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Entre el lujo y los psicólogos: así era la vida del dueño de Funnydent

Pese a los impagos, los trabajadores no sospecharon nunca que las clínicas cerrarían. "Estaban a reventar", aseguran.

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Pese a los impagos, los trabajadores no sospecharon nunca que las clínicas cerrarían. "Estaban a reventar", aseguran.
Una de sus clínicas | Funnydent

"Mi psicólogo me ordena que saque todo lo que llevo dentro, porque si no los ataques de ansiedad pueden dañarme seriamente la salud", aseguraba el presidente de Funnydent, Cristóbal López Vivar, en una carta a sus trabajadores el pasado mes de diciembre. El objetivo de la misiva, a la que ha tenido acceso El Mundo, era tranquilizar a su plantilla y explicarles que tenía la "empresa fuera de peligro".

En la carta el empresario aseguraba que llevaba ocho meses llorando de "desesperación, de estar siempre solo", pero que estaba en disposición de decirles que en la siguiente semana quedaría pagado "el 85% de todo lo que le debemos a la plantilla". A algunos empleados se les debía hasta 40.000 euros.

López Vivar no saldó su deuda, y la semana pasada cerró sin previo aviso todas sus clínicas. Ayer lunes, ingresaba en prisión por estafa.

"A todo tren"

El diario ABC ha hecho un repaso por los últimos meses en libertad del dueño de las clínicas dentales. "Llevaba una vida a todo tren durante los meses que muchos de sus trabajadores estuvieron sin cobrar". Así lo asegura el auto judicial por el que el domingo se le comunicó su ingreso en prisión provisional sin fianza y así lo certifican algunos de sus trabajadores.

Y es que al empresario no le cuadraban las cuentas. "Le gustaba mucho el postureo", explica Olga M, una exempleada de la sede de Navalcarnero. "La empresa le pagaba hasta el dinero del herrero de sus caballos. Me llegó a decir que le preparase un sobre con 500 euros y unas flores para una amiga de su hija".

Aunque Olga entró a trabajar en Funnydent el pasado mes de noviembre y nunca llegó a recibir su salario completo, López Vivar no reparaba en gastos. "Nos llevó a dos chicas y a mí a comprarnos ropa a cuenta de la empresa, porque no le gustaba como íbamos", cuenta.

Según el juzgado de Instrucción número 5 de Navalcarnero, el empresario continuó "con gastos suntuarios a sabiendas de las dificultades económicas que su negocio atravesaba ya en el verano pasado". Entre ellos, llama la atención la compra de un Audi A7, cuyo precio supera los 60.000 euros. El empresario también tiene dos casas que fueron registradas el sábado.

Pese a los impagos, los trabajadores no sospecharon nunca que las clínicas cerrarían. "Estaban a reventar", explican. El propio López reconoce que ganaban 1,5 millones de euros al mes. Pero mantenía deudas con los proveedores: solo en sillones debía 700.000 euros.

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