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Consumidores y contribuyentes pagarán de su bolsillo la crisis de la leche

El sector lácteo firma un preacuerdo que encarecerá el precio de la leche.

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Consumidores y contribuyentes pagarán de su bolsillo la crisis de la leche
Tractorada en protesta de la bajada del precio de la leche | EFE

La crisis del sector lácteo en España se prolonga. El pasado jueves, los tres protagonistas principales (productores, industria y distribución) firmaron un preacuerdo para intentar resolver el conflicto. La ministra de Agricultura hizo de mediadora y, aunque Tejerina salió de la reunión aplaudiendo el pacto, ella misma reconoció que todavía hay que "cerrar algunos flecos".

Y lo cierto es que son muchas las cuestiones que quedan en el aire. El documento, al que tenido acceso Libre Mercado, consta de tres folios en los que los ganaderos, las industrias que transforman la leche y las empresas de distribución alimentaria adoptan una serie de compromisos para calmar los ánimos.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) decidió rechazar el preacuerdo debido, principalmente, a que tiene carácter voluntario y la exigencia de COAG es que su cumplimiento sea de carácter legal. De momento, continúan las negociaciones y dentro de unos 10 días se redactará el acuerdo definitivo.

El documento comienza recordando cuáles son los motivos del exceso de oferta de leche que han provocado que el precio que se paga al ganadero esté por debajo del coste de producción:

  • El incremento de la producción en la Unión Europea.
  • El fin de las cuotas lácteas, que le asignaban a cada país y a cada productor la cuota máxima de leche que podía producir al año.
  • El veto comercial impuesto por Rusia a los alimentos procedentes de la UE a raíz del conflicto surgido en Ucrania.
  • El descenso de las exportaciones de productos lácteos a China, por la crisis económica de los países emergentes.

Los compromisos

Uno de los principales compromisos que asumirán las empresas del sector de la distribución, entre las que están Carrefour, DIA, Eroski, Alcampo y una larga lista de cadenas de supermercados, es evitar usar la leche "como un producto reclamo en sus establecimientos que banalice los productos lácteos ante el consumidor", dice el texto.

Los ganaderos se quejan de que las cadenas de supermercados utilizan las promociones de la leche para ganar cuota de mercado. Fuentes del sector explican a este periódico que con esta medida "las ofertas promocionales de la leche se minimizarán, pero no se puede obligar a los supermercados a que eliminen por completo las promociones, ya que las hacen con todo tipo de productos". Esta medida no sólo perjudicará al supermercado de turno, sino que el consumidor verá disminuidas las opciones de adquirir leche a un precio más económico.

Otra novedad. Para garantizar más seguridad a los productores de leche, la distribución se compromete a "establecer contratos a largo plazo con la industria proveedora […] que permitan a las industrias realizar una planificación de la producción y del aprovisionamiento de leche por parte de los ganaderos, también a largo plazo ".

Otro agente implicado. Las industrias transformadoras de leche han firmado que van a "compartir con los ganaderos la revalorización que obtengan sobre los precios de cesión (precio al que el ganadero vende la leche) como resultado de la revisión de las modalidades de contratación con la distribución".

Este punto es conflictivo, ya que le garantiza al ganadero una subida del precio de su leche, dando a entender que la industria también le venderá más cara la leche a los distribuidores. ¿Qué se supone que harán las cadenas de supermercados si compran la leche a un mayor coste? Pues repercutirlo en el precio final. Una vez más, el consumidor pagará de su bolsillo esta especie de aumento forzoso del precio de la leche.

Los compromisos de los productores de leche giran en torno a la organización de su actividad. El sector ganadero español tiene graves deficiencias que le impiden ser más competitivo. Por ejemplo, según los datos del sector, el 60% de las explotaciones ganaderas son unifamiliares, por lo que tanto su capacidad para bajar costes como la capacidad de negociación es menor.

Además, al contrario que en otros países, como Italia o Francia, el sector lácteo español no ha desarrollado la producción de derivados de la leche como el queso o el yogurt. "La disminución de la demanda de leche líquida unida al exceso de oferta podría contrarrestarse con exportaciones de otro tipo de productos lácteos", aseguran las fuentes.

Por estos motivos, los ganaderos se comprometen a "promover de forma efectiva la constitución de organizaciones de productores que integren a los socios de las cooperativas de producción láctea, a facilitar el proceso de creación de organizaciones de productores sólidas y a trasladar a sus asociados la necesidad de disponer organizaciones de productores bien dimensionadas comparables a las cooperativas lácteas de los principales Estados miembros".

300 euros por vaca

Pero si el documento del preacuerdo no es otra cosa que una declaración de intenciones, la subvención de 300 euros por vaca a las explotaciones ganaderas que no sean rentables ya es una realidad.

El Ministerio de Agricultura anunció esta medida hace dos semanas y explicó que entre 2.500 y 3.000 explotaciones españolas se verían beneficiadas, ya que el precio de venta del litro de leche no cubre el coste de producción. En este caso, el contribuyente será el que corra con los gastos.

Esta misma semana, Bruselas anunciaba otra subvención de 500 millones de euros a los ganaderos del Viejo Continente, de modo que el contribuyente europeo también pagará de su bolsillo la crisis láctea.

Más protestas y coacciones

Para buena parte de los ganaderos, las medidas del preacuerdo no son suficientes, ya que exigen que se establezcan "precios mínimos" para la leche. El ala más radical del sector se ha establecido en Santiago de Compostela y después de tener bloqueado un almacén de DIA durante tres días bajo coacciones y amenazas, se han propuesto seguir actuando.

Su objetivo ahora es paralizar las industrias lácteas de Galicia con el fin de que "no salga ni entre ni una sola gota" de leche de las naves. La Plataforma do Sector Lácteo es una de las implicadas.

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