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La economía china cae al mayor ritmo desde el estallido de la crisis

La actividad industrial de China registra su peor evolución desde principios de 2009, tras la quiebra de Lehman Brothers.

La actividad industrial de China registra su peor evolución desde principios de 2009, tras la quiebra de Lehman Brothers.

Que la economía China se desacelera no es ninguna novedad, pero que lo haga al mayor ritmo desde el estallido de la crisis financiera internacional, tras la quiebra de Lehman Brothers, sí.

La revista económica Caixin señaló este miércoles que el índice gerente de compras industrial (PMI, siglas en inglés) de China cayó a 47 puntos en septiembre, su nivel más bajo en seis años y medio (los últimos 78 meses), tras los 47,8 registrados en julio y los 47,3 de agosto.

Así pues, se mantiene por debajo de los 50 puntos, el umbral que indica si la actividad manufacturera se expande o se contrae. Además, se acelera la destrucción de empleo, se agrava la debilidad de las exportaciones, aumenta la acumulación de inventarios sin vender y se extiende la caída de precios.

En concreto, el PMI industrial de China alcanza hoy su nivel más bajo desde marzo de 2009, uno de los momentos más críticos de la crisis financiera mundial. De hecho, el tercer trimestre arroja un índice medio de 47,4 puntos, muy inferior a los 49,2 registrados entre abril y junio y su valor más bajo desde el primer trimestre de 2009. Esta cifra avanza que el crecimiento del PIB chino se sitúa por debajo del 7% interanual anunciado en el primer semestre del año.

Asimismo, los nuevos pedidos a la industria caen al mayor ritmo desde noviembre de 2011, culminando así el peor trimestre en esta materia desde principios de 2009. Lo más grave es que el sector exportador sufre una de las contracciones más intensas desde el inicio de la crisis, junto con la experimentada a mediados de 2012 y 2013.

Y el problema es que esta débil demanda se está traduciendo, igualmente, en la mayor destrucción de empleo de la industria manufacturera desde enero de 2009. Este dato constituye una de las grandes preocupaciones de Pekín, pudiendo desencadenar el anuncio de nuevas medidas de estímulo monetario y fiscal para tratar de impulsar la demanda interna.

Dicha atonía también se manifiesta en el incremento del stock de productos terminados, que crece al mayor ritmo de los últimos tres años y a una de las tasas más elevadas desde que se elabora esta encuesta, hace ahora 11 años. El aumento de los inventarios, sumada a la menor demanda de materias primas, avanza un mayor descenso de la producción industrial en los próximos meses.

Por último, los precios y los costes industriales han intensificado sus caídas, acumulando ya 14 meses consecutivos a la baja, reflejando así tanto la debilidad de la demanda como el abaratamiento de las materias primas a nivel mundial, poniendo de relieve las presiones deflacionarias que empieza a experimentar el gigante asiático.

Pekín llama a la calma

Pese a estos datos, el presidente chino, Xi Jinping, defendió este miércoles en Seattle (Estados Unidos) el ritmo de crecimiento de la economía de China, garantizó que los mercados financieros de ese país permanecerán estables y aseguró que no va a devaluar más el yuan, informa Efe.

En un discurso pronunciado ante líderes empresariales tanto chinos como estadounidenses (la presencia china en el oeste de EEUU es muy notable, especialmente en Seattle), Xi trató de calmar las dudas que han surgido sobre la economía de su país durante los últimos meses.

"La economía de China permanecerá en un ritmo constante de crecimiento bastante rápido. Todavía opera en un rango adecuado con una tasa de crecimiento del 7 por ciento. Nuestra economía se encuentra bajo presión, pero eso es parte de la senda hacia el crecimiento", indicó el mandatario.

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