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Nicolás Menéndez Sarriés: "Caja Madrid, sin Bancaja, tenía músculo para salir adelante"

El autor de Bankia. Confidencial cree que la entidad ha sido el "cabeza de turco" de la crisis: la fusión fue "impulsada por el Banco de España".

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El autor de Bankia. Confidencial cree que la entidad ha sido el "cabeza de turco" de la crisis: la fusión fue "impulsada por el Banco de España".
Rodrigo Rato y José Luis Olivas, presidentes de Caja Madrid y Bancaja, el 20 de julio de 2011, día de la salida a Bolsa de Bankia. | Archivo

En España, si esta crisis tiene un nombre, ése es Bankia. El banco que surgió de la fusión de siete cajas de ahorros, y que estaba liderado por Caja Madrid y Bancaja, ha quedado como el símbolo perfecto de todo lo que se hizo mal, antes, durante y después del estallido de la burbuja inmobiliaria. Miguel Blesa, Rodrigo Rato, los usuarios de las tarjetas black… la lista de villanos es muy larga. Los preferentistas, los accionistas, los hipotecados expulsados de su vivienda… la nómina de perjudicados también es extensa.

Dos cuestiones llaman poderosamente la atención. En primer lugar, la cantidad de información que ha generado Bankia en comparación con otras entidades con problemas similares. Ni ésta fue la caja que más dinero necesitó en relación a sus activos (aunque sí en términos absolutos) ni está claro que sea la que vaya a presentar un mayor saldo negativo al final del proceso. De hecho, en la mayoría de las entidades rescatadas (por ejemplo la CAM o Banco de Valencia), lo que hizo el Estado fue poner dinero a fondo perdido, sabiendo que no recuperaría un euro de lo usado para sanear sus cuentas. En Bankia, los 22.000 millones sirvieron para recapitalizar la entidad, pero a cambio el Estado se quedó con la propiedad y espera recuperar al menos parte de su inversión cuando la venda.

En segundo lugar, sorprende la falta de análisis en profundidad. Se ha escrito, hablado y pontificado mucho sobre Bankia, pero no se ha estudiado demasiado qué pasó entre 2010 y 2012 en las cajas que la formaban. ¿Por qué se hundió? ¿Era el rescate tal y como se planteó la única solución? ¿Hubo estafa o simplemente mala gestión? Preferentes, acciones, hipotecas, tarjetas black: ¿podemos meter todos estos temas en el mismo saco?

En estos días, Nicolás Menéndez Sarriés publica Bankia: confidencial (Editorial Deusto), probablemente el estudio más exhaustivo de lo que ocurrió en el banco, de las circunstancias que precipitaron su caída y de los culpables de la misma. Es un relato detallado, que no parte de ideas preconcebidas y que no busca el titular fácil. De hecho, el propio autor lo apunta en la contraportada de su libro. Sí, "hubo codicia, ineptitud y negación de la realidad"... pero esa no es toda la historia y ni siquiera es la más importante. Libre Mercado habló hace unos días con él. Esto es lo que nos contó.

- Me gustaría comenzar esta entrevista por una cuestión previa. Hay cajas que han necesitado un rescate más elevado respecto a sus activos o que han vendido más preferentes. Y, sin embargo, todo el mundo mira a Bankia. ¿No cree que se está usando esta entidad como cabeza de turco?

- Me encanta esa expresión: cabeza de turco. Sí, lo ha sido, porque reunía muchas características que la hacían especialmente indicada. El hecho de tener un presidente del PP, ser la caja resultante de la fusión de dos de las entidades más simbólicas… Esas características la hacían especialmente morbosa. Si además es la que recibe la recapitalización más elevada, pues ya lo tienes todo. A pesar, como dices, de que la cantidad de dinero que ha necesitado en términos relativos a su tamaño es menor respecto a lo que ha sido necesario en Banco de Valencia, Novagalicia o Caixa Catalunya.

- Dentro de Bankia, todo el mundo mira a Caja Madrid. Sin embargo, hablando con los que están en el sector, todos dicen lo mismo: "Aquí el problema era Bancaja. Caja Madrid en solitario podría haber salido adelante". ¿Es así?

- Todo el mundo, incluso la gente del Banco de España que inspeccionaba el banco y con la que he podido hablar, te lo dice: "Caja Madrid hubiera podido tirar". Incluso Caja Madrid con las otras cinco cajas que no eran Bancaja. Quizás con una pequeña ayuda en el peor momento de la crisis. Pero tenía músculo [para salir adelante]. Pero claro, tragarse a Bancaja que era prácticamente igual que la CAM, con las condiciones leoninas con las que se la quedó Caja Madrid era casi imposible. Bankia recibió 4.500 millones pero a un 8%, ¿tú sabes lo que es tener que pagar un 8% de 4.500 millones al año cuando tu negocio está a la baja? Pero sí, Caja Madrid está en el centro de las miradas porque la historia de Blesa es muy jugosa y el morbo de Rato es innegable.

- Y por último, dentro de Caja Madrid, el tercer cabeza de turco parece Rodrigo Rato, que llega poco antes de la quiebra y al que casi le obligan a la fusión. Ahora, el último en llegar, hablando coloquialmente, se está 'comiendo el marrón'.

- Yo no le voy a defender. Además, hay investigaciones avanzadas que apuntan a que en otros asuntos ha cometido delitos. Pero por supuesto que está siendo un cabeza de turco. Porque margen para actuar tuvo muy poco. Eso sí, yo a Rato le echo en cara una cosa, que aceptara la entrada de Bancaja en Bankia.

- ¿Por qué lo hace? Siempre me ha parecido una decisión sorprendente, ¿por qué no se negó?

- Es importante mirar el contexto. Primero, es una operación impulsada y promovida por el Banco de España y el Gobierno, que en aquel momento actuaban conjuntamente. Salgado, Campa y el Banco de España eran todo uno en el diseño de la reestructuración bancaria.

Pero, a pesar de todo, yo le echo en cara a Rato que aceptara sin más. Porque hubo otros casos de presidentes de cajas que resistieron. También es cierto que si te llega el Banco de España, te dice que te avala las cuentas de Bancaja y un año después su morosidad se ha disparado y es más del triple que la de Caja Madrid, aunque ésta es el doble de grande… Algo ha pasado.

- Siguiendo con Rato. Cuenta en el libro que días antes de su caída pide un rescate de unos 7.000 millones y el Banco de España le da su OK. Sin embargo, cuando Goirigolzarri llega pide 19.000 millones (en ambos casos, habría que sumar además los 4.600 que ya había aportado el FROB). Hay una diferencia de 12.000 millones, pero Rato creía que su plan de salvamento era suficiente, ¿lo era?

- En supervisión bancaria, lo que diga el Banco de España va a misa. Y ese plan al Banco de España le había parecido relativamente bien. Estaba de acuerdo en las cifras generales.

Claro que hay dos formas de enfocar la solvencia bancaria. La primera es llegar a los requerimientos de capital que te exige la EBA y las reguladoras. Y con esos 7.000 millones se llegaba de sobra. Otro punto de vista es pensar que la solvencia depende de la confianza de los mercados y los inversores. Es ahí donde el ministro De Guindos intervino, porque esos inversores le decían que con ese dinero no iba a ser suficiente, que necesitábamos un colchón que aportase confianza extra, que no quedase ninguna duda de que Bankia iba a salir para delante.

Entonces se le dio entrada a Goiri con la promesa de que se le iba a dar lo que pidiera. Eso sí, se pensaba en unos 10.000 millones. De hecho, hay noticias publicadas esos días que daban esa cifra. Por eso, cuando soltó lo de los 19.000 millones la sorpresa fue mayúscula y hubo que pedir el rescate europeo.

- Sí, esa cifra siempre ha sido polémica. De hecho, en el libro insinúa o desliza que era demasiado, que Goiri se estaba cubriendo las espaldas…

- Yo afirmo que al Banco de España le pareció muchísimo dinero. Lo dijo en sede judicial uno de los directores de inspección.

- Cierto, de hecho también lo insinúa el juez del caso Bankia en uno de sus escritos. Pero, ¿no tiene la sensación que es que se está juzgando ahora sin tener en cuenta lo que pasaba entonces? Si nos situamos en mayo de 2012, con España al borde del colapso, una entidad quebrada que es el centro de todas las miradas… Si yo soy Goiri, no pido 19.000, pido 38.000 o 57.000 millones.

- Yo no culpo de nada a Goirigolzarri. Él hizo lo inteligente en su caso. Lo dijo en sede judicial: "Yo lo que no quería es ir por detrás de la curva". Es una forma de decir, "yo pedí sobrado para ir por delante de los acontecimientos". Y ahora mismo Bankia es la entidad con más cobertura del sector en sus activos, con mucha diferencia. Pero aquí la actuación dudosa no es la de Goiri, que hizo lo razonable. Si acaso, son las autoridades las que no sé si vigilaron el interés del contribuyente.

- Otro tema polémico es la salida a Bolsa y luego la nacionalización. Se realizó con una valoración que suponía la pérdida de todo lo invertido por los accionistas (particulares y cajas). ¿Se podía haber hecho de otra manera? ¿De verdad Bankia no valía nada en ese momento?

- La prueba de que algo valía es que se va a devolver buena parte del dinero del rescate. Desde el momento en que tú pides mucho más dinero del que hace falta eso se tiene que justificar convirtiéndolo en capital y diluyendo lo anterior. Los 7.000 millones que pedía Rato estaban pensados claramente para ser lo mínimo imprescindible para que no quedasen diluidas totalmente las acciones de los anteriores propietarios.

- Ha tocado un tema clave, cuánto se va a recuperar de los 22.000 millones del rescate. Yo se lo he preguntado a los actuales gestores, pero no quieren pillarse los dedos con una cifra. ¿Cuánto cree usted que va a recuperar el Estado?

- El objetivo mínimo es recuperar los 17.000 millones que pidió Goiri (él pidió 19.000 pero con los ajustes de las preferentes y tras el MoU, al final fue algo menos). Hasta que no se llegue ahí va a haber resistencias para desinvertir. Pero se podría recuperar más, porque ahora mismo Bankia es una máquina de dar beneficios.

- Cierto. Y una cuestión relacionada, aunque no tiene que ver directamente con su libro. Una vez que nacionalizas una entidad (sea un banco u otra empresa), volver a venderla es muy complicado. Se me ocurren cientos de historias en las que un Estado entró de forma temporal en el capital de una empresa y sigue ahí. Para un político, dejar marchar un banco como Bankia será muy complicado.

- Yo he hecho la información [como periodista] de qué planes hay para Bankia en los programas de cada partido. Y hay partidos que quieren que siga siendo un banco público. Además, ahora mismo es un modelo de éxito: capital público, pero no intervención en la gestión.

- Volviendo a Bankia y a lo que pasó en 2012. El otro día recordaba un rumor que durante unos meses todo el mundo daba por hecho, la fusión con La Caixa. Yo estuve en la presentación de resultados de La Caixa en 2012. Y el titular de mi noticia fue un textual de Isidro Fainé que ahora parece increíble: "Sería factible y deseable una fusión con Bankia". En aquel momento, todo el mundo daba por hecha la fusión. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se cerró aquel acuerdo?

- La Caixa y quienes están detrás de La Caixa sabían que estaban en una posición de fuerza. Querían la sede central, el presidente ejecutivo... Lo querían todo. Querían que quedase clarísimo que la que iba a dominar era Caixabank. Pero aquello era muy difícil de digerir para la gran caja madrileña. El mundo del PP madrileño no estaba dispuesto a negociar aquella fusión si no había contraprestaciones para su caja.

- Eso se entiende en condiciones normales. Pero yo me pongo en la piel de Rodrigo Rato, en el año 2012, y me lanzan este salvavidas... ¿cómo puede ser que no lo agarrase?

- Nadie de Bankia pensaba que se iba a producir la situación insostenible a la que se iba a llegar. Pensaban que tenían al Gobierno y al Banco de España de su lado. Que eran too big to fail y que todo era solucionable. Pero luego fue todo a mucho peor. Sabiendo lo que se supo luego en 2012, claro que hubieran aceptado la fusión. Hubieran dicho: "Quédatelo tú". Pero en aquel momento no se lo planteaban.

- Por último, nos quedan los tres temas más polémicos de Bankia: preferentes, salida a Bolsa y tarjetas black. ¿Cuál es su juicio de cada uno? En el caso de las preferentes, ¿hubo estafa o sólo gestores incompetentes? Porque el propio Blesa y muchos de sus directivos se gastaron (y perdieron) un dineral en este producto.

- Exacto, ¿qué más pruebas necesitamos? Hubo prácticas comerciales agresivas, aunque no delictivas, que han supuesto enormes pérdidas en los juicios civiles, que para eso están, para determinar la responsabilidad por malas prácticas. Pero de ahí a un delito de estafa hay un paso. En mi opinión no había ni delito ni estafa y la prueba es lo que tú dices. Si el propio presidente, en su ámbito privado, sin publicidad, compra preferentes (y me consta que no ha sido el único directivo que lo hizo), pues claramente no pensaba que eso fuera a ser una estafa. Otra cosa es que no prestaban atención a las señales que otros gestores del mercado y otros analistas estaban lanzando sobre este producto.

- Segundo tema delicado. La salida a Bolsa. Algunos accionistas están pidiendo compensación. Vamos a ver, si un banco en el año 2011-2012 sale a Bolsa a buscar capital es porque está pasándolo mal. Si estuviera en una buena situación, no diluiría la participación de los propietarios. Está claro que era una inversión arriesgada, como cualquier salida a Bolsa.

- Lo siento mucho por el juez Andreu, porque tiene un papelón. Cerrar el caso le pondría en el disparadero. Pero si el Banco de España dice que hay que salir a Bolsa, el Gobierno dice que hay que salir a Bolsa, los folletos dicen claramente que hay riesgo (como con cualquier otra acción)... Yo tengo un familiar que invirtió en Bolsa en otra entidad y perdió el 80% de lo que invirtió, ¿por qué el 80% sí y el 100% no?. Es cierto, hay dos peritos que dicen que las cuentas estaban falseadas. Pero esos dos peritos están contradiciendo a la inspección del Banco de España y a sus propios compañeros que estaban empotrados en la entidad. Da la impresión de que esto no es un tema meridiano, sino que es una cuestión en la que entran en juego más apreciaciones subjetivas y juicio retrospectivo de lo que sería deseable.

- Desde fuera, la sensación que queda es que los peritos han pensado: "Yo no voy a destacarme, ahora, en 2015, exculpando a Bankia. Yo hago un informe demoledor y no tengo nada que perder". Usted lo ha dicho: "Andreu tiene un papelón" si cierra el caso. Para el caso de los peritos es lo mismo.

- Cierto pero, ¿cómo deja a sus compañeros? Esos compañeros del Banco de España que estaban allí todos los días. Es que el propio Banco de España ha dicho que las cuentas estaban bien en el momento de la salida a Bolsa.

- Por último, el caso más escandaloso, el de las tarjetas black. Esto está mal, de eso no hay duda. Pero de nuevo la sensación es que juzgamos con la valoración de 2015 lo que en 2006 era práctica común en el sector. Si aplicamos los mismos criterios de Bankia a las grandes empresas del Ibex, no se salva ni una.

- Lo primero es que habrá que ver en el juicio qué parte era delito o no, cómo se tenía que haber tributado y si el responsable era la entidad o los directivos. Dicho esto, parece que ahora la gente ha descubierto América porque se conozca que los directivos del sector financiero vivían bien. Es gente que vive en otro planeta. Si existen las marisquerías es porque hay gente que se lo puede pagar. Han formado tanto escándalo porque es una entidad rescatada, con sindicalistas y políticos...

- Pero la cantidad involucrada respecto en las black no es lo que ha causado el rescate. Y además, el dinero público no ha ido a los de las black, se ha destinado a cubrir un agujero que de otra forma habrían tenido que cubrir los clientes de Bankia.

- El mundo de los bancos y las cajas no encaja con los mensajes cortos de los titulares. Se ha hablado de agujeros y parece que había gente que se lo estaba llevando. Esos 22.000 millones, ¿qué pasó con ellos? Pues que existen cosas que son los ciclos económicos y las cosas pierden valor y los bancos se tienen que ir ajustando. Si la crisis es repentina o más fuerte de lo esperada, quizás un banco sufre más pérdidas de lo esperado y necesita una recapitalización pública.

Eso no quiere decir que alguien se haya llevado el dinero. Tiene más bien que ver con la gestión del riesgo y sobre si estaba mal dirigida desde un punto de vista profesional. Al final, lo que ha hecho el Estado es comprar dos bancos (BFA y Bankia), con un montón de activos que, cuando el ciclo remonte, volverán a ganar valor. Tenemos una entidad

con un gran nivel de profesionalidad y con capacidad para generar beneficios. El rescate se juzga por las consecuencias de poner ese dinero, pero no por la compra en sí. Es probable que tengamos pérdidas, pero no esas pérdidas brutales que hemos tenido con las cajas gallegas o Catalunya Caixa. Tengo la sensación de que al final se va a recuperar la mayor parte del dinero.

- La sensación desde fuera es que ha habido mucha incompetencia y muchos excesos. Pero de ahí a una estafa masiva, hay un enorme trecho.

- Yo tampoco lo creo. Eso no quita que no haya habido directivos concretos que se lo hayan llevado crudo. Alguna cosa cuento en el libro. Se están investigando operaciones concretas en Bancaja con visos realmente extraños. Pero eso no explica la caída de un banco. Esas operaciones también las hay en otros bancos. Siempre se cuelan operaciones delictivas, por muchos controles que haya. Pero, ¿era la gran caja de la delincuencia? No. Era una caja que debería haber estado mejor gestionada.

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