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José Ignacio Goirigolzarri: "Desear que a Bankia le vaya mal es desear que al contribuyente le vaya mal"

El presidente de la entidad recuerda que los dueños del banco son los españoles y asegura que su objetivo es "recuperar las ayudas" recibidas.

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El presidente de la entidad recuerda que los dueños del banco son los españoles y asegura que su objetivo es "recuperar las ayudas" recibidas.
José Ignacio Goirigolzarri, este sábado, durante la presentación de resultados de Bankia. | EFE

Los últimos días no han sido sencillos para José Ignacio Goirigolzarri. La polémica por el reparto de las cargas en las reclamaciones judiciales ha provocado que la presentación de las cuentas de la entidad se haya retrasado hasta este mismo sábado, la fecha límite que la normativa impone a las cotizadas para publicar sus resultados.

El Ministerio de Economía (accionista del 100% de BFA a través del Frob) y el equipo directivo de la entidad han estado negociando hasta última hora cómo se repartirían los costes de las provisiones para hacer frente a posibles sentencias contrarias en el juicio sobre la salida a Bolsa de la entidad. Hay que recordar que BFA posee el 62% de Bankia, por lo que el peso que el Estado tiene que asumir varía en función de este reparto. Finalmente, el acuerdo al que se ha llegado es que de los 780 millones en provisiones, Bankia se queda con 312 y BFA con los 468 millones restantes.

Tras tantos días de comentarios y noticias, Goirigolzarri ha querido defender su gestión al frente de la entidad. De hecho, ha realizado todo un alegato, no sólo en lo que tiene que ver con esta última polémica de los costes judiciales, sino de lo realizado en Bankia en los últimos tres años, desde que se hizo cargo de la excaja nacionalizada.

El ejecutivo vasco ha esperado a terminar con el anuncio de las cuentas, en lo que ha sido una presentación de resultado más o menos convencional. En ese momento, el presidente del banco se ha levantado y ha explicado cuál es, en su opinión, la situación actual de la entidad. Goiri ha reivindicado su actuación personal y la de su equipo en una encendida defensa que ha mantenido en todas las preguntas que le ha hecho la prensa. Su discurso ha girado en torno a cinco grandes argumentos:

  • Los "líos" que salpican a la entidad son "hechos del pasado", anteriores a la llega de este equipo directivo.
  • El "objetivo" de la dirección actual es "crear valor para el accionista". Y este accionista no es un cualquiera. Los dueños de la entidad son los contribuyentes españoles a través del Frob. Por lo tanto, cuanto mejor le vaya a Bankia mejor les irá a ellos y más se podrá recuperar de las ayudas públicas.
  • Ha habido un cambio radical en el Gobierno corporativo que, desde 2012, asegura que se caracteriza por una "estricta transparencia y responsabilidad". Como ejemplo, ha puesto la decisión personal de los tres principales ejecutivos de la entidad (él mismo, José Sevilla y Antonio Ortega) de renunciar a su retribución variable para este año, que ascendía a 125.000 euros por cabeza.
  • En el juicio, la directiva mantendrá la "defensa de los intereses de los actuales accionistas y propietarios". Es decir, se seguirá oponiendo a la tesis de la acusación de que las cuentas de la salida a Bolsa estaban maquilladas y hubo fraude. Además, en este punto ha asegurado que los intereses de BFA y de Bankia están perfectamente alineados y que cuanto mejor le vaya a la filial mejor le irá a la matriz.
  • Los resultados de Bankia son muy positivos y se mantienen en la línea prevista en el plan de negocio 2012-2015. Tanto en términos de solvencia como de eficiencia, la situación ha dado un cambio absoluto respecto a 2012, gracias a la gestión del nuevo equipo directivo. Y la mejor prueba es la aprobación de reparto de dividendos por primera vez desde su nacionalización. De los 202 millones que pagará, unos 126 irán a las arcas de BFA (el Estado). En su opinión, esta mejora en el negocio de la entidad permitirá devolver buena parte de las ayudas recibidas y subir el valor de la acción, con los consecuentes beneficios para el principal propietario (los contribuyentes españoles).

Sus palabras

Las siguientes han sido las declaraciones más llamativas de Goirigolzarri:

El peso del pasado: "Han pasado casi tres años desde que en mayo de 2012 presentamos el plan capitalización. Somos un banco diferente. Fuimos un banco nacionalizado que tuvo que ajustarse a un duro plan. Y nuestra imagen actual se ve salpicada por hechos del pasado, que influyen en los momentos actuales. [Pero hay que recordar que] de nuestros resultados depende la posibilidad de devolver las ayudas a los contribuyentes".

Transparencia: "En mayo de 2012 cambiamos los consejos. Llamamos a personas de reconocido prestigio, con unos currículums excelentes. Entonces tomamos la decisión de modificar los consejos de las filiales y subsidiarias. Procedimos a la reducción de 800 consejeros [que generó] un ahorro de 7 millones al año en dietas. [En lo que hace referencia a las operaciones bancarias, se ha seguido] una estricta transparencia y responsabilidad, siguiendo un procedimiento muy riguroso. Hemos realizado muchos análisis de operaciones que no respondían a esa ortodoxia bancaria. Y las hemos puesto en conocimiento de los supervisores. Hablamos de más de una treintena de operaciones informadas al juez. Fuimos conscientes de los efectos que esta actuación tendría en términos de imagen, pero no dudamos del camino a seguir".

En defensa de su gestión: "La obsesión en la gestión ha sido hacer que Bankia sea más rentable. Así valdrá más y podrá devolver las ayudas a los contribuyentes. Sólo aquellas personas que tienen intereses no alineados con los contribuyentes [desean lo contrario]. Desear que a Bankia le vaya mal es desear que a los contribuyentes les vaya mal. El grupo BFA recibió unos fondos de 18.000 millones de euros, de los que 10.700 millones fueron a Bankia. Esta cantidad de dinero era la cantidad necesaria para salvaguardar a los depositantes. Entonces dijimos que era solvente y que el objetivo era hacerla rentable. Con la mera inyección de capital no se aseguraba el futuro del banco. No pocas entidades han recibido ayudas y no son rentables. Las ayudas eran necesarias, pero no suficientes. Nuestro plan estratégico necesitaba cambios radicales: mejora en la eficiencia, esfuerzo en las desinversiones, cambio en la posición de mercado... Mucha gente dudaba de que pudiéramos cumplir con aquellos objetivos. Hoy podemos decir que hemos cumplido con un año de anticipación".

El objetivo: "Éste es un banco sólido, rentable y con buenas perspectivas de futuro. Nuestro objetivo sigue siendo crear valor para nuestros accionistas. Lo que permitirá la posibilidad de devolver las ayudas públicas. Y siempre hemos hablado de las ayudas del grupo BFA-Bankia [casi 23.000 millones]. Las ayudas del grupo Bankia [10.700 millones] ya podrían devolverse. Los intereses de Bankia y BFA están perfectamente alineados".

Las ayudas públicas: "BFA tiene tres grandes activos: una cartera de deuda pública con plusvalías latentes de 2.000 millones; los créditos, que están provisionados al 100%; y el 62% de Bankia, que es la parte que tiene mayor posibilidad de crecimiento. La devolución de las ayudas está totalmente ligada a la creación de valor [en Bankia]. Contraponer los intereses de los contribuyentes y los de Bankia es falaz. Hoy Bankia cotiza a 1,289 euros. Vale 15.000 millones. Cada diez céntimos de incremento significan 714 millones más para los contribuyentes. Ayer eliminamos incertidumbre y la acción subió un 5%, por lo que la participación de BFA subió más de 400 millones. Y a pesar de este cargo extraordinario, Bankia ha podido repartir dividendos".

El reparto de costes: "La contingencia responde a un análisis riguroso y conservador que ha tenido el contraste de un experto independiente. Es verdad que Bankia fue quien hizo la OPS, pero también es verdad que se hizo aquella salida a Bolsa para que BFA cumpliera los requisitos de capital. Creo que el acuerdo es una solución equilibrada y positiva para ambas partes. Los dos bancos, con criterio de prudencia, han decidido provisionar estas cantidades en el año 2014".

La actuación en los tribunales: "La contingencia está destinada a cubrir riesgos de demandas. Pero quiero dejar claro que vamos a defender en los tribunales los derechos de los accionistas y los contribuyentes. No veo contradicción en nuestra posición [por defender que las cuentas de 2010 no estaban maquilladas y la quiebra posterior de la entidad]. Una cuestión es la situación en 2010 y otra en 2012. En medio pasan muchas cosas y hay una evolución económica. [Sobre su posible imputación]: No contemplo esa posibilidad".

¿Tensión con el FROB?: "El reparto de contingencias es complejo. Hay considerandos económicos y jurídicos. A lo largo de estas semanas, había distintas sensibilidades. Cada uno ve el problema desde distintas perspectivas. Eso es lógico. Pero lo que he sentido es que he trabajado cómodamente con las instituciones. La solución es equilibrada. Los dos consejos están satisfechos. Todas las instituciones están satisfechas. He vivido la discusión como otras veces a lo largo de mi vida profesional. Me han parecido discusiones leales y legítimas. No es un tema sencillo. No he percibido tensión y enfrentamiento, sino confrontación de opiniones".

Los 'bonus' (este año se ha aprobado su pago al 50% para la plantilla): "Cuando hablamos de retribuciones variables hablamos de una práctica normal en todas las compañías, especialmente en redes de distribución. La gente que lo hace mejor tiene un incentivo. Es un arma de gestión muy importante. En nuestro caso, estamos hablando de que la retribución variable media es de 2.200 euros. Desde esa perspectiva, en el ERE se contemplaba que si se superaba un beneficio había derecho al 50% de la retribución variable. El Consejo analizó este tema y se llegó a la conclusión de que no se debía ver afectado el variable por este one-off [la provisión por el juicio que ha reducido el beneficio por debajo del límite previsto en el ERE]. Para el colectivo identificado [más de 70 personas de alta dirección] tenemos que pedir permiso al BCE. Para el resto de trabajadores no hay que pedir permiso. En ese debate en el Consejo, José Sevilla, Antonio Ortega y yo mismo renunciamos a nuestra retribución variable. La renuncia asciende a 125.000 euros por cabeza".

Privatización: "Nunca he hablado de privatización en 2016. Hay un plazo teórico de cinco años desde que se nacionaliza. Estaríamos hablando de 2017. Pero me gusta diferenciar entre gestor y propietario [que es el Ministerio de Economía, el que debe decidir sobre el calendario]".

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