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Luis Garicano: "El Estado tiene que hacer muchas menos cosas, pero mejor"

El número dos de Ciudadanos defiende su modelo danés: "Con competencia, transparencia y claridad de reglas, funcionaremos igual de bien que otros".

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Luis Garicano, esta semana, en Madrid. | David Alonso Rincón

Hace seis o siete años, Luis Garicano era catedrático de Economía de la London School of Economics, con prestigio dentro de la profesión pero relativamente desconocido para el público español. La crisis daba entonces sus primeros pasos y ni los economistas eran estrellas mediáticas ni la información que aparecía en las páginas salmón iba mucho más allá de las fusiones empresariales, los acuerdos sindicatos-patronal y los datos periódicos sobre PIB o paro.

Ahora es el número dos del partido político de moda y se habla de él como seguro vicepresidente económico si Albert Rivera consigue llegar a La Moncloa, una perspectiva que ya no parece del todo imposible. Sus propuestas, esos seis programas económicos que ha prometido presentar antes del verano, se escudriñan con atención por los medios. Ningún otro partido ha conseguido centrar tanto el debate en medidas concretas como Ciudadanos.

Contrato único, el Sillicon Valley europeo, terminar con la inversión en AVE, subir IRPF, cambiar el IVA, armonizar el Impuesto de Sucesiones,… Hay que reconocerle a Garicano que está abriendo muchos de los melones de los que hablaba en sus colaboraciones con El País, El Mundo o Nada es Gratis (el blog de Fedea) y en sus apariciones en televisiones y radios. El vallisoletano consiguió, como otros de sus colegas, una relevancia pública impensable hace unos años para un economista. Eso sí, por ahora, él ha sido el único que ha dado el paso del regeneracionismo de salón y columna de opinión a la arena pública. No le está siendo sencillo. Quizás no se esperaba los palos que se está llevando. O las críticas de los medios que le pedían su opinión cuando era sólo un "experto".

Esta semana, Libre Mercado habló con Garicano en Madrid. Quedan apenas unas horas para unas elecciones municipales y autonómicas de resultado impredecible. El lunes, Ciudadanos tendrá que empezar a definirse y, probablemente, a asumir el poder real, el que se toca. Su programa pasará del terreno teórico al práctico. Para un economista y profesor debería ser un reto apasionante… ¿o aterrador?

- Buenos días. Luis Garicano, profesor en la London School of Economics, economista de prestigio, decide dar el salto a la política. ¿Por qué? ¿Y por qué con Ciudadanos?

- Creo que tengo una conexión intelectual muy fuerte Albert Rivera. Nos entendemos muy bien y pensamos de una forma muy similar sobre todos los asuntos. Compartimos la convicción de que España necesita un cambio muy

profundo y creemos que Ciudadanos es la fuerza más capacitada para hacer este cambio.

- Muchos simpatizantes de Ciudadanos o Podemos pueden estar pensando en votarles en parte porque les gusta su programa, pero también para 'echar a los otros'. Luis Garicano, cuando decidió unirse a Ciudadanos, ¿lo hizo porque le gustaba mucho la propuesta o porque era la alternativa menos mala dentro de lo que hay?

- Albert Rivera es un líder excepcional y con el que tengo mucha sintonía. Hay un reconocimiento de que el país necesita un cambio y las instituciones tienen unos problemas muy graves. Mucha gente que se estaba yendo con Podemos se estaba yendo por la única razón de que era la forma de darle la patada en el trasero a muchas cosas. Ciudadanos ofrece el cambio sensato, es decir, hacer los cambios necesarios pero sin tirar todas las cosas buenas que tenemos al cubo de la basura. Esa filosofía, que es la filosofía de Albert, la comparto al 100%.

Luis Garicano. | D.A.

- Una vez que usted se suma a Ciudadanos le dan el mando en la parte económica. En su programa pueden encontrarse expresiones que no se encuentran en otros programas. Reivindica usted el capitalismo, habla de ayudar a crecer las empresas, dice que no es justo aplicar impuestos confiscatorios a las personas que se han ganado con su esfuerzo su riqueza, habla de merito y esfuerzo, de premiar al que se lo merece,… Pero luego uno oye hablar a los candidatos de Ciudadanos en las diferentes regiones y siente que no están en esa línea. ¿Quién manda en todos esos candidatos? ¿Cuál es la línea real de Ciudadanos en economía?

- Creemos en la diversidad y en que la gente dé su opinión. Creemos en la democracia interna. Pero hay un mensaje común que tiene los dos elementos: por un lado, libertad económica; y por otro lado, el papel del Estado como árbitro que debe hacer que el mercado funcione y las reglas se respeten y que también ofrezca una red de seguridad. Luego, cada candidato puede poner más énfasis en una u otra mitad, pero creo que todo el mundo comparte la idea de la meritocracia y de la libertad económica. Son ideas fuerza de todo el partido.

- Para acabar la parte política, antes de entrar en las medidas económicas concretas ¿Luis Garicano se plantea un futuro como ministro? ¿Y cómo número dos de Albert Rivera en la oposición?

- Si te soy sincero, no hemos discutido todo eso. Me planteo tratar de diagnosticar

los problemas de España y tratar de dar soluciones. Y a la hora de implementar estas soluciones, estoy dispuesto a ayudar en lo que haga falta. En particular, si realmente hay un gobierno con voluntad reformista y me toca hacer ese trabajo, lo aceptaré. Eso forma parte de mi compromiso al bajar a la arena política.

- Pero según las encuestas es casi imposible una mayoría absoluta. ¿Se imagina en un Gobierno de coalición? ¿En cuál se encontraría más cómodo?

- Albert ha dicho con mucha claridad que nuestro papel va a ser mucho más el de hacer acuerdos puntuales y asegurar la gobernabilidad, pero desde fuera.

- Entremos en las propuestas concretas que han ido presentando. El primer capítulo que pusieron sobre la mesa fue el referido al mercado laboral. Plantearon un modelo con contrato único y una especie de mochila austriaca. Pero lo que estamos viendo en las últimas semanas es que los tribunales están tirando la reforma laboral que el Gobierno aprobó en 2012. ¿De verdad cree usted que una reforma que implantase un contrato único resistiría a los jueces de lo social?

- Tengo la impresión de que las cosas que se han legislado con claridad, los jueces las han respetado. Las dos cosas que le están tirando a la ministra Báñez (ultraactividad y despido colectivo) fueron dos temas en los que el Gobierno fue muy ambiguo. Creo que si uno legisla con claridad, los jueces no van contra lo que dice la ley. Pero si uno deja cualquier puerta abierta, entonces ellos aplican su margen de interpretación para generar esa sensación de inseguridad jurídica en la que vivimos constantemente. Hay que entender la realidad judicial en la que estamos, con unos jueces muy activistas. Pero creo que los jueces aplicarán la legislación si ésta es clara. Para nosotros, cualquier cambio en el marco legislativo debe tener a la seguridad jurídica como una prioridad absoluta, para que todo el mundo entienda cómo funciona este nuevo marco de relaciones laborales.

- Segundo punto delicado en el mercado laboral: el subsidio de desempleo. En la propuesta de Ciudadanos no hay nada sobre este tema.

- No hemos planteado ningún cambio en el subsidio de desempleo. Nuestro diagnóstico aquí es que el cambio tecnológico y la sensación de precariedad del mercado laboral te lleva a una situación en la que hay muchas personas con unos ingresos reducidos y una precariedad muy alta. Nuestro complemento salarial tiene dos elementos: generar una situación de mayor equidad y hacer que el trabajo merezca la pena, que haya una diferencia mayor entre lo que se gana por trabajar y por no trabajar. Es importante que la gente vea que tiene un salario digno a cambio de un trabajo digno. Ése es nuestro gran cambio en el área de protección social. Ha funcionado muy bien allí donde se ha introducido: fue la propuesta estrella del Gobierno sueco que ganó las elecciones en 2007, ha funcionado bien en EEUU y en Reino Unido,… y creemos que podría funcionar muy bien en España.

- Entonces entiendo que Ciudadanos no plantea cambios en el subsidio y se centra en hacer más atractivo el empleo y cambiar los incentivos de los desempleados.

- Sí.

- Segunda parte de su programa, la dedicada a empresas, I+D+i, emprendimiento, nuevo modelo productivo… Hablan ustedes de crear una red de institutos tecnológicos y de impulsar la innovación. No suena tan diferente a lo que dicen otros partidos y hasta ahora esto se ha traducido en subvenciones, ayudas sin un criterio muy claro y dirigismo del sector público. ¿Cuál es la diferencia en lo que propone Ciudadanos?

- Primero, muy importante: no estamos eligiendo campeones. No elegimos eólica, ni solares, ni ningún otro sector. Cualquier partido te va a decir, "éste es el futuro". Nosotros no. Estamos dejando que el mercado elija. No damos subsidios a las empresas. Creamos institutos que pensamos que van a funcionar de manera muy

diferente porque van a tener unos incentivos muy diferentes. Van a recibir sus ingresos y su financiación en función de su capacidad para resolver los problemas concretos de las empresas y de patentar y sacar fruto a la tecnología. La idea es que cuando una empresa española (una empresa pequeña o mediana, que quizás no tenga medios suficientes para dedicar a un laboratorio de investigación) tenga una necesidad, pueda recurrir a uno de estos institutos. La idea es que estos institutos tengan los incentivos y las ganas de resolver estos problemas concretos. Esto lo hace muy diferente a elegir campeones o dar subsidios porque sí.

- Ustedes unieron esta nueva inversión en I+D+i a la paralización de las obras del AVE. ¿Tan malo es el AVE? Y en segundo lugar, a cambio de los mil millones que dicen que se van a ahorrar, ¿valía la pena el lío en el que se ha metido? Porque desde hace semanas todos sus rivales les atacan exactamente por esto.

- Son dos preguntas. A lo primero, ¿tan malo es el AVE? La respuesta es no, el Ave es maravilloso. A mí me encanta coger el AVE. Pero hay que distinguir entre si una cosa te gusta o no te gusta y si te la puedes permitir. Nuestro argumento general, más allá del AVE, es que la forma en la que se ha hecho el gasto en infraestructuras en España es errónea, sin ningún cálculo coste-beneficio. Y ése es un argumento muy importante, más allá de la cuestión de AVE sí - AVE no, porque hablamos de cómo se gasta el dinero y cómo se cuida el dinero de los ciudadanos.

La segunda pregunta es de oportunidad política, sobre si merece la pena meterse en un lío por un tema tan concreto. Pues mira, yo creo que los ciudadanos nos están escuchando. Y el Gobierno también. El Tribunal de Cuentas ha dicho que tenemos razón. La ministra Pastor ha declarado que es un despilfarro y que va a introducir un análisis de coste beneficio en todas las infraestructuras. Así que el Gobierno, después de haber dicho el presidente que eran ocurrencias, lo cierto es que nos está escuchando. El país está abierto y listo para que se trate a la gente como adultos. La gente está dispuesta a que las digas 'Estas ciudades de la cultura, aeropuertos o trenes a ninguna parte son un despilfarro'. Pero es que además parte de nuestro mensaje es precisamente ése, es decir ‘Nosotros no te vamos a poner un IVA, un AVE que no te hayamos contado. Nosotros te vamos a explicar de dónde sale el dinero’.

- Bien, vamos a la parte de impuestos. Empecemos por IRPF. Con el complemento salarial y la bajada de tipos me salen unas cuentas en las que tanto las rentas bajas (hasta 18.000-20.000 euros) como las medio-altas (a partir de unos 40.000 euros) salen ganando bastante. Pero las intermedias tampoco ganan tanto. Quizás sí paguen algo menos, pero no demasiado respecto a la situación actual.

- Creo que nuestra propuesta beneficia a todos. Es cierto que reconoce que el coste de la crisis lo han pagado fundamentalmente los salarios más bajos y es a ellos a los que más favorece. Pero estamos bajando todos los tipos marginales a todos los niveles. Claro, en términos absolutos las personas que más pagaban antes van a tener reducciones importantes, eso es inevitable. Pero beneficia a todos, incluidas las clases medias. Por otro lado, mejora mucho el impuesto en términos de equidad y en términos de eficiencia. También supone una mejora en lo que hace referencia a los incentivos al trabajo y al funcionamiento de la economía en general.

- Segundo impuesto, IVA. Con esta preocupación que muestra por aquellos que peor lo están pasando, ¿tiene sentido subir el IVA hiperreduccido del 4 al 7%? Esos tres puntos tampoco van a supone tanto en términos de recaudación y pueden hacer daño a mucha gente.

- Te diría tres cosas. Primero, hay muchos productos de primera necesidad que van a tener un IVA más bajo, como la electricidad o la gasolina. Segundo, el IVA no es una buena forma de distribuir la renta, porque todos pagamos el mismo IVA. Subsidiar la compra de pan para todos no es la mejor forma y puede generar

distorsiones. La redistribución tiene que hacerse a través de otros elementos del sistema. Y aquí viene mi tercer punto: hay que ver el sistema en su conjunto, no de forma aislada. La subida de tres puntos no se puede comparar con el elemento de redistribución del complemento salarial, que es mucho mayor y que beneficia mucho a las rentas bajas.

- Tercero, Impuesto de Sociedades. Se habla de una bajada de tipos, pero lo cierto es que también admiten que se va a recaudar más porque eliminan las deducciones y bonificaciones. Eso es una subida del impuesto, lo vistamos como lo vistamos.

- Sociedades es un impuesto un poco raro. En España se habla de la prima del IBEX. Comparas el tipo nominal y el real, lo que está legislado y lo que realmente se paga, y en las pymes se parecen mucho, pero en las empresas grandes hay unos tipos efectivos mucho menores que los tipos nominales. Nuestro sistema [el de Ciudadanos] recauda más porque elimina muchos de estos agujeros, para acercar lo que se paga a lo que realmente pone en la ley. Esto no supone que los que ahora cumplen vayan a pagar más, sino que los que ahora se benefician de estos agujeros son los que van a pagar algo más. Eliminar agujeros va a ser bueno en términos de eficiencia y la inmensa mayoría de las empresas van a pagar menos impuestos.

Luis Garicano. | D. A.

- Patrimonio: reconozco que en este impuesto no tengo muy claro qué pide Ciudadanos. Hay una referencia genérica, pero no hay una propuesta concreta.

- Es cierto, decimos que hay que tener a un impuesto con bases muy amplias y tipos muy bajos. Nos gustaría aspirar a un impuesto armonizado, con mínimos exentos altos y tipos bajos, pero es correcta su visión: no hemos hecho una propuesta concreta.

- Sucesiones y Donaciones. Le pregunto lo mismo que con el AVE, ¿merece la pena el lío en el que se han metido para una previsión de recaudación que sería muy baja? Yo he escuchado a políticos de comunidades autónomas que tienen un impuesto de sucesiones más alto que el que pide Ciudadanos, meterse con ustedes por subir este impuesto. Se han quedado con la etiqueta del partido que quiere recuperar este impuesto, cuando en realidad para la mayoría de los españoles su propuesta supondría una rebaja.

- Nuestra idea es armonizar y bajar el Impuesto de Sucesiones y converger a una situación con un impuesto muy bajo. La cantidad de gente que pagaría nuestro Impuesto de Sucesiones sería de decenas de miles en un país de 47 millones. Incluso, si uno coge el 10% más rico según la encuesta de finanzas familiares del Banco de España, la riqueza mediana neta es de 852.000 euros, ¡contando su casa! Por lo tanto, incluso la mayoría del 10% más rico no pagaría impuesto de sucesiones [recordemos que la propuesta de Cs es dejar exenta la vivienda habitual, la empresa familiar y un millón de euros por hijo].

Van a ser muy pocos los que van a tener que pagar, pero es cierto que incluso

mucha gente que nunca en la vida tendría que pagarlo está preocupada con el tema. La pregunta es ¿merecía la pena? Pues creo que sí por tres razones: es necesario este impuesto como mecanismo de cierre del sistema, hay que tener algún control de la riqueza cuando se transmite y, por último, hay que tener en cuenta que el reparto del coste de la crisis se ha centrado en las rentas más bajas. Hay que hacer una labor de pedagogía y nos parece que no es un sacrificio muy elevado para los grandes patrimonios. El impuesto de sucesiones existe en todo el mundo y en los niveles de riqueza muy altos creo que tiene una función importante.

- Por último, para terminar con los impuestos, la lucha contra el fraude. De esto hablan todos los partidos y dan unas cifras que son muy poco creíbles…

- Sí, pero se habrá fijado que no las he usado en la última parte [Garicano se refiere al epígrafe del programa sobre impuestos donde hace las cuentas de lo que ganaría y perdería la Hacienda Pública con la reforma fiscal de Ciudadanos]. Decimos, ‘creemos que podríamos sacar esto de la lucha contra el fraude’, pero no nos hacemos las cuentas de la lechera.

- Es cierto, pero sobre el fraude todos hablan mucho pero no son claros. Casi nunca se dice que los países con menos economía sumergida son los más ricos y los que tienen un sistema impositivo más sencillo y menos distorsionador. Es más, en España se asocia siempre fraude a grandes fortunas, cuando las cifras nos dicen que la mayor parte de la economía sumergida y el fraude están relacionados con las pequeñas irregularidades que nos rodean en nuestro día a día (el que paga una factura sin IVA, el que hace una chapucilla y no lo declara, el autónomo que se apunta ingresos diferentes a los reales, etc…)

- Primero, proponemos cosas diferentes a todos los partidos. Pedimos contratar más inspectores porque estamos por debajo de la media europea. También queremos reducir el sistema de módulos a las relaciones comerciales con cliente final, pero no en relaciones entre empresas. Pienso que buena parte del problema es que los partidos tradicionales no han tenido ganas de enfrentarse al fraude. Mi experiencia en EEUU, donde he vivido, es que allí hay gente de todo tipo de nacionalidades, que quizás en su país de origen no pagaban impuestos y en EEUU todo el mundo los paga. No me gustan mucho las explicaciones culturalistas. Si tienes una administración fiscal que funciona y que exige a la gente, la gente lo cumple.

Nuestro primer objetivo con el sistema fiscal es simplificarlo, reducir agujeros y complejidades. Queremos un sistema más transparente y sencillo, que elimine agujeros. Un sistema como el español lleva a que el más espabilado y más dinero tiene para abogados sea el que menos paga. Pero no hay duda de que el otro componente, las sanciones, también es necesario.

- Bien, ahora nos queda lo que todavía no está anunciado. La primera incógnita está en las pensiones. No hay nada sobre esta cuestión en lo presentado y tampoco encaja en los tres capítulos que aún no se han desvelado (educación, organismos reguladores y lucha contra la corrupción). ¿Va a haber alguna propuesta de Ciudadanos sobre pensiones? Sinceramente, la sensación que me queda es que no se quieren meter en ese jardín, porque es muy polémico, aunque saben que al final tendrán que acometer una reforma.

- Mi deseo es aumentar lo máximo posible la transparencia para asegurarnos de que los ciudadanos sepan cuánto cobrarán cuando se jubilen. Las últimas dos

reformas, especialmente la última, que introduce los factores automáticos de corrección, mejoran mucho la sostenibilidad del sistema. En ese sentido, el compromiso está más con incrementar la transparencia que en hacer un cambio radical del sistema que no queremos hacer.

- Claro, es cierto que los factores de corrección aseguran la sostenibilidad sobre el papel, pero a cambio de darle un tajo brutal a las pensiones a medio plazo. Quizás no en términos absolutos, pero sí en términos relativos si comparamos lo que cobraremos cuando nos jubilemos y nuestro último salario. ¿Le van a decir esto a los españoles?

- Lo que aseguran las reformas es que el sistema es sostenible.

- Sí, pero habrá que informar a la gente desde muy pronto de que su pensión será muy baja respecto a lo que tienen en la cabeza.

- Bueno, no van a ser más bajas que ahora. Lo que va a pasar es que la proporción pensión/último salario, que ahora es más elevada que en otros países, va a bajar. Lo importante es que la gente entienda cómo le va a afectar la reforma, para que se pueda preparar. Y creo que es un logro de nuestro sistema político que tanto el PSOE como el PP hayan sido capaces de hacer reformas en un tema tan complicado.

- Perfecto, siguiente cuestión: educación. ¿Qué puede adelantar de la propuesta que presentarán en unas semanas?

- Todavía no tenemos la propuesta cerrada, pero las líneas generales van por un pacto nacional en educación para tratar de no dar más bandazos e incorporar las ideas que funcionan en otros sirios. Queremos hacer dos cosas fundamentalmente: asegurarnos de que los contenidos se adecuan a las necesidades de la economía del conocimiento y asegurar que la gobernanza de los centros educativos y las universidades permite que los gestores y los que allí trabajan tengan los incentivos adecuados. Ahora hay profesores y departamentos buenísimos, pero también hay otros muy malos… y no hay ninguna rendición de cuentas.

- Eso está muy bien, pero en educación lo que está funcionando en otros países son modelos con mucha autonomía para los centros y profesores y con esquemas de incentivos y rendición de cuentas muy exigentes. Eso exigiría un enfrentamiento con los insiders (sindicatos, profesores…) ¿Ciudadanos va a abrir ese melón? ¿Se va a enfrentar a sindicatos? ¿Va a dar más autonomía a los centros a cambio de subir el nivel de exigencia?

- Por ahí vamos, efectivamente.

- La segunda pregunta sobre educación tiene que ver con las universidades. A mí me parece la partida de gasto más regresiva que nos podamos imaginar. Con los impuestos de todos se está pagando un servicio público que utilizan fundamentalmente las clases altas (las del pasado y las del futuro). ¿Qué va a hacer Ciudadanos?

- Déjame que haga una reflexión general. Sobre las universidades tenemos que explicar a los españoles que no están cumpliendo ni su misión investigadora ni su visión docente, salvo honrosas excepciones. Y aquí hay un elemento sorprendente,

que es la posición de los estudiantes. Los estudiantes han sido la parte más conservadora, incluso aunque el sistema no funciona y no les prepara para la economía del conocimiento, ellos lo defienden a muerte y no están dispuestos a ningún cambio. Tenemos que desarrollar una labor pedagógica para conseguir que los estudiantes quieran el cambio.

- Y sobre financiación, ¿se plantean un modelo de créditos? ¿un impuesto a los universitarios para que paguen su carrera cuando encuentren trabajo? ¿subir las tasas?

- No, no vamos a ir en esa dirección.

- Nos quedan las propuestas sobre justicia, corrupción y organismos reguladores. Aquí todos los partidos dicen cosas parecidas, pero al final no se notan los cambios.

- Uno de los problemas de la corrupción es que es un crimen sin víctima. El corruptor (la empresa que paga) y el corrupto (el político) no tienen incentivos a romper esa cadena. En un robo, hay un perjudicado, que irá a la policía a denunciarlo inmediatamente; en la corrupción, el perjudicado, que es el contribuyente, puede no enterarse, está muy lejos. Lo que tenemos que pensar es en cómo romper ese nudo. Una de nuestras ideas es incentivar y proteger a las personas que estén dispuestos a denunciarlo. Tenemos historias muy tristes de interventores o concejales que han denunciado y acaban mal. Tenemos que acercarnos al modelo americano, donde se protege mucho al que asume el riesgo y lo cuenta.

- Sí, pero el problema de la corrupción en España también tiene mucho que ver con la enorme capacidad discrecional y arbitraria de las administraciones. ¿Van a hacer algo al respecto?

- El Estado en España tiene un protagonismo en toda la economía enorme. Eso muestra un poder de la política que es excesivo. Creemos que el Estado tiene que hacer muchas menos cosas, pero mejor. Y estar sujeto a reglas mucho más claras. Por ejemplo, un tema muy concreto: vamos a proponer que los interventores y auditores nunca puedan ser de libre designación. Ahora mismo, a los políticos les controlan personas a las que ellos mismos han nombrado.

- Una última pregunta sobre el programa. Todos han prometido sacar las manos de los organismos reguladores y ninguno lo ha cumplido. Por ejemplo, este gobierno prometió despolitizar la justicia y no ha hecho nada.

- Entiendo que los ciudadanos no se crean nada. Pero no hay ninguna reforma más importante que asegurar la independencia de la justicia, de la Agencia Tributaria y de todos los organismos reguladores y de control. Es verdad que los gobiernos, y el último ha sido quizás el peor, lo han colonizado todo, desde TVE hasta los últimos organismos. Yo no soy político, no tenemos intereses políticos ni una red clientelar. Porque somos nuevos tenemos los incentivos correctos para reducir esta situación y que estos organismos recuperen su independencia. Es nuestra prioridad absoluta y doy mi compromiso personal en este sentido.

- ¿También cuando les molesten? Porque a los ministros les encanta hablar de independencia hasta que un organismo emite un informe contrario a su departamento… entonces se les olvida lo que dijeron en campaña.

- Especialmente cuando nos molesten. Es ahí cuando se demuestra que crees en las instituciones.

Luis Garicano. | D. A.

- Volviendo a los temas generales, si hay una frase que se asocia al proyecto de Luis Garicano es "Queremos ser Dinamarca, no Venezuela". Pero el caso es que somos españoles, no daneses. ¿Es posible cambiar España por Dinamarca? ¿Lo que funciona allí funcionará allí?

- Yo soy muy optimista con este tema. Comentaba antes la situación en EEUU. Allí hay personas que vienen de diferentes países y cumplen las normas. No veo ninguna diferencia cultural entre los españoles y el resto de los países. Veo unas instituciones que no funcionan, pero si los incentivos son correctos, los españoles funcionan igual de bien que los demás. Lo vemos en multitud de empresas del sector privado, en muchos sectores económicos, en el deporte… Si introducimos competencia, transparencia y claridad de reglas, funcionaremos igual de bien que otros países.

- Y una última pregunta a la que no me puedo resistir a unas horas de unas elecciones autonómicas que son absolutamente imprevisibles en cuanto al resultado. Albert Rivera decía el otro día en El País: "Es posible pactar con el PP, con el PSOE e incluso con Podemos". ¿Se ve Luis Garicano pactando con Podemos?

- Nuestro diagnóstico sobre muchos de los problemas que tiene España es

parecido: nos preocupa la corrupción, la apropiación del Estado por los partidos tradicionales, nos preocupa la pobreza y la precariedad…. Pero nuestras soluciones no pueden ser más opuestas. Ellos creen que con más controles, más Estado, más nacionalizaciones,… todo iría mejor. Pero creo que son contrafactuales erróneos. Su modelo de banca pública participada por la sociedad es como el de las cajas que fracasó. O por ejemplo, si tuviera un debate con Iglesias o con Errejón yo les preguntaría, ¿ustedes creen que si todas las televisiones fueran públicas habrían llegado a donde han llegado?

Su solución es exactamente la opuesta a la nuestra, es la solución Venezuela, no la solución Dinamarca. En este sentido, me extrañaría que pudiéramos llegar a un acuerdo. A partir de ahí, si ellos estuvieran dispuestos a apoyar un sistema de economía de mercado muy dinámico, pues podríamos entendernos. Pero no lo veo. Creo que cuando hablan de las economías del norte de Europa es que no han entendido nada, porque son economías enormemente dinámicas, con muchísima libertad económica, mucha libertad de mercado, mucha salida y entrada de empresas, con innovación… Si están dispuestos a aceptar esto, yo encantado, obviamente, pero me sorprendería mucho, la verdad.

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