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Rajoy dio la orden de no ceder ante Tsipras

Moncloa transmitió a Berlín o París que no cedería y se quejó del "trato de favor" a Grecia. Guindos reclama que se acepten las condiciones.

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Moncloa transmitió a Berlín o París que no cedería y se quejó del "trato de favor" a Grecia. Guindos reclama que se acepten las condiciones.
Rajoy, este miércoles, llegando al Congreso de los Diputados.

Mariano Rajoy percibe que se juega más que ningún otro gobernante en la cuestión griega. Si Bruselas desiste y Alexis Tsipras logra renegociar sus condiciones sin antes aceptar las reglas de juego, el Ejecutivo entiende que "con razón" los españoles podrían quejarse: "Los griegos incumplen y se les premia, nosotros cumplimos y los ajustes continúan", es el resumen del Gobierno, que también afirma con alerta que ese contexto beneficiaría a Podemos. Y de ahí que el presidente haya dado una orden concisa: no ceder "bajo ningún concepto" hasta que se acepte lo pactado.

Ante sus ministros, Rajoy avisó de que en esta cuestión había que ser firmes. Y por ello, en declaraciones públicas o en corrillos, los portavoces del Ejecutivo han repetido una y otra vez que las reglas de juego están para cumplirse con independencia de los mandatarios. Según el mantra utilizado, "solidarios con los griegos, exigentes con su Gobierno".

Una idea que la Moncloa también trasladó a sus principales socios europeos. Los contactos se multiplicaron, por ejemplo, las horas previas al decisivo Eurogrupo del lunes. Y, pese a ser un término maldito para otras negociaciones, el Ejecutivo habló de forma clara de una "línea roja" que no se podía atravesar. Así se transmitió a Berlín, París o Roma, según las fuentes consultadas.

Pilotando la estrategia gubernamental, además del propio Rajoy, el ministro de Economía. Fue Luis de Guindos quién el pasado viernes compareció al término del Consejo de Ministros para avisar a Grecia de que tenía que devolver lo prestado por España. En total, 26.000 millones de euros a través de préstamos bilaterales y del Fondo del Rescate. "Es el dinero de todos los españoles, lo que se gasta en un año en prestaciones por desempleo con un paro del 26%", advirtió a navegantes.

En Bruselas, Guindos lo ha repetido una y otra vez: "España no aceptará la quita". Y de ahí que en los círculos comunitarios se deslizara que, en esta cuestión, Rajoy ha ganado a Angela Merkel, la canciller alemán, en firmeza. "Rajoy, el gallego, quiere a Tsipras colgado del árbol más alto de Europa y a Siryza humillada", se leía en el Daily Telegraph en el transcurso del último Consejo Europeo. "Una mente maquiavélica diría que a España le vendría bien que a Grecia le saliera mal la jugada para calmar el auge de Podemos", se escuchó en las instituciones, informa Macarena Lora (Bruselas).

Incluso se quejó el Gobierno de "trato de favor" de la UE a Grecia. "A nosotros nos dieron cinco minutos y una palmadita en la espalda", en palabras de Guindos, que rememoró dentro y fuera de las reuniones cómo España cumplió las reglas y, solamente después, se abrió la negociación para flexibilizar el objetivo de déficit público.

Las fuentes consultadas también admiten que las relaciones bilaterales con Grecia quedan bastante dañadas. No hay visos de un encuentro entre Rajoy y Tsipras y cuando coincidieron en Bruselas ni tan siquiera se saludaron. "No va a en este presidente que se inquiete por muchas cosas", replicó Soraya Sáenz de Santamaría al primer ministro griego cuando éste dijo ver a Rajoy "nervioso" y "equivocado".

Para el Ejecutivo, lo que ha de hacer el país heleno es fijarse en la política económica española. Este viernes hay nueva reunión del Eurogrupo, y Guindos insiste en que Atenas ha de cumplir las condiciones establecidas antes de que lleguen los gestos. Desde Madrid, José Manuel García Margallo reclamó "fórmulas flexibles" para evitar "más penurias", aunque aceptando las reglas.

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