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Tel Aviv quiere ser la capital mediterránea de la innovación tecnológica

Si Israel se ha hecho famoso por sus start ups y sus empresas tecnológicas, Tel Aviv es el epicentro de un fenómeno que asombra al mundo.

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Si Israel se ha hecho famoso por sus start ups y sus empresas tecnológicas, Tel Aviv es el epicentro de un fenómeno que asombra al mundo.
Uno de los encuentros entre emprendedores este lunes en Tel Aviv | C.Jordá

"La creatividad y la innovación están en cualquier rincón de la ciudad" presumía el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, en su breve discurso en el cóctel de bienvenida que inauguró este domingo la semana más tecnológica del año en un rincón del Mediterráneo que sí está acostumbrado a algo es, precisamente, a la tecnología.

Ron Huldai, alcalde de Tel Aviv

Pero aún así, la celebración del Festival de la Innovación DLD está dando una vuelta de tuerca durante estos días al ambiente tecnológico y emprendedor de una Tel Aviv que presume de ser la capital de las start ups en esa "nación start up" que es Israel.

Una semana en la que hay encuentros, eventos empresariales, conferencias, demostraciones, charlas e, incluso, tardes de puertas abiertas en las que las empresas y los viveros de empresas se abrirán al público general como si de reclamos turísticos se tratase.

Capital tecnológica

Emprendedores de todo el mundo, gurús de grandes y pequeñas empresas tecnológicas, periodistas de los cinco continentes y representantes de 180 ciudades alrededor del globo -que participan en The Cities Summit- se han dado cita en Tel Aviv en una semana en la que realmente la ciudad se está convirtiendo en el ombligo tecnológico del mundo, una posición que desde el ayuntamiento quieren reclamar como permanente, al menos para un gran espacio entre Oriente Medio, Europa y el Mediterráneo.

Y ciertamente hay razones para ello: si Israel se ha convertido en un fenómeno mundial en el campo del emprendimiento y la tecnología, Tel Aviv es la ciudad en la que ese fenómeno es más visible: "Tenemos la start up nation, la start up city que es Tel Aviv e incluso el start up bulevar –en referencia a Rothschild Boulevard- donde hay docenas de empresas", nos dice Hillel Fuld, un experto nacido en Nueva York pero que lleva años en Israel y no tiene intención de volver a pesar de las ofertas que recibe: "Este es un lugar único, el mejor del mundo para emprender en este momento".

Las cifras hablan por sí mismas: la industria tecnológica israelí emplea a algo más de 350.000 personas -¡en un país de ocho millones de habitantes!- y más de 150.000 de ellas trabajan en el área de Tel Aviv. Como corresponde al espíritu start up en el ambiente hablamos de muchas compañías pequeñas, por lo que el porcentaje de empresas aún es mayor: un 49% del total se arremolinan en el área de la segunda mayor ciudad de Israel.

"Es algo que está en el ADN de la ciudad" nos explica un representante del ayuntamiento, que recuerda como Tel Aviv fue fundada "por un grupo de emprendedores judíos" que tuvieron la visión de crear una urbe moderna en lo que a principios del S XX sólo era un gran arenal cerca de Yafo, la villa histórica que ahora es un barrio tras haber sido engullida por su propia descendiente.

Polo de atracción

Como prácticamente todos los orgullosos expertos recuerdan en uno u otro momento, Israel es el tercer país del mundo con más empresas en el índice Nasdaq de Nueva York -el que agrupa a las compañías tecnológicas- y en una nación con ocho millones de habitantes eso es posible porque las empresas de capital riesgo de todo el mundo invierten aquí y también porque, obviamente, las propias compañías se lanzan a un mercado global creando productos, servicios o webs para clientes potenciales en todo el mundo.

No obstante, hay todavía una asignatura pendiente en cuanto a internacionalización: atraer talento foráneo. Tal y como nos cuenta Hillel Fuld "mientras en Silicon Valley el porcentaje de extranjeros es del 50%, en Israel es sólo del 2%". Un porcentaje que también hay que matizar: Israel atrae mucho talento foráneo de judíos de todo el mundo, pero la mayor parte de ellos llegan al país ya con la nacionalidad israelí.

En cualquier caso, y pese a ese matiz, hay una notable diferencia, y pese a que también hay razones más allá del mundo de los negocios que ayudan a explicarla -no hace falta comentar aquí las peculiaridades geopolíticas de Israel- todos se muestran convencidos de que el fenómeno de las start ups y las empresas tecnológicas en el país es tan potente que esa falta de foráneos es sólo una barrera más que es posible romper.

De hecho, poco a poco esa percepción de Tel Aviv, no sólo como un ejemplo del que tomar nota sino de un lugar en el que desarrollar proyectos, puede estar arraigando, y a ello contribuyen sin duda iniciativas como la Start Tel Aviv Competition: una especie de concurso internacional a través del cual 24 start ups de 21 países de todo el mundo son invitadas a pasar en la ciudad una semana durante la DLD.

Hablamos con el ganador español, José Luis López, que está desarrollando Insulclock, una plataforma on line para que los diabéticos puedan mejorar el control de su enfermedad y que promete tener una larguísima serie de aplicaciones.

José Luis López, de Insulclock

Aunque su visita casi acaba de empezar, José Luis se muestra entusiasmado tanto con sus compañeros de otros países –"somos dos docenas de personas de 21 países, el intercambio entre todas esas ideas y esas culturas está siendo increíble"- como con el ambiente de la ciudad, que le parece "fantástico" y del que destaca algunos puntos importantes: "Hay muchísima gente joven, mucha implicación de todo el mundo, incluyendo las autoridades, en las nuevas tecnologías y gente que ha llegado de todo el mundo y con la mente muy abierta".

Un entusiasmo que contagia a prácticamente cada visitante que tenga la oportunidad de conocer lo que se ha dado en llamar "el ecosistema start up" de Tel Aviv. ¿Será ese entusiasmo capaz de convertir la ciudad no sólo en un lugar en el que pasan cosas sino el lugar al que la gente de una parte del mundo va a que pasen cosas? Es difícil hacer una apuesta, pero lo cierto es que el Festival DLD, con encuentros en los que participan prácticamente todas las grandes empresas de tecnológicas del mundo -Microsoft, Google, Intel...- nos hace pensar que sí. Al fin y al cabo aunque de momento sea sólo por una semana ya lo ha conseguido: en el tejado del antiguo ayuntamiento el domingo o en el encuentro de las ciudades inteligentes este lunes se podían encontrar emprendedores que compartían aperitivos kosher, bebían vino israelí e intercambiaban tarjetas de empresas puntocom de prácticamente todos los rincones del mundo.

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