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Una parte de Syriza exige a Tsipras "romper con los acreedores"

El primer ministro heleno se enfrenta a una crisis interna debido a la profunda división que existe en su partido respecto al rescate y el euro.

El primer ministro heleno se enfrenta a una crisis interna debido a la profunda división que existe en su partido respecto al rescate y el euro.

Desde que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, acordara el pasado febrero extender el actual plan de rescate otros cuatro meses, se ha enfrentado a un complejo y peligroso equilibrio entre cumplir las exigencias de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y aplicar su programa electoral. Por un lado, si no alcanza un acuerdo con los acreedores internacionales, Grecia se juega la quiebra, el corralito bancario y, en última instancia, la salida del euro. Pero, si cede, se enfrenta a una rebelión interna que, llegado el caso, podría costarle el cargo.

El agotamiento del plazo de negociación y la cercanía de un posible acuerdo con la troika han vuelto a acentuar la división interna que existe en Syriza respecto al rescate del país y sus condiciones. Cinco destacados miembros de la coalición de izquierda radical, pertenecientes a la cúpula del partido, han celebrado un acto este martes bajo el lema El momento de la verdad para Syriza: "Romper ya con los acreedores". Su mensaje es claro: "La única salida es optar por la ruptura con los acreedores".

Los organizadores, ubicados en el ala más extrema del partido en el Gobierno, son Antonis Davellos, John Millios, Sofi Papadogianni, Panos Lambrou y George Sapounas. Entre los que solicitan la ruptura están tres de los once miembros de la dirección de Syriza y dos de su comité central, formado por unas cien personas.

Según reza la convocatoria, "tenemos que elegir entre firmar el memorando de austeridad que se avecina y romper con los prestamistas [...] La única salida es optar por la ruptura con los prestamistas. Con una suspensión de pagos [de la deuda], medidas para restringir la "libre" fuga de capitales, el control gubernamental sobre los bancos, impuestos sobre el capital y los ricos para financiar medidas en favor de la gente, el apoyo de estas políticas por todos los medios posibles, y la posible ruptura de la Unión Monetaria".

Algunos políticos han pedido al Ejecutivo que se mantenga firme a la hora de defender las líneas rojas en la negociación, es decir su oposición al recorte de salarios y pensiones y a la eliminación de los convenios colectivos. La división interna ha llevado al viceprimer ministro griego, Yanis Dragasakis, a llamar a la unidad del partido para fortalecer al gobierno en las conversaciones y conseguir que avancen.

Por otro lado, Syriza envió este martes una carta a los partidos de izquierda, sindicatos y movimientos sociales progresistas de Europa para pedir su apoyo "en el intento del gobierno de negociar con dureza". El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, ha afirmado que ve posible lograr un acuerdo con los acreedores en el plazo de una semana, si bien reconoció que todavía se mantienen los temas espinosos en la negociación en cuanto a las pensiones, la legislación laboral y la financiación.

En medio de las tensiones dentro del partido gubernamental, Grecia deberá hacer frente el 5 de junio a un nuevo al pago de sus obligaciones financieras sin por el momento haber conseguido desbloquear la financiación en las conversaciones con los socios.

Uno de los portavoces parlamentarios de Syriza, Nikos Filis, aseguró este martes que Grecia no dispone de recursos para pagar al FMI los 305 millones de euros correspondientes al tramo del préstamo que vence el próximo mes, informa Efe.

"El 5 de junio es el momento de la verdad, este dinero no existe. No tenemos dinero para devolverlo", dijo Filis en una entrevista con la emisora Alfa. El portavoz señaló, en cambio, que el pago de salarios y pensiones está garantizado.

Tsipras ha convocado para el miércoles una reunión de la cúpula de su partido, con vistas a informarle sobre el estado de las negociaciones, una día antes de que en Riga se celebre el Consejo Europeo, en el que el problema de Grecia, si bien no oficialmente en la agenda, estará sin duda sobre la mesa de los debates.

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