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Grecia huele a corralito bancario

El BCE eleva la financiación extraordinaria a los bancos griegos, pero la retirada de depósitos se acelera ante la falta de acuerdo.

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El BCE eleva la financiación extraordinaria a los bancos griegos, pero la retirada de depósitos se acelera ante la falta de acuerdo.
El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras | Cordon Press

Grecia podría convertirse en los próximos días en el segundo país de la zona euro que implanta controles de capital y límites a la retirada de depósitos bancarios para evitar el colapso financiero tras el rescate de Chipre.

El fracaso de las negociaciones sobre el rescate heleno entre Atenas y sus acreedores internacionales (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) el pasado fin de semana y la fallida reunión del Eurogrupo que tuvo lugar este jueves aumentan las probabilidades de quiebra, corralito bancario y, en última instancia, abandono del euro por parte del país heleno.

Grecia tiene que devolver 1.600 millones de euros al FMI el próximo 30 de junio, el mismo día en el que expira, al menos formalmente, el plazo de negociación para desbloquear el rescate heleno. Si Atenas no pudiera hacer frente a ese pago, el Fondo de Rescate Europeo (ESM, por sus siglas en inglés) tendría que exigir la devolución de los créditos otorgados a Grecia, ya que su préstamo está vinculado al del FMI, tal y como ha recordado Klaus Regling, responsable del ESM.

Asimismo, una vez declarado el impago, los bancos griegos, cargados de deuda pública helena, también entrarían oficialmente en quiebra y, como consecuencia, el BCE estaría obligado, estatutariamente, a cancelar toda su financiación al sistema bancario de Grecia, incluida la línea extraordinaria (ELA) de la que ha dependido su supervivencia en los últimos meses.

Ante tal escenario, y a la vista de que, por el momento, no se atisba un acuerdo entre Grecia y la troika, la población helena ha acelerado la retirada de depósitos de los bancos en los últimos días, agravando aún más su extrema crisis de liquidez. En concreto, los griegos habrían sacado cerca de 1.000 millones de euros el jueves y entre 3.000 y 4.000 millones desde el pasado lunes, según fuentes financieras consultadas por Reuters. Es decir, casi el 3% de los depósitos de familias y empresas griegas en solo una semana.

Como consecuencia, y, a pesar de que el BCE ya aumentó esta semana en 1.100 millones de euros la provisión urgente de liquidez para los bancos griegos, hasta un máximo de 84.100 millones, el consejo de gobierno de la entidad se ha reunido este viernes de urgencia por teleconferencia para decidir si amplía o no estos créditos extraordinarios. ¿La razón? La fuga de depósitos se ha acelerado en los últimos días y, como resultado, el Banco de Grecia ha solicitado al BCE otros 3.000 millones de euros para que el sistema pueda hacer frente a las retiradas de efectivo.

El BCE ha decidido, finalmente, elevar la financiación a la banca griega a través del ELA, pero en una cuantía inferior a la solicitada -unos 1.800 millones, según fuentes financieras-. De hecho, según el Financial Times, este aumento tan sólo garantizaría la operativa normal de los bancos helenos hasta el lunes, el mismo día en el que se celebrará la reunión extraordinaria de líderes europeos sobre Grecia.

El BCE también tiene prevista una teleconferencia el lunes para determinar, una vez más, si aumenta o no el ELA. La entidad ya ha advertido en varias ocasiones de que si Atenas no alcanza un acuerdo con sus acreedores, tendrá que dejar de prestar dinero a los bancos griegos.

Toda esta tensión financiera sitúa a Grecia al borde del corralito bancario, ya que las entidades helenas cuentan con un margen muy exiguo para poder devolver los depósitos si se mantiene o acelera el ritmo actual de retirada de efectivo. En este sentido, el presidente del Eurogrupo preguntó el jueves al miembro francés del comité ejecutivo del BCE, Benoit Coeuré, si creía que los bancos griegos serían capaces de abrir hoy, y su respuesta fue la siguiente: "Mañana, sí. El lunes, no lo sé".

La supervivencia de la banca griega depende por completo de la financiación extraordinaria del BCE. Aislada del mercado crediticio internacional y tras la creciente fuga de depósitos que ha sufrido el país desde que se anunció la convocatoria de elecciones generales, ante la perspectiva de que ganara Syriza, la bancos helenos necesitan la liquidez del BCE para seguir abiertos. De momento, la tienen, pero... ¿por cuánto tiempo?

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