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China resucita la sombra de la recesión mundial

El FMI avanza que revisará a la baja el crecimiento mundial. China es el epicentro de las preocupaciones.

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El FMI avanza que revisará a la baja el crecimiento mundial. China es el epicentro de las preocupaciones.
China es el epicentro de las preocupaciones sobre la economía mundial | EFE

El crecimiento mundial se frena. El estallido de la crisis china y su impacto sobre las potencias emergentes se dejará notar sobre el conjunto de la economía global. La incógnita ahora estriba en saber si el golpe será más o menos duro y, por tanto, si acabará o no afectando a EEUU y Europa.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya rebajó en julio su pronóstico de crecimiento global al 3,3% en 2015, mientras que la expansión de China -donde la devaluación y la desaceleración han generado turbulencias en los mercados financieros- podría bajar a un 6,8%. Sin embargo, el riesgo de que esta desaceleración se intensifique aumenta conforme el frenazo chino se confirma.

Así, el FMI avanzó el jueves, de cara a la cumbre de los ministros de Finanzas y jefes de bancos centrales del G-20 que se celebrará este viernes y sábado en Ankara (Turquía), que "los riesgos se inclinan hacia el lado bajista, y la materialización simultánea de algunos de esos riesgos implicaría un panorama mucho más débil". Entre otros escenarios, el Fondo baraja una ralentización más intensa de China, junto con un dólar cada vez más fuerte, una depreciación de las monedas emergentes y una mayor caída en los precios de las materias primas.

De ahí, precisamente, que los grandes bancos centrales, como la FED y el BCE, planteen la aprobación de nuevos estímulos monetarios. La entidad que preside Mario Draghi anunció el jueves que ampliará su programa de compras de activos "si fuera necesario", tras revisar a la baja las previsiones de crecimiento de la zona euro (1,4% este año), mientras que la mayoría de analistas descuenta que EEUU retrasará una vez más la subida de los tipos de interés, prevista para este septiembre.

En este sentido, cabe recordar que China ha aportado en los últimos años casi el 40% del crecimiento mundial. El objetivo de Pekín es crecer a una tasa del 7% anual, pero todo indica que se quedará por debajo de ese umbral.

Las estimaciones alternativas al PIB chino realizadas por algunas firmas de análisis, por ejemplo, reducen su ritmo de crecimiento a una horquilla que oscila entre el 3,7% y 4,8% en el segundo trimestre frente al 7% oficial.

El fuerte descenso que han registrado las exportaciones y la caída de la actividad manufacturera el pasado agosto, la mayor desde 2009, son algunas señales de alerta respecto a la situación real de la economía china.

Siendo la segunda potencia mundial y el mayor importador de materias primas, su debilidad afecta a sus principales socios comerciales y a sus proveedores. El abaratamiento de las exportaciones chinas resta cuota de mercado a sus grandes competidores, al tiempo que su menor demanda exterior daña las exportaciones de numerosos países.

Las ventas al extranjero de Corea del Sur, por ejemplo, se desplomaron casi un 15% en agosto. Y el problema es que no será el único país afectado, ya que el comercio mundial ha experimentado un fuerte descenso en los últimos meses.

La siguiente tabla refleja el volumen de exportaciones que los países del G-20 destinan a China, cuya media representa más del 10% de las ventas totales al exterior, aunque las economías más expuestas son Australia, Corea del Sur y Brasil, con el 20% o más de sus exportaciones dependientes del gigante asiático.

De ahí, precisamente, que exista cierta correlación entre las caídas bursátiles sufridas en agosto por parte de las bolsas europeas y el volumen de exportaciones dependiente de China.

Habrá que esperar para ver si los peores pronósticos se confirman, pero la desaceleración global ya es una realidad. Prueba de ello, es que la actividad manufacturera se ha deteriorado en dos tercios de los 28 países analizados: en nueve, las cifras mejoraron, pero en los 19 restantes este indicador mostró un debilitamiento.

Una nota por encima de 50 marca expansión y por debajo contracción de la actividad industrial. Un total de diez economías ya han entrado en terreno negativo.

Por el momento, la actividad económica a nivel mundial se ha mantenido más o menos estable desde julio gracias al tirón de las economías desarrolladas, empezando por EEUU y la zona euro, pero las potencias emergentes siguen mostrando debilidad, tal y como muestra el siguiente gráfico elaborado por Markit y J.P. Morgan. La economía de Asia tendría que mejorar de forma sustancial de aquí a cierre de año para que el crecimiento global de 2015 acabe superando el resultado obtenido en 2014.

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