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Las ventas de las grandes empresas anticipan una desaceleración del PIB en 2016

Las ventas al exterior mantienen el buen tono, pero los últimos datos apuntan a que el tirón de la demanda interna se frena.

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La Agencia Tributaria (AEAT) elabora con carácter mensual, a partir de las declaraciones de IVA, una estadística de ventas de grandes empresas -facturación anual superior a 6 millones de euros- con un desglose por destino geográfico (ventas interiores o exteriores), económico (bienes y servicios de consumo y de capital) y sectorial (industria, servicios y construcción).

Permiten, por tanto, tener una idea sobre la evolución del PIB y de los diversos componentes de la demanda a partir de una muestra pequeña, pues representa algo menos del 1% del total de declarantes de IVA, aunque significativa, ya que concentra hasta un 67% de la facturación total.

Los últimos datos disponibles, correspondientes al pasado diciembre, apuntan a una ralentización de la actividad que no cuadra con el avance del PIB, cuya tendencia es de ligera aceleración en el cuarto trimestre de 2015, según el INE.

Las fuentes que utiliza el INE son diversas. Así, aparte de las ventas de grandes empresas, también se incluyen el empleo, según la Encuesta de Población Activa, o las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social, las ventas minoristas o el índice de producción industrial (IPI).

Lo llamativo es que, con la excepción del IPI, dichas referencias muestran un estancamiento, cuando no un ligero descenso, en el último trimestre del año. Conviene recordar que el dato del PIB es un primer avance y, como estimación estadística, está sujeta a revisión.

Signos de agotamiento en la demanda interna

La mejora de las exportaciones, que incluyen las ventas de mercancías y de servicios no turísticos, es el aspecto más positivo. Más aún si se tiene en cuenta que el comercio mundial de mercancías se encuentra en continua desaceleración desde finales de 2014, al pasar de un avance del 4% a finales de 2014 al 2% en la primera mitad de 2015 y apenas al 1% en el último trimestre.

Además, mientras las ventas al exterior mejoran, el ritmo de crecimiento de las importaciones se desacelera. Dado su impacto positivo en la economía -ante un mismo nivel de demanda, si se incrementa la proporción atendida por la oferta interna y no por el exterior la producción interna crecería más-, podría ser una razón que explicara la divergencia entre el total de las ventas y el PIB.

Pero si los datos del exterior ofrecen buenas noticias, las ventas de bienes de consumo reflejan cierta ralentización en el cuatro trimestre, si bien aún en niveles de crecimiento nada despreciables del 6%.

Las ventas interiores de bienes de equipo, que pueden asimilarse con la inversión en maquinaria, sí que ofrecen una foto menos positiva. Como indica la Agencia Tributaria, el crecimiento en 2015 supera al de 2014, pero también es cierto que la tendencia es de desaceleración, con una tasa de crecimiento desde casi el 7% en el inicio de 2015 a menos del 4% a final del año.

Así pues, puede concluirse que los datos relativos a las ventas de las grandes empresas son positivos, pero invitan a la cautela sobre la sostenibilidad del crecimiento actual. Así, mientras las exportaciones mantienen un buen tono, el consumo de las familias, aunque sigue tirando de la economía, parece crecer a un menor ritmo, y, sobre todo, la ralentización en la inversión podría limitar la capacidad de crecimiento de la economía en los próximos trimestres.

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