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España recupera el 40% de la competitividad perdida durante la burbuja gracias a la contención de salarios

Los sueldos en España crecieron a un ritmo superior al 4% anual durante la burbuja, frente al 1% registrado desde el estallido de la crisis.

La moderación salarial que ha experimentado España en los últimos años no sólo ha sido necesaria, sino imprescindible para corregir parte de los excesos cometidos durante la época de burbuja crediticia. Y ello, con la ventaja añadida de que esta contención, que no recorte, no se ha traducido en una pérdida real de poder adquisitivo, ya que la inflación se ha mantenido muy baja e incluso negativa (caída de precios relativos) desde el estallido de la crisis. Además, ahora que la recuperación está en marcha, el salario medio también ha empezar a crecer con más fuerza.

Éstas son algunas de las conclusiones que se pueden extraer de la evolución de los costes laborales que publica periódicamente el Instituto Nacional de Estadística (INE). Uno de los principales indicadores en esta materia es el Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA), que mide el coste por hora efectivamente trabajada, incluyendo tanto la jornada normal de trabajo como las horas extraordinarias.

El análisis de los datos permite diferenciar dos etapas muy diferentes en cuanto a salarios en España: una primera fase, desde 2000 a 2009, en donde los sueldos crecen a un ritmo muy fuerte y, en todo caso, muy superior al resto de la zona euro; y un segundo período, desde 2009 hasta la actualidad, donde, si bien crecen algo, se mantienen prácticamente estancados.

En concreto, los costes laborales en España han pasado de crecer a un ritmo de más del 4% anual durante los años del irreal boom crediticio a apenas un 1% desde el estallido de la crisis.

La clave, además, es que en comparación con las principales economías de nuestro entorno, durante los años de fuerte expansión de la pasada década, se registraron crecimientos de los costes laborales muy superiores a la media de la zona euro, con la única excepción es Reino Unido, que cuenta con divisa propia para ajustar sus costes, lo cual se tradujo, entre otras cosas, en una significativa pérdida de competitividad para la economía española -como bien reflejó en su día el histórico déficit exterior próximo al 10% del PIB-.

Sin embargo, la posterior contención salarial, registrada tras el estallido de la crisis, ha permitido recuperar hasta un 38% de esa competitividad perdida durante la pasada burbuja.

Y lo bueno es que dicha moderación no se ha traducido en pérdida de poder adquisitivo gracias a la escasa o nula inflación experimentada durante los últimos años. Así pues, el actual descenso de precios, tras el IPC del -0,8% interanual en febrero, cuyo origen radica en la caída del coste de la energía, debería ser interpretado como algo positivo, puesto que beneficia al conjunto de los trabajadores y consumidores españoles.

Los sueldos públicos lideran las subidas en 2015

Por último, cabe recordar que los sueldos han registrado un repunte en los últimos meses. Los datos del cuarto trimestre de 2015 muestran un mayor crecimiento anual respecto a los dos trimestres anteriores debido, a su vez, a un mayor crecimiento del salario.

Los otros costes laborales -que incluyen tanto las cotizaciones a la Seguridad Social como percepciones no salariales en forma de indemnizaciones por despido- crecen bastante menos.

Un análisis en detalle por rama de actividad muestra que los salarios de la Administración Pública se encuentran entre los que más han crecido en el trimestre, posiblemente por la recuperación de parte de la paga extra suprimida en 2012.

Este efecto también puede haber impactado en los salarios de la Sanidad o la Educación, si bien en estos últimos casos se incluye no sólo el sector público sino los centros concertados y privados. Por el contrario, los salarios relacionados con las actividades artísticas y de entretenimiento han sufrido el mayor descenso.

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