa por Sogecable suponía un PER de 62 veces los beneficios de 2007. Una auténtica barbaridad, teniendo en cuenta que el PER histórico de la Bolsa española ronda los 14 veces beneficios.

La crisis propia del sector, junto con una carga financiera inmensa, hicieron que los problemas comenzaran ya en 2009. Los Polanco tuvieron que encontrar nuevos socios que inyectaran capital en el grupo a cambio de ir cediendo capital, perdiendo poco a poco el control de la compañía. Pero lo más sorprendente es que el culpable de toda esta situación no lleve el apellido Polanco.

Cebrián, cerebro de la operación

La pésima decisión estratégica de lanzar una OPA sobre Sogecable fue tomada por Juan Luis Cebrián, que en aquel entonces era el consejero delegado (CEO) del grupo, si bien es cierto que contó con el beneplácito de los Polanco. Curiosamente, en 2008, Cebrián afirmaba lo siguiente en relación a la operación Sogecable:

Una vez terminado todo el proceso, Prisa será una compañía más sólida, con una estrategia y una organización mejor definidas, y unas estructuras financiera y comercial más adecuadas a sus proyectos de crecimiento en el corto y medio plazo.

El tiempo, sin embargo, se ha encargado de demostrar que la citada OPA fue una de las peores operaciones corporativas de la historia empresarial patria, digna de estudio en las escuelas de negocio sobre qué operaciones no hay que realizar. Y es que, en todo este periodo, las acciones de Grupo Prisa han perdido más de un 95% de su valor.

El que parecía iba a seguir siendo un emporio de comunicación durante décadas venideras, no ha aguantado ni siquiera diez años tras la muerte de su fundador. Como suele decir Warren Buffett, no se pueden hacer buenos negocios con malas personas. La familia Polanco nunca debió confiar ciegamente en Cebrián.

Como si sus nefastas decisiones estratégicas no hubieran sido suficientes para censurar su labor, se puede añadir a la lista de agravios los sueldos estratosféricos que ha recibido de Prisa mientras miles de periodistas eran despedidos de El País o el haber eliminado de todo cargo ejecutivo relevante a todos los miembros de la familia Polanco. Nunca debemos infravalorar el daño que puede hacer al accionista un mal asignador de capital.

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