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EDITORIAL

La economía no va bien y no es lo único importante

Lo conseguido por el Gobierno de Rajoy en el campo económico ni es tanto ni tan bueno como para compensar su desidia y su continuismo en todo lo demás.

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A la vista de la profunda crisis que España padece como nación y como Estado de Derecho, muchos han criticado con razón al Gobierno de Rajoy por considerar la economía como lo único importante. Con todo, este merecido reproche a un Gobierno que, ciertamente, no parece tener ojos para ver la falta de regeneración de los partidos políticos, la falta de separación de poderes o el agravamiento de la crisis nacional causada por la deriva separatista de los nacionalistas, podría contribuir involuntariamente a propagar una falsedad como es la de considerar que España, si bien tiene graves problemas en estos otros decisivos ámbitos, va bien desde el punto de vista económico.

A este respecto hay que señalar que, aunque hay indiscutibles síntomas de una recuperación económica, ésta está resultando, además de tardía, enormemente débil y frágil. Los últimos datos que señalan un crecimiento del paro por segundo mes consecutivo es, lamentablemente, una buena muestra de ello, como lo son también los pronósticos que acaban de hacer el FMI o la propia Comisión Europea: si el FMI ha recortado en dos décimas su previsión de crecimiento para España en 2015 y 2016, Bruselas considera que el déficit público español en estos dos años será del 4,5 y el 3%, lo que supera en 3 y 7 décimas, respectivamente, los topes a los que el Gobierno se había comprometido.

No se trata, tampoco, de exagerar lo que de negativos tienen estos datos: a pesar de su reducción en las previsiones de crecimiento, el FMI cree que España crecerá por encima de la media europea; en cuanto a los incumplimientos de los objetivos de reducción del déficit que Bruselas pronostica para 2015 y 2016, no serán mayores que los que el Gobierno de Rajoy ha venido cosechando desde el inicio de la legislatura. Pero, desde luego, tampoco estos datos justifican, en modo alguno, el optimismo del Gobierno.

Aunque España se haya beneficiado del crecimiento en el exterior y podido colocar ingentes cantidades de deuda pública gracias a la condescendencia del Banco Central Europeo, lo cierto es que poca mejoría es atribuible a la política, falsamente reformista, del Gobierno. Lo cierto es que el Ejecutivo de Rajoy apenas ha reducido el desastroso nivel de paro dejado por Zapatero, y se ha dedicado a apuntalar un sobredimensionado sector público a costa de incrementar la deuda pública y los impuestos como no lo había hecho ningún otro Gobierno.

En definitiva, que lo conseguido por el Gobierno de Rajoy en el terreno económico ni es tanto ni tan bueno como para compensar su desidia y su continuismo en todo lo demás.

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